Jane Vulturi

1.3K 93 4
                                        

POV Jane

Odio este castillo. Odio cada pasillo, cada voz falsa, cada segundo lejos de ella.

Dos semanas. Eran solo dos malditas semanas. Eso fue lo que Aro dijo antes de enviarme a esta inútil misión. Una investigación estúpida sobre unos movimientos al norte de Noruega. Pero ya iban dos meses. Dos meses sin Nelly.

Mis dedos crujían por la tensión. Si alguien me dirigía una palabra más, juro que le rompía el cuello con una sonrisa.

Ella me dijo que estaría bien. Que la cabaña la mantenía ocupada, que su jardín necesitaba cuidados. Que la magia de su linaje bruja la mantenía conectada conmigo.
Mentira. No hay conexión real si no puedo tenerla entre mis brazos, si no puedo enterrarme en su cuello y decirle lo mucho que la necesito.

¿Estoy exagerando? Sí.
¿Me importa? No.

He pasado siglos viva. Siglos de control y poder. Pero en el momento que Nelly me tocó por primera vez, todo cambió. Me volví suya. Totalmente.

Y la idea de que algo le pase y yo no esté ahí...
No. No lo pienso. No lo permito.

Cada día sin ella es una tortura. Me levanto sin su voz, sin su olor, sin su risa tonta cuando hago comentarios secos. Y lo peor... es dormir sin su cuerpo junto al mío.
Yo no duermo, claro. Pero me recuesto fingiendo que sí... solo para imaginar que ella sigue ahí.

Ya no me importa si Aro quiere que escriba un informe. Ya no me importa si alguien me ve marcharme con furia.

Hoy vuelvo con mi esposa.
Y más le vale estar lista, porque no pienso soltarla en otros cien años.

POV Nelly

Siento el pulso de su energía a kilómetros. Jane viene volando como una tormenta envuelta en cuero negro y rabia contenida. Mi tormenta. Mi esposa. Mi bebe feroz.

Han pasado dos meses. Ella dirá que fueron años, porque Jane no sabe medir el tiempo cuando no estoy a su lado. La conozco. Cada manía, cada arranque de celos, cada suspiro que contiene cuando quiere ser fuerte.

Y yo... la extraño también. Pero alguien en esta relación tiene que tener la cabeza fría para preparar la bienvenida que se merece.

El interior de la cabaña está listo:
— Velas de llama negra, que responden a su presencia.
— Sábanas frescas, suaves, encantadas para atrapar el calor.
— Aceite de lavanda y canela en el aire... uno de los pocos olores que su olfato no odia.
— Y en el centro del cuarto: yo. Con solo una bata de encaje oscuro y una sonrisa cargada de intenciones.

¿Es demasiado?
Para Jane, nunca es suficiente. Ella necesita intensidad, cuerpo, piel, alma. Así que eso le daré.

Pov General:

La puerta se estrelló contra la pared. Jane entró como una tormenta hecha carne.

Sus botas dejaron marcas sobre la madera húmeda. Sus ojos brillaban como brasas mal contenidas. El aire a su alrededor se volvió más denso, casi eléctrico. La casa entera pareció contener el aliento.

Y allí estaba ella.

Nelly.

Envuelta en una bata de encaje que no ocultaba nada, con la piel tibia, suave, lista.
Y aún así, Jane la miró con rabia.

—¿Por qué no viniste a buscarme? —su voz era baja, gutural, peligrosa.

—Porque sabía que volverías... —susurró Nelly, como si no acabara de desatar al volcán.

Famosas y tuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora