Almuerzo en Familia
POV Nelly
El sonido de la puerta cerrándose tras de mí fue un alivio. Había sido una semana intensa en la firma, con audiencias y papeleo interminable, pero hoy, por fin, las cosas se alinearon a mi favor.
Mi cliente, al que llevaba meses defendiendo, había conseguido un fallo a su favor. El juez dictó sentencia más rápido de lo que esperaba, y por primera vez en semanas, no tenía reuniones pendientes ni llamadas urgentes que atender.
Cuando miré el reloj y vi que aún era temprano, no lo pensé dos veces. Iría a casa para sorprender a mi hermosa esposa y a mi niño. Últimamente, con lo ocupada que he estado, no he podido pasar suficiente tiempo con ellos, y sentí que necesitaba hacer algo especial.
Primero, pasé por una tienda de juguetes. Sabía que Matías llevaba semanas hablando de un coche de carreras rojo que "corría como el viento", así que cuando vi uno con luces y sonidos, no lo dudé.
Luego, me detuve en la floristería. Los girasoles siempre le sacaban una sonrisa a mi amor, una sonrisa que me llenaba el alma. Después de mis días caóticos en el trabajo, lo que más quería era verla feliz.
Cuando llegué a casa y abrí la puerta, la voz emocionada de Matías me recibió como un rayo de sol.
- Mami
Ni siquiera me dio tiempo de soltar mis cosas antes de que me abrazara con todas sus fuerzas.
- Te extrañé mucho, mami.
Verlo tan feliz me hizo sentir una calidez en el pecho. Y cuando levanté la mirada y vi a Dua en la cocina, con su delantal puesto y una sonrisa tierna, supe que no había mejor lugar en el mundo que este.
POV Dua
Desde el momento en que Matías se despertó, no dejó de preguntar a qué hora llegaría Nelly. Su emoción era contagiosa, y aunque traté de mantenerlo entretenido mientras cocinaba, yo también contaba los minutos, sabiendo que Nelly llegaría pronto.
Cuando la puerta se abrió y escuché su voz, mi corazón dio un pequeño vuelco.
Matías corrió hacia ella y yo observé la escena con una sonrisa. Me encantaba ver cómo se miraban, cómo Nelly siempre tenía tiempo para él, sin importar lo cansada que estuviera.
Pero lo que no esperaba era lo que pasó después.
Nelly sacó un paquete envuelto en papel brillante y se lo entregó a Matías. Su emoción fue tanta que casi rasga el juguete junto con el papel.
- ¡Es el que quería! - gritó, abrazándola con fuerza y dándole un besito. Luego, corrió para ir a jugar con su nuevo coche.
Reí con ternura, pero entonces, Nelly se giró hacia mí con un ramo de girasoles en la mano.
-Y esto es para ti, mi amor.
Mis ojos se abrieron con sorpresa.
-Mi vida...
Ella sonrió, con esa mirada de complicidad que siempre me hace derretir.
-Son hermosas -susurré, mientras sentía el aroma dulce de las flores llenar mis sentidos.
-No más que tú -respondió, con esa sonrisa encantadora que siempre lograba desarmarme.
Sentí que me derretía un poco, pero me recuperé rápidamente y le di un beso suave en los labios.
-Bienvenida a casa, mi amor.
Nos sentamos a la mesa, y como siempre, Matías fue quien unió nuestras manos antes de comer.
-Gracias por la comida, ma -dijo con su vocecita dulce.
Nelly y yo nos miramos, compartiendo un momento silencioso de amor y complicidad.
-Gracias a ti, mi amor -respondió ella, dándole un beso en la cabeza.
Y mientras comíamos, riendo y compartiendo anécdotas del día, supe que no necesitaba nada más.
Esto era la felicidad.
Era hogar.
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Espero que lo hayan disfrutado ❤️
