POV: Jenny Pintor
Nunca pensé que algo tan simple como una nueva estudiante podría poner mi mundo de cabeza.
Yo soy Jenny Pintor. La niña más popular de La CQ, con la sonrisa perfecta, los outfits siempre on point y una reputación que nadie ha logrado igualar. Ni siquiera Clara con sus dramas eternos. Y aunque todo el mundo sabía que había "algo" entre Ángel y yo, lo cierto es que nunca dimos el paso. Era cómodo así. Seguro.
Hasta que llegó Nelly.
El primer día entró al salón como si la escuela le perteneciera. Mochila negra con pins raros, labios brillantes, actitud misteriosa. No me saludó como los demás. Solo me vio. Fijo. Como si ya me conociera de antes.
—Así que tú eres la famosa Jenny Pintor —dijo, sin sonreír, pero con una mirada que me desnudó el alma.
Y ese fue el comienzo de todo.
Desde que Nelly llegó, todo cambió. Tenía esa energía que no puedes ignorar. Sus ojos eran como una pregunta constante que te dan ganas de contestar. Sus comentarios me hacían rodar los ojos y sonreír al mismo tiempo. Y cada vez que se me acercaba de más, mi cuerpo lo sentía antes que mi cabeza.
Una vez, mientras discutíamos en clase sobre una exposición, me susurró al oído:
—Relájate, reina. No todo tiene que ser perfecto... excepto tú, claro.
Me congelé.
Ella se alejaba como si no pasara nada, pero dejaba incendios en el aire. No estaba acostumbrada a perder el control. Mucho menos con otra chica.
Y sin embargo... ahí estaba yo, buscando excusas para cruzármela, rozarle el brazo, reírle cualquier tontería.
Hasta que un día estábamos sentadas en el patio, riéndonos de un chiste malísimo. Todo se sentía... natural. Ella me miró con esos ojos brillantes y dijo:
—Si sigues mordiéndote el labio así, Jenny, te voy a tener que besar para que pares.
Me quedé muda.
Y justo entonces, como si el universo estuviera empeñado en interrumpirme cada vez que estaba a punto de rendirme a lo que sentía... apareció Ángel.
—¿Podemos hablar? —dijo, serio.
Me alejé con él a regañadientes.
—Jenny... no me gusta cómo te ve esa chica.
—¿Y?
—Se nota que te gusta.
—¿Y tú qué, Ángel? ¿Tú y yo qué somos?
—Somos lo que siempre hemos sido.
—Y eso es... ¿nada?
Me miró dolido. Pero no tenía más que decirle. Ya no.
Cuando volví al banquito, Nelly ya no estaba.
Solo había una notita doblada con mi nombre en la parte de arriba. Mi corazón se aceleró antes de abrirla.
La frase decía:
"Te apuesto un beso a que no te animas a subir a la azotea. –N"
Me llevé la nota al pecho. Esa mujer sabía exactamente cómo jugar conmigo. Y yo... estaba más que dispuesta a perder esa apuesta.
POV: Nelly
Yo no vine a La CQ a enamorarme de nadie. Mucho menos de la reina de la escuela.
Pero Jenny... Jenny es otra cosa.
No es solo su estilo, su forma de caminar como si tuviera su propio soundtrack, o cómo se pone la chaqueta con una actitud que dice "mírenme, pero no me toquen". No. Es lo que esconde detrás. La duda en su mirada. La forma en que se muerde el labio cuando está nerviosa. La ternura que no sabe mostrar.
