POV KHLOÉ :
Era una tarde tranquila. Nelly había salido a pasear con su mejor amiga, y yo, como buena esposa obsesiva, me puse a ordenar su parte del clóset.
No porque esté desordenado.
Porque me encanta tocar su ropa. Oler sus perfumes. Sentirla cerca incluso cuando no está.
Moví una de sus cajas de papelería, y sin querer tiré unos papeles. Al agacharme para recogerlos, vi una hoja doblada con su letra redondita y suave. Decía en la esquina:
"Cosas que quiero intentar contigo (pero me da pena decirte)"
Mi corazón se aceleró. Me senté en la cama con la hoja en las manos.
¿Una lista? ¿De cosas que quiere hacer? ¿Conmigo?
Nelly, mi dulce Nelly. La que se pone roja si le muerdo el cuello en público. La que tiembla si le digo "ven para acá" en tono bajo. ¿Ella escribió esto?
Con el corazón latiéndome en las orejas, abrí el papel y leí:
✨ Lista de Deseos ✨
1. Quiero que me despierte a medianoche, me ponga de rodillas, y me uses sin preguntarme nada.
2. Que me tomes frente al espejo y me obligues a verte mientras me desarmas, diciéndome lo sucia y hermosa que me ves así.
3. Que me amarre de manos y pies, completamente indefensa... y me hagas rogarte que me folle más fuerte.
4. Que me digas que abra la boca y me lo trague todo... tus órdenes, tus gemidos, tus dedos, todo lo que quieras darme. Sin rechistar.
5. Que me tomes por sorpresa en algún rincón de la casa, me pegues contra la pared y me folles rápido, fuerte, como si no pudieras aguantarte
Me quedé sin aliento. Mi dulce y callada esposa...
Quería todo eso. Conmigo.
No podía evitar sonreír.
No había nada que me excitara más que descubrir lo que mi niña callada realmente soñaba.
POV NELLY —
Entré feliz, con un smoothie en la mano y la energía de alguien que acababa de ver perritos en la calle.
—¡Amoooor! ¿Dónde estás?
Silencio.
Fui a la habitación. Todo parecía normal... hasta que....
—No... no... NO.
Revisé la caja donde tenía mi diario y la hoja.
No estaba doblada igual.
Tragué saliva.
Me leyó la lista. Me leyó la maldita lista.
Sentí que me hervían las mejillas. Me quería esconder en el clóset.
—¿Y si se ríe? ¿Y si piensa que soy rara? ¿Y si... le gustó?
Pero entonces entró ella. Con una mirada lenta, firme, peligrosa.
—Hola, muñeca —dijo cerrando la puerta—. Hoy empezamos por el punto uno... y créeme, no pienso saltarme ninguno.
Me derretí.
Literalmente.
La lista ya no era un secreto.
Y eso me daba más miedo... y más ganas... que cualquier cosa que haya sentido antes.
Pero un pequeño problema no recuerdo cual era el punto uno
Vaya noche me espera....
Punto N-1:
