"Aniversario Bajo la Lluvia"
POV Alexandra
Hace un año, nunca imaginé que estaría aquí.
Si alguien me hubiera dicho que pasaría mi aniversario caminando por el puerto de Mónaco bajo la lluvia, con la mujer más increíble de la Fórmula 1 sujetando mi mano, probablemente me habría reído. No porque no lo deseara, sino porque el futuro, en ese entonces, se sentía tan incierto. Mi vida había cambiado por completo.
La relación con Charles se había desmoronado, pero no por una gran pelea. No hubo gritos ni reproches. Fue más bien un silencio, un vacío que nos rodeaba y que, aunque intentamos llenar, nunca volvió a ser lo mismo. Y cuando me encontré sola, me di cuenta de que no sabía qué hacer con lo que sentía por Nelly.
Ella había estado allí siempre, con su sonrisa tan brillante, con su forma tan única de hacerme reír cuando más lo necesitaba. Me hacía sentir viva, me hacía sentir que todo estaba bien, pero el miedo de dar ese paso, de lanzarme, era mucho. Temía caer y no encontrar nada que me sostuviera.
Pero en un momento, entendí algo que cambió mi perspectiva. El amor no siempre viene con certezas claras, a veces se trata de confiar, de lanzarse y de arriesgar. Y aquí estoy ahora, caminando junto a la mujer que se ha convertido en mi hogar, mi paz. Cada día a su lado es un regalo, una bendición que nunca imaginé que tendría.
POV Nelly
La lluvia caía suavemente sobre Mónaco, cubriendo las calles con un manto de nostalgia. Mi traje de piloto estaba empapado, pero nada importaba más que Alexandra, caminando a mi lado, con su mano entrelazada con la mía. La humedad del aire, la calidez de su cuerpo cerca del mío, todo se sentía perfecto.
—No puedo creer que hayas salido del podio para venir a buscarme —dijo ella, con una risa suave y llena de cariño.
La miré, mi corazón latiendo con fuerza al ver esa sonrisa en su rostro, tan hermosa, tan genuina.
—¿Cómo no iba a hacerlo? Es nuestro aniversario, mi luna —respondí, la miraba a los ojos y sonreí al ver que sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo. Era un cambio tan sutil, pero tan encantador.
Alexandra negó con la cabeza, divertida, mientras sus ojos brillaban con ternura.
—Podrías haber disfrutado tu momento. La gente te estaba esperando.
—Mejor que me esperen ellos y no tú —respondí sin pensarlo, mi voz llena de cariño.
Ella bajó la mirada, como si estuviera tratando de esconder una sonrisa que no podía disimular. Me encantaba cuando intentaba hacer eso, cuando me dejaba ver cuánto le gustaba lo que decía.
—Sigues siendo igual de impulsiva —murmuró.
—Y tú sigues siendo igual de hermosa —respondí, mis palabras llenas de admiración, porque era cierto. Cada vez que la miraba, mi corazón se derretía un poco más.
Su mirada se encontró con la mía, y pude ver en sus ojos una mezcla de sorpresa y emoción. Sus labios formaron una pequeña sonrisa, pero cuando habló, lo hizo en tono de juego.
—Eres insoportable.
—Pero me amas —repliqué, guiñándole un ojo.
—Lo sabes bien —dijo, y en su voz había una suavidad que me hizo sonreír aún más.
Seguimos caminando por el puerto, el sonido de nuestros pasos en los adoquines mojados resonando suavemente en la quietud de la noche. Cada caricia de su pulgar sobre mi mano, cada pequeño gesto, me hacía sentir más conectada con ella. La lluvia caía, pero no sentía frío. Solo sentía calor, el calor de su cercanía.
De repente, su expresión cambió. Se quedó mirando al agua, con una mirada distante que me hizo detenerme.
—¿En qué piensas? —pregunté, suavemente.
Un suspiro se escapó de sus labios, y por un momento, todo pareció quedarse en silencio, solo el sonido de la lluvia de fondo.
—En que hace un año jamás imaginé estar aquí contigo —murmuró, y su voz estaba llena de una nostalgia dulce. —Todo era tan... incierto.
Mi corazón latió con fuerza, sabiendo exactamente a qué se refería. Había sido un viaje largo, lleno de altibajos, pero aquí estábamos, caminando juntos, de la mano.
—¿Todavía lo es? —pregunté en voz baja, sin apartar la vista de ella.
Ella me miró, y por un segundo, sentí como si el mundo se detuviera. Luego, con firmeza, respondió:
—No. Ya no.
Sentí una oleada de alivio en mi pecho, pero también una emoción profunda. Había algo en su mirada, algo que me decía que estaba hablando con total sinceridad. Y aunque la respuesta era clara, había algo que todavía no podía dejar ir.
—¿Te arrepientes? —pregunté, mi voz suave, un poco más baja que antes.
Alexandra miró hacia abajo, pensativa, y luego hizo algo que no esperaba. Deslizó su bufanda alrededor de mi cuello, con tanto cuidado, como si estuviera envolviendo no solo mi cuerpo, sino también mi alma. Sus dedos rozaron mi piel, y un escalofrío recorrió mi espalda, pero no me moví.
—¿Tú qué crees? —susurró, mirándome a los ojos con una intensidad que me robó el aliento.
No respondí, no pude. Solo la miré, y en ese momento, ella se acercó, y sus labios se encontraron con los míos. Fue un beso suave, profundo, como si todo lo que no habíamos dicho hasta ahora lo dijéramos con ese simple gesto. La lluvia ya no importaba. No había flashes, no había público, solo nosotros dos.
Cuando nos separamos, nuestras frentes se tocaron, y pude sentir la suavidad de su respiración contra mis labios.
—Feliz aniversario, mi amor —murmuró, y su voz era un susurro lleno de ternura.
—Feliz aniversario, mi luna —respondí, abrazándola con fuerza, como si no quisiera soltarla nunca.
Ella rió suavemente, su risa cálida y llena de amor.
—No puedo creer que todavía me llames así.
—Es que eres mi luna, siempre iluminando mis noches —respondí, sonriendo mientras acariciaba su rostro con ternura. —No hay nadie más como tú.
Sus ojos brillaron, y su rostro se tiñó de un rubor suave, como siempre que le decía algo que la hacía sonrojar.
—Eres increíble, Nelly.
Le guiñé un ojo y sonreí con descaro.
—Lo sé.
—Dios, a veces quiero golpearte.
—Pero luego me besas —repliqué, sin perder la sonrisa.
Alexandra soltó una carcajada y negó con la cabeza.
—Cállate y bésame otra vez.
No necesitó decirlo dos veces.
Y mientras la besaba bajo la lluvia de Mónaco, con la ciudad iluminada a lo lejos, supe, sin lugar a dudas, que no había ningún lugar en el mundo en el que quisiera estar más que aquí, con ella.
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Dedicado a @xdxdxdxdxd1346
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Un besito 💕
