⚠️ Advertencia: contiene contenido erótico y fetichismo enfocado en los pechos. ⚠️
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POV Young Miko:
La puerta se cierra detrás de mí y siento que dejo el mundo afuera. La maleta cae en la entrada y yo la ignoro. Mis pies pesan, mis hombros duelen, y mi pecho... ese es el que más duele. Llevo dos meses sin verla. Dos meses sin mi mujer, sin el olor de su piel después de ducharse, sin sus pechos tibios contra mi boca cuando se queda dormida encima mío.
La casa huele a ella. No a perfume, no a limpieza. A ella. A su sudor dulce, a sus mañanas de café con leche de avena, a su piel . A su risa desde la cocina, a su suavidad esperándome en la cama. Me quedo parada ahí unos segundos, respirando. Cierro los ojos. La extraño en los huesos.
—¿Amor? —mi voz tiembla. No sé si del cansancio o del deseo.
Y aparece. Como si supiera exactamente cuándo llego, como si sintiera el peso que traigo encima. En shorts y una camiseta suelta que no lleva sostén debajo. El cabello suelto, los pies descalzos. Desnuda de pretensiones, perfecta como un milagro cotidiano.
Nuestros ojos se encuentran. Y por un instante, no hay gira, no hay escenarios, no hay nada más que ese momento: dos almas que se buscaron cada noche en silencio y por fin se encuentran.
Camino hacia ella sin pensarlo. La abrazo. Inhalo su cuello como si pudiera quedarme a vivir en su olor. Mis manos se cuelan bajo la tela, buscando ese lugar que tanto soñé. Mi boca también.
Encuentro su pecho —mi zona sagrada— y le beso lento, sin pedir permiso. Le chupo el pezón por encima de la tela, lo siento endurecerse, me derrito.
—No sabés cuánto te extrañé... especialmente esto.
Mi voz suena ronca, herida, cruda de necesidad.
POV Nelly
A Miko le gustan mis tetas.
Así, sin rodeos. Le fascinan.
Y no solo porque le excitan —que sí, claro—, sino porque las ama. A veces siento que las ve como algo más que carne. Como una especie de altar, de refugio. Le encanta dormir con la cara entre ellos. Hablarme mientras los acaricia. Decirme cosas sucias mientras juega con mis pezones. Me los lame como si me rezara.
Y yo... no voy a mentir. Me derrite. Porque no lo hace como un capricho. Lo hace como si fueran parte de su alma. Como si chuparme el pecho fuera lo que le devuelve la paz.
Ahora está ahí, con los ojos cerrados, lamiéndome a través de la camiseta. Cada beso suyo es una disculpa por haberse ido. Cada succión, una promesa de que está de vuelta. Me acaricia con los labios como si pudiera reconstruirme desde el centro del pecho.
—Estás obsesionada —le digo bajito, con una sonrisa.
—Estoy enamorada —me responde, y me muerde suave.
Ese es mi cue para rendirme. Le alzo la camiseta. Mis pezones ya están duros, anticipándose al calor de su boca. Los siente con la lengua y gime bajito, como si se acabara de conectar al universo.
Y ella... no me decepciona.
POV general:
La ropa cae al suelo como si le estorbara al deseo. Nelly está desnuda en la cama, con el cabello desordenado y los senos brillando bajo la luz tenue del cuarto. Miko se arrodilla entre sus piernas, con la boca húmeda y los ojos ardiendo de ganas.
La contempla unos segundos. No con lascivia. Con devoción. Como si esa vista —Nelly abierta, esperándola, temblando de anticipación— fuera su premio por sobrevivir la distancia.
