"Juego Peligroso"
POV Madelaine
Estaba apoyada contra el auto, con los brazos cruzados, esperando a que mi hermosa esposa saliera. Hoy íbamos a comer juntas; entre las grabaciones y sus compromisos, no habíamos tenido mucho tiempo a solas. Quería aprovechar este momento, disfrutarla sin prisas, pero como siempre, Nelly tenía su propio ritmo.
Cuando le pregunté hace un rato cuánto le faltaba, me dijo con toda la seguridad del mundo: "Cinco minutos y estoy lista". Sabía que eso no era cierto, pero aun así, decidí darle su espacio. Sin embargo, al ver que pasaba más tiempo del esperado, estuve a punto de entrar a buscarla cuando, por fin, la puerta se abrió.
Ahí estaba ella, con esa sonrisa traviesa y su mirada llena de picardía. Supe en ese instante que algo tramaba.
POV Nelly
Hoy mientras miraba TikTok, vi algo que podría intentar con mi amor, aprovechando que hoy salíamos.
Desde la puerta la vi esperándome apoyada contra el auto, con los brazos cruzados y esa expresión de falsa paciencia que me hacía sonreír. Sabía que se pondría celosa, y eso solo hacía que la idea fuera aún más tentadora.
Me acerqué con paso ligero y le dediqué una sonrisa juguetona.
—Hola roja mía.
—Hola bombón.
Nos dimos un beso corto y ella como siempre, abrió la puerta para que subiera primero. Mientras caminaba hacia el otro lado del auto, yo ya tenía todo planeado. Era el momento perfecto.
Apenas se acomodó en el asiento, solté la bomba:
—Mira, mira... espérate... —dije con emoción en la voz—. Ahorita vas a voltear y vas a ver a la que me gusta.
Madelaine arqueó una ceja y giró lentamente la cabeza hacia mí.
—¿Otra? ¿Te gusta? —preguntó con incredulidad, su tono mezclando burla y molestia.
Solté una pequeña risa, pero mi confianza titubeó un poco al ver la expresión de mi esposa. Me encogí de hombros, desviando la mirada hacia la ventana.
—Sí, ¿te afecta? —respondí con descaro, aunque mi sonrisa se suavizó un poco.
POV Madelaine
Al entrar al carro, logré ver esa sonrisa de traviesa que me hacía derretir y a la vez sospechar. Supe en ese instante que algo tramaba.
—¿Otra que te gusta? —repetí, entre burla y molestia.
Nelly rió, pero noté cómo su seguridad se tambaleó apenas un segundo antes de encogerse de hombros y desviar la mirada.
—Sí, ¿te afecta?
¿Afectarme? Sabía que solo estaba jugando, pero... ¿por qué no seguirle el juego?
—Pues porque soy tu esposa, obvio —solté con fingida indignación, recargando mi codo en la puerta del auto.
Nelly bufó con dramatismo.
—Ay, ya no te voy a decir nada.
Si creía que se iba a escapar fácil, estaba muy equivocada.
Me incliné hacia ella, acortando la distancia entre nosotras. Su perfume me envolvió como una trampa deliciosa.
—¿Ah, sí? —susurré con una sonrisa ladina—. Entonces dime, ¿quién es esa que te gusta? ¿Debería preocuparme?
Sentí el calor aumentar en el aire. Su jueguito se le había salido de las manos, pero conociendo a mi mujer, nunca retrocedía en una provocación.
—¿Qué te puedo decir? Es una hermosa pelirroja... —murmuró Nelly, su voz bajando una octava, acercándose peligrosamente a mi cuello.
Mis labios se curvaron en una sonrisa mientras mis ojos brillaban con diversión... y algo más.
—Oh, ¿así que pelirroja? ¿Qué más?
Nelly inclinó la cabeza y rozó su nariz contra mi piel, sus labios apenas a centímetros de mi oído.
—Tiene unos hermosos ojos avellana... y unos labios muy apetecibles —susurró, su aliento cálido provocando un escalofrío delicioso en mi piel.
Sentí cómo mi respiración se volvía más pesada. Nelly jugaba con fuego, y lo sabía.
—¿Mmm? ¿Y qué más te gusta de ella? —pregunté con voz sedosa, esperando su respuesta mientras mis dedos se deslizaban lentamente por su muslo.
Ella sonrió contra mi cuello antes de susurrar:
—Que estoy a punto de besarla.
Mi piel se erizó cuando sus labios rozaron los míos, suaves pero intensos, como una promesa peligrosa. No iba a dejar que se saliera con la suya tan fácil.
Con un movimiento rápido, mi mano atrapó su nuca, manteniéndola cerca. Sentí cómo su respiración se aceleraba, cómo su pecho subía y bajaba al ritmo del deseo creciente entre nosotras.
—¿Y qué más te gusta de tu pelirroja? —pregunté contra sus labios, mi tono apenas un murmullo provocador.
Sus manos bajaron por mis costados, con esa mezcla de dulzura y descaro que solo ella tenía.
—Que cuando se pone celosa... —susurró, bajando lentamente hasta mi clavícula— se vuelve irresistible.
Mi espalda se arqueó apenas cuando sus labios descendieron, dejando un camino de besos cálidos y tentadores.
—¿Ah, sí? —exhalé con una sonrisa peligrosa, atrapando su rostro entre mis manos antes de empujarla de vuelta contra su asiento—. Entonces será mejor que te prepares, bombón... porque esa pelirroja apenas ha comenzado
—¿Eso es una amenaza o una promesa?
Me incliné, mis labios apenas rozando los suyos mientras sus dedos se aferraban a mis muslos.
La observé con una sonrisa traviesa, mordiendo mi labio mientras sus manos aún me sostenían.
—¿Sabes, bombón? —susurré contra su boca, dejando que mis labios se deslizaran suavemente sobre los suyos—. Creo que mejor nos saltamos al postre.
Sus ojos brillaron con anticipación. La cena podía esperar.
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Un lido fin de señana ❤️
