Scarlett Johansson

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POV: Nelly

Volver a casa de Daniela —mi bella y hermosa novia— siempre me aceleraba el corazón. Aunque no era mi ciudad, aunque vivía con su madre —la famosa Scarlett Johansson—, esa casa ya olía a nosotras. A café por las mañanas, a risas escondidas en el sofá, a besos entre sábanas. A futuro.

Volver a ella, después de tanto estudiar lejos, era mi pequeño premio.
Pero esta vez era distinto.

La sorpresa estaba perfectamente planeada. Tomé el primer vuelo sin decirle nada. Llevaba su ramen favorito, flores frescas —rosas rojas, obvio, no era ninguna improvisada— y hasta unos chocolates con nombres raros y picantes que vi en una tienda para adultos. Me dio curiosidad. Pensé que podríamos probarlos juntas.
Pensé... que podría darle algo diferente. Algo nuevo.

Rodeé la casa con el corazón en la garganta. No por nervios, sino por emoción. Imaginaba su cara, sus brazos rodeando mi cuello, su voz diciendo:
"Estás loca, pero te amo".

Toqué el timbre.
Nada.
Volví a tocar. Silencio.

Entonces recordé: Scarlett tenía una reunión en otro estado, lo había dicho en la última videollamada grupal. Tal vez Daniela dormía.

Saqué la llave que me había dado. Dudé un segundo... y entré.

—Dani... —canturreé, caminando por el pasillo con una sonrisa idiota en la cara—. Traje sushi, rosas y pecado en forma de chocolate...

Pero lo que escuché no fue su voz.

Fueron risas. Dos. De mujeres.

Mi sonrisa se congeló.

Avancé. Cada paso más frío que el anterior.

La puerta de su habitación estaba entreabierta. Empujé con los dedos, apenas.

Y ahí estaba.

Daniela. En ropa interior. Con otra. Enredadas. Riendo. Besándose.
Como si yo nunca hubiera existido.

Todo dentro de mí se detuvo. Las flores cayeron primero. Luego la bolsa del ramen. El tupper se abrió y la sopa se esparció por el suelo como mis ganas de respirar.

Daniela se giró, su cara se derritió en pánico.

—Nelly... ¡no es lo que parece!

—¿No es lo que parece? —mi voz salió temblorosa, pero firme. Tan herida que sonó como un cuchillo.

La otra chica se tapó con una sábana. Me dio igual.

—Viajo ocho horas con comida, flores, ganas de amarte. ¡Y me recibes con tu lengua en otra boca!

Daniela se acercó, pero retrocedí.

—No. Ni un paso más. Quédate ahí. Con tu... compañía.

No lloré. Aún no. La furia me selló los ojos, me cerró la garganta.

Di media vuelta. Cerré la puerta con un portazo que dolió más que cualquier grito. Caminé sin mirar atrás.

Estúpida Daniela.
Estúpido amor.
Estúpida yo.
Ocho putas horas.

POV: Scarlett

Nunca quise ver a Nelly de esa manera.

Lo juro.

Cuando Daniela me la presentó como su novia, con esa sonrisa ilusionada y ojos brillando como los míos cuando era joven, sonreí, fingí serenidad... y me dije: es solo una chica más.

Pero no lo era.

Nelly tenía algo. Una energía tibia, ligera y profunda al mismo tiempo. Cada vez que hablaba, yo escuchaba. Cada vez que sonreía, sentía una punzada en el pecho. Y cada vez que me miraba con esos ojos grandes y honestos, yo temblaba. Por dentro, claro. Jamás lo mostré. Soy actriz. Lo he ocultado todo antes.

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