"Cuidados posteriores"
POV DOVE:
Mi hermosa novia y yo acabamos de hacer el amor, fue hermoso, placentero pero sobre todo ella se ve hermosa justo ahora...
Sus piernas todavía tiemblan un poquito. La tengo en mis brazos, abrazada como si fuera la criatura más delicada del mundo... pero también la más mía. Nelly se aferra a mí con esa ternura adictiva que me destruye y me reconstruye a la vez.
Mi amorcito, mi bebé.
La llevo al baño en silencio, besando su frente, su mejilla, su cuello, sin prisa. Abro la ducha y dejo que el agua tibia llene el espacio con vapor, como una nube suave envolviéndonos.
—Vamos, mi vida... te voy a cuidar —susurro, mientras le quito la última prenda que quedó colgando de su cuerpo.
Ella asiente, apenas con un movimiento de cabeza. Sus ojos brillan, grandes, confiados. Me mira como si yo fuera su hogar.
Entramos juntas a la ducha. El agua cae, resbalando por nuestras pieles como caricias líquidas. Ella apoya su frente contra mi hombro, dejándose mimar, completamente entregada.
Le paso el jabón por los brazos con movimientos lentos, después por su espalda. Me arrodillo suavemente para lavarle las piernas, sus muslos, con todo el cuidado del mundo. La beso ahí también. ¿Cómo no? Su cuerpo es mi altar.
—Amor... —susurra, en ese tono medio ronco que tiene cuando se siente amada. Me derrite.
—Estoy aquí, amor. Siempre estoy —le contesto mientras paso las manos por su cintura, marcándola con firmeza, adorándola con cada roce—. Mira lo preciosa que estás. Toda marcada, toda mía...
Ella tiembla, pero no de miedo. Es esa reacción suya cuando se siente deseada y cuidada al mismo tiempo. Cuando sabe que no hay lugar más seguro que mis brazos.
Bajo la cabeza y beso sus pechos, lentos, uno a uno, mientras el agua corre por su piel suave y mis labios dejan pequeños rastros rojos que el agua no puede borrar. Ella gime bajito. Se agarra de mi cuello. Me aprieta. Suelta un suspiro tan dulce que me hace cerrar los ojos.
—Quiero que lo sientas siempre —murmuro contra su pecho—. Que recuerdes que eres mía, que cada parte de ti la amo y la protejo.
Le lavo el cabello, masajeando su cuero cabelludo con delicadeza, como si fuera un ritual sagrado. Ella ronronea, literalmente, como una gatita feliz.
POV NELLY:
Salimos de la ducha envueltas en vapor, como si el mundo allá afuera se hubiera borrado por completo. Dove me cubre con una toalla gruesa y calientita, y yo me dejo hacer. Me encanta cuando toma el control así, pero con tanto cariño que me derrite.
Sus manos me secan con paciencia, como si yo fuera de cristal. Me pasa la toalla por los hombros, los brazos, luego baja por mi espalda con un movimiento lento, casi hipnótico.
—Estás tan suavecita... —murmura mientras me seca el cabello con otra toalla pequeña—. Podría vivir tocándote.
Me río bajito, medio dormida todavía del calor del agua y de tanto amor. Mi cuerpo aún se siente sensible, como si sus besos hubieran dejado huellas en mi piel... y en mi alma también.
—Me gusta cuando me cuidas así —le digo, apoyando mi frente en su pecho, buscando su calor.
—Me encanta hacerlo. Eres mi bebé, mi Nelly —responde ella, con ese tono bajito que usa solo conmigo, como si fuera un secreto entre las dos.
Luego me toma de la mano y me lleva de nuevo a la cama. Me siento en el borde y ella busca mi ropa interior, esa suavecita de encaje que sabe que me hace sentir linda y cómoda. Me la pone con tanta dulzura que me tiemblan las piernas.
—Levanta las piernitas, amor —me pide con una sonrisa.
Obedezco sin pensar. Me encanta dejarme hacer. Me encanta cómo me mira mientras me viste, como si cada parte de mí fuera una obra de arte que adora.
Después me pone su camiseta grande, esa que huele a ella. Me cae hasta medio muslo, y me abraza por completo. Me hace sentir chiquita, segura, amada.
—Mucho mejor —dice mientras acaricia mi cintura y me deja un beso justo donde me había marcado antes—. Así, toda abrigadita y mía.
Yo me dejo caer en la cama con una sonrisa tonta. Dove se mete conmigo, tirando de la manta hasta cubrirnos. Me envuelve con su cuerpo, apretándome contra su pecho. Una de sus manos se queda sobre mi barriga, la otra en mi pecho, cubriéndolo con ternura, como protegiéndome.
—¿Estás bien, mi vida? —pregunta, murmurando en mi oído.
—Estoy... perfecta —respondo, acariciándole los dedos que me rodean—. Me haces sentir como si no existiera el resto del mundo. Solo tú... y yo.
—Es que es así —susurra, besándome la orejita—. Solo tú y yo. Siempre.
Cierro los ojos con una paz que solo ella me da. Me hundo en su abrazo, escuchando los latidos de su corazón como una nana secreta que me arrulla.
En ese instante, no hay nada más. Solo el amor de Dove... y mis ganas de quedarme ahí para siempre.
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Que bonitooo!
❤️
