Selena Gomez

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"Un café y un adiós"

Nelly había salido solo para despejar su mente, sin imaginar que se encontraría con aquella a quien había amado con locura. A quien, en el fondo, aún amaba.

Se había convencido de que, si se enfocaba en su vida, en su rutina, en lo que estaba por venir, nunca más volvería a verla. No porque quisiera evitarla, sino porque aún dolía.

Pero ahí estaba.

Selena.

Más de tres años habían pasado desde que su relación terminó. Selena había dicho que ya no había amor, aunque Nelly siempre creyó que estaban en su mejor momento. Que equivocada estaba...

POV Nelly

Estaba sentada en una banca, perdida en mis pensamientos, entonces la vi.

Juré que estaba preparada para este momento, pero me bastó un segundo para darme cuenta de que no.

Selena caminaba con paso tranquilo, disfrutando la tarde sin prisa. Se veía distinta, pero también igual. Más madura, más serena.

Más inalcanzable.

Nuestras miradas se encontraron, y ella sonrió. Instintivamente, yo hice lo mismo.

—Ha pasado tiempo —dijo Selena, como si fuera lo más normal del mundo.

—Sí... demasiado.

El silencio entre nosotras no era incómodo, pero sí estaba lleno de recuerdos. Miré hacia un costado, donde un pequeño carrito de café despedía un aroma cálido y familiar.

—Sigues amando el café, ¿cierto? —preguntó Selena con una sonrisa ladeada.

Asentí sin pensarlo mucho.

—Sí... aunque últimamente trato de evitarlo.

Selena me observó por un instante, como si intentara leer entre líneas. Luego señaló el carrito con un gesto suave.

—Acompáñame. Tomemos un café.

Hubo una pausa, una de esas que pesan más que las palabras.

El café me hacía daño. De hecho, lo evitaba..., mi cuerpo reaccionaba mal a la cafeína, pero en ese momento, eso no importaba.

Pov General.

Caminaron juntas hasta el pequeño puesto ambulante. Selena pidió por ambas, sin necesidad de preguntar. Aún recordaba su café favorito.

Cuando le entregaron el vaso caliente, Nelly lo sostuvo entre sus manos, sintiendo el calor filtrarse en su piel. Lo llevó a sus labios y bebió un sorbo.

El sabor era fuerte, intenso. Casi amargo.

Con el café en sus manos, volvieron a la banca y conversaron de cosas simples: el trabajo, la familia, los viajes. La charla fluyó entre silencios que pesaban más de lo esperado, como si hubiera palabras que debieron decirse, pero que ya no tenían un lugar.

Nelly sonreía, fingiendo que todo estaba bien, cuando en realidad cada palabra, cada pausa, cada sorbo de café, era una despedida silenciosa.

De pronto Selena soltó aquellas palabras que se insertaron en el fondo del corazón de nelly...

—Me caso en dos meses —murmuró Selena de repente, rompiendo el silencio.

Nelly ya lo sabía. Pero escucharlo de sus labios lo hacía más real.

—Lo sé, me alegro mucho por ti, deseo que seas muy feliz—respondió con una sonrisa pequeña, esa sonrisa de quien aprende a aceptar lo inevitable.

Selena la observó por unos segundos, como si quisiera decir algo más. Pero al final, solo suspiró y bebió un poco de su café.

El tiempo pareció detenerse en ese instante, como si el universo les diera un último respiro antes de seguir adelante...

El cielo comenzó a tornarse naranja aquellos tonos cálidos demostraban que el día llegaba a su fin así como también el momento de despedirse fue inevitable.

—Me alegra haberte visto, Nelly —dijo Selena, con un tono tan sincero.

—A mí también —respondió ella.

Selena le regaló una última sonrisa antes de darle un pequeño abrazo y un beso en la mejilla, para levantarse e irse por donde había venido.

Nelly la vio marcharse, con el eco de sus pasos resonando en su pecho. Miró el vaso vacío en su mano y sonrió con nostalgia.

Y por primera vez, entendió que ese fue su último café y también el ultimo que tomo con Selena.

Les cuento un pequeño secreto...

Nelly siempre le dijo a Selena que la amaba más que al café, pero desde que ella no estaba, el café ya no sabe igual.

Y aunque nunca lo admitiría, no era la cafeína lo que la ponía nerviosa... era los recuerdos.

Que estupidez

Que estúpido es el amor...

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En fin... el café ya no sabe igual, y tal vez nunca vuelva a serlo.

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