Laetitia Casta

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POV Laetitia Casta

A veces pienso que no hay pincel que alcance.

Puedo tener todos los colores, todas las luces del día parisino entrando por este ventanal, todas las texturas del óleo más fino... pero aún así, me cuesta pintarla. No porque no sea perfecta, sino porque siento que no hay trazo que haga justicia a lo que ella provoca en mí.

Ahí está. Dormida. Con la sábana enredada entre las piernas, el cabello desordenado y esa paz en su rostro que me hace contener el aliento.

Nunca había deseado tanto conservar un instante.

El pincel se desliza solo. Es como si mi mano supiera lo que mi corazón no puede decir en voz alta. Hasta que su voz rompe el silencio:

—Estás pintando otra vez...

Sonríe, aunque no me mira. Esa vocecita rasposa, ronca del despertar... me derrite.

—Estás hermosa dormida —le respondo sin girarme. La observo en el reflejo del cristal. Se estira, perezosa, como si el mundo no la tocara todavía.

Sus pasos descalzos se acercan. Ya los reconozco. Son suaves, lentos. Como si flotara.

—¿Quieres que pose para ti otra vez?

Me giro. Y ahí está. Con la sábana cubriéndola como si fuera una escultura griega que el tiempo no ha querido tocar. Me la quedo viendo un segundo más de lo que debería. No hay prisa. Quiero que sepa cuánto la deseo, sí, pero más aún, cuánto la admiro.

—Siempre quiero mirarte —le digo—. Pero si posas para mí... prometo no distraerme.

—Mentirosa —se ríe—. Siempre te distraes conmigo.

La agarro por la cintura, suave, y la acerco a mí. Huele a sol, a sábanas limpias y a ese perfume que dejó en mi camisa sin querer. Apoyo mi frente contra la suya.

—¿Tú sabes lo que me haces sentir, Nelly?

—¿Ganas de pintar?

Sonrío. Le beso la mejilla, despacito. Luego la nariz. Luego la comisura de los labios.

—Ganas de quedarme.

INICIO FLASHBACK — Montmartre, hace un año

La primera vez que la vi fue en una galería pequeña, en una calle donde los turistas no llegan. Ella estaba parada frente a un cuadro de Degas. Mordiéndose el labio. Con esa mirada que me hizo detenerme.

—También me gusta esa obra —dijo ella. Su acento latino me atravesó como un rayo.

—A mí me gusta más la forma en que tú la miras —le contesté sin pensar.
Y cuando se sonrojó, supe que quería volver a verla. Mil veces más.

--------------------FIN DEL FLASHBACK---------------------------

Vuelvo al presente. A su boca.

La beso. De verdad. Con intención. Con ternura, sí, pero también con hambre. Porque besar a Nelly es como tocar algo sagrado con las manos sucias de pintura. Algo que no merezco del todo, pero que me ha sido dado igual.

Me responde con un suspiro. Me toma de la camisa y me atrae más. Siento su cuerpo tibio contra el mío. Y ese temblorcito que le da cuando la beso lento, profundo.

Dios, esta mujer...

—Tienes pintura en la cara —murmura, divertida.

—Y tú en mi vida —le digo. Y ahí la tengo otra vez, mordiéndose el labio. Tartamudeando sin palabras. Tan hermosa, tan humana, tan mía.

FLASHBACK — Primera vez que nos besamos]

Llovía. Nos habíamos quedado hablando hasta tarde, caminando sin rumbo por Saint-Germain. Me detuve bajo un farol. No podía aguantar más.

—¿Te asusta enamorarte de mí?

Ella bajó la mirada. Luego me miró directo a los ojos.

—Me asusta lo fácil que me está pasando.

La besé. Y el mundo se apagó. París dejó de existir. Solo estábamos ella, yo y la certeza de que nada volvería a ser igual.

--------------------FIN DEL FLASHBACK---------------------------

Vuelve a sentarse en la silla frente al lienzo, ya sin la sábana. Me mira como si no le diera miedo ser vista. Y yo... yo la pinto como si estuviera rezando.

Horas después, cuando termino, dejo el pincel y escribo algo en una esquina del cuadro. En francés, claro. Porque hay cosas que solo se dicen así:

"La femme que je veux regarder pour le reste de ma vie."

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Dedicado a  

Espero lo disfrutes  ❤️

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