POV Kendall
Hace unos dos años conocí a mi hermosa novia Nelly. El amor de mi vida. "My little babe".
Y sé que se están preguntando por qué la llamo así... la razón es muy simple: es bajita. Bueno, bajita para mí. Yo mido 1.79 y ella... digamos que no alcanza ni a verme a los ojos sin subirse a la punta de los pies. Le llevo como unos 15 cm, y a veces más si uso tacones, lo cual, debo admitir, me encanta.
Pero no es solo por su estatura. desde el primer momento en que la vi, sentí esa necesidad de protegerla, abrazarla, envolverla en mis brazos. Como si hubiese sido hecha para caber justo ahí: entre mi pecho y mi corazón.
La conocí una noche cualquiera, en un bar de Nueva York. Yo estaba celebrando una campaña que acababa de lanzar con una marca de lujo. No era gran cosa, solo unas copas con mi equipo, buena música, y el alivio de que todo había salido perfecto.
Nelly estaba ahí por una razón muy distinta. Su mejor amiga celebraba su despedida de soltera. ¿El destino? ¿Una coincidencia? No lo sé. Pero esa noche cambió mi vida.
Flashback
El lugar estaba lleno. Luces tenues, una mezcla de reguetón suave y risas por todas partes. Me apoyé en la barra a pedir un trago cuando escuché una carcajada tan contagiosa que me hizo voltear.
Y ahí estaba ella.
Un vestido rojo ceñido al cuerpo, zapatillas brillantes, cabello suelto, labios pintados y una risa tan libre que parecía flotar por el aire. Me quedé mirándola como una idiota durante al menos tres segundos hasta que nuestros ojos se cruzaron. Ella me sonrió. No como lo hacen todos —ya sabes, esa sonrisa de "ahí está la Jenner"—. No. Ella sonrió como si no tuviera idea de quién era yo. Y por alguna razón, eso me encantó.
—¿Estás bien? —preguntó, acercándose.
—Sí, solo... me gustó tu risa —dije sin pensar.
Ella arqueó una ceja.
—¿Eres siempre tan directa?
—No —reí—. Solo cuando veo a alguien tan bonita que me hace olvidar mi trago.
Ella sonrió, se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y dijo:
—Pues ve por tu trago, Kendall. No vaya a ser que me lo termines echando a mí.
Ahí supe que estaba jodida. Porque no solo era hermosa... también tenía carácter.
Fin del Flashback
Desde ahí hice los imposibles para coincidir "casualmente" .... Todo ella me cautivo
Flashback
Hice lo imposible para coincidir "casualmente". Llamé a contactos, averigüé qué hacía su amiga, cuál era su círculo, incluso le pregunté al bartender si conocía su nombre. Una semana después, como por arte de magia (o gracias a un par de mensajes bien enviados), coincidimos en una galería de arte. Yo fingí sorpresa. Ella fingió creérselo.
—¿Tú otra vez? —dijo, cruzándose de brazos con una sonrisa.
—¿El universo nos está empujando o qué? —respondí, encogiéndome de hombros.
—O estás acosándome —bromeó.
—Prefiero decir que estoy siendo... persistentemente encantadora.
Ella se rió. Otra vez. Y otra vez me atrapó.
Charlamos toda la noche. Esta vez no era un bar ruidoso, sino un salón lleno de cuadros, copas de vino y conversaciones suaves. Descubrí que era diseñadora gráfica, que odiaba los días lluviosos pero amaba el olor de la tierra mojada, que le temía a los ascensores pero no a subirse a una moto.
Y que no tenía idea de quién era yo, al menos no más allá de "una modelo famosa que mi prima sigue en Instagram".
Eso fue refrescante. Me trataba como una persona, no como una marca.
Al final de la noche, la acompañé hasta su Uber. Nos quedamos unos segundos paradas frente a la puerta del auto. Yo jugueteaba con la copa de vino vacía que aún tenía en la mano. Ella me miró.
