El Llamado de Rao
En Kriptón, cada año los kriptonianos atraviesan un fenómeno biológico conocido como El Llamado de Rao. Es un ciclo de celo que ocurre una vez al año, en el que el deseo se vuelve una necesidad incontrolable. Este impulso provoca una urgencia salvaje de estar con la pareja, de reclamarla, de marcarla como propia. Durante tres días, los kriptonianos no pueden escapar de este impulso primitivo, que amplifica la posesividad y la necesidad de unión.
Para Kara Danvers, este ciclo biológico es algo que ha experimentado varias veces. Pero Nelly, su novia de solo 9 meses, nunca había visto a Kara en ese estado. Kara le había hablado del Llamado de Rao, le había explicado cómo el deseo podía apoderarse de ella y volverse más salvaje, pero nunca había tenido que enfrentarlo. Ahora, Nelly está a punto de descubrir que las palabras que Kara le dijo no son nada comparadas con la realidad de lo que está a punto de suceder.
Pov Nelly
Dia- 1
Hoy tenía planes de salir con Nat mi mejor amiga, hace tiempo que no nos vemos seria un bueno ir a comer un postre, ero todo cambio cuando mi rubia cerro la puerta de nuestro departamento, la puerta se cerró de golpe. La escuché antes de verla, pero cuando la vi... supe que no era la misma.
Sus ojos ya no eran dulces.
Eran fuego.
Fuego oscuro, salvaje.
Deseo puro.
Me incorporé del sofá, confundida, el corazón latiéndome en la garganta.
-¿Amor? -pregunté, pero mi voz salió bajita, débil.
Ella no respondió. Solo caminó hacia mí como un depredador.
No me miraba como su novia.
Me miraba como suya.
Como algo que ya le pertenecía.
-No vas a salir esta noche -dijo con voz ronca, profunda, como si cada palabra le costara contenerse.
-¿Qué? Pero si solo voy a ver a Nat...
-No vas a salir. -Su cuerpo ya estaba frente al mío. Me agarró de la cintura con una mano, y la otra fue directo a mi cuello, sujetándome con firmeza pero sin hacerme daño. Su rostro tan cerca que podía sentir su aliento caliente contra mis labios-. Te necesito. Ahora.
Fue entonces que lo entendí. El Llamado de Rao. Esa "fase" que me mencionó semanas atrás.
Pero no eran solo palabras.
No eran solo advertencias.
Era esto.
-Eres mía, Nelly -susurró, apretando sus dedos en mi cuello solo un poco más-. Mía. ¿Entiendes?
No pude responder. Todo mi cuerpo estaba reaccionando. El calor se me subía por las piernas, la espalda, los senos...
Estaba empapada.
Y ella lo sabía.
-Nadie te va a ver esta noche. Nadie va a tocarte. -me empujó suavemente contra la pared, sus labios apenas rozando los míos-. Solo yo. Solo yo puedo tenerte.
Me besó. Feroz. Dueña. Sin darme espacio para respirar.
-Di que eres mía -murmuró contra mi boca, mientras su rodilla se deslizaba entre mis piernas, presionando justo ahí, haciéndome gemir sin querer.
-Soy tuya... -jadeé-. Solo tuya, Kara.
-No, bebe. Dilo bien. Quiero que lo digas para que Rao lo escuche. Quiero que lo grites si es necesario.
-Soy tuya...Solo tuya
No sé cuántas veces lo dije. Perdí la cuenta.
Me arrancó la ropa como si no valiera nada, como si nada de eso importara más que mi cuerpo expuesto frente a ella. Me alzó con una sola mano, como si no pesara nada, y me llevó a la cama.
