Megan Fox

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Entre Besos y Mordidas

--La noche anterior--

Había comenzado en el instante en que cruzaron la puerta de la habitación. Nelly la empujo contra la pared, Megan apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que los labios de Nelly la capturaran en un beso profundo, lleno de hambre.

—Toda la noche he estado esperando este momento —murmuró Nelly, sus dedos recorriendo lentamente las caderas de Megan, deslizándose sobre la tela del vestido, buscando la piel desnuda.

Megan arqueó ligeramente su espalda al sentir sus caricias, pero no podía sostener el control mucho más tiempo. Sus manos se deshicieron del vestido con una rapidez casi desesperada, dejándolo caer al suelo, mientras sus ojos seguían las manos de Nelly, que las guiaban a donde más deseaba.

—Te quiero, Nelly... —la voz de Megan salió en un susurro cargado de deseo, de necesidad.

Fue Nelly quien comenzó el juego. Subió lentamente sobre Megan, su cuerpo desnudo sobre el de ella. Los labios de Nelly bajaron con una lentitud provocadora, besando su pecho, descendiendo por su abdomen. Cada beso era como una marca, como una promesa de lo que estaba por venir. El aire se llenó de gemidos suaves, de susurros entrecortados, de cuerpos que no podían esperar más.

La sensación de los labios de Nelly sobre su piel, la presión de su lengua, el roce de sus dientes, hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo. Megan se arqueó, su respiración se volvió más errática. Las manos de Nelly exploraban su piel, tocándola, marcándola, mientras sus labios nunca se apartaban de su cuello, dejándole un rastro de besos ardientes.

—Mía... —susurró Nelly contra su piel, su voz grave y llena de deseo.

El golpe de sus palabras fue el final para Megan. No necesitaba más. Se entregó completamente a Nelly

--Al día siguiente--

POV Megan

El sol que se colaba por la ventana me despertó lentamente. Mi cuerpo estaba pesado, relajado, todavía con el eco de la noche anterior en cada fibra de mi ser.

Un escalofrío placentero recorrió mi piel cuando sentí a mi novia casi encima de mí, su mano esta sobre uno de mis pechos y su rostro cerca de mi cuello, sonreí ante ello sabia cuanto amaba hacer después de hacer el amor. Su respiración era tranquila, su pecho subía y bajaba rítmicamente, parecía tan inocente así, con el cabello alborotado, con su expresión relajada. No como anoche, cuando su mirada ardía con deseo y su voz sonaba ronca al decir mi nombre. Ajena a la pequeña guerra interna que se libraba en mí.

Me levante muy lentamente para no despertarla, antes de ir al baño me coloque su comisa, mientras caminaba aun sentía sus besos de la noche anterior, lo sentía, en mi piel, en mis labios hinchados, en el leve ardor entre mis piernas.

Cuando me miré al espejo, no pude evitar reírme suavemente.

El chupetón en mi cuello era imposible de ignorar, un recordatorio evidente de que me había dejado llevar completamente.

Me giré al escuchar su voz somnolienta detrás de mí.

—Vuelve a la cama, aun es muy temprano —

Me crucé de brazos, fingiendo molestia.

—Mira —dije, señalando la marca.

Ella sonrió con esa maldita expresión de satisfacción que siempre me volvía loca.

—Me gusta verte así. Toda mía.

— ¿De verdad tenías que dejarme esto? Vaya, qué celosa eres, amor...—

— No es celos, preciosa. Solo me gusta que recuerdes quién te hizo gritar anoche. —

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. La forma en que me miraba, con esos ojos oscuros y hambrientos, me hizo estremecer. No podía mentirme a mí misma: me encantaba que me reclamara de esa forma.

POV Nelly

Que hermosa vista mi mujer estaba parada frente al espejo, con el cabello revuelto, usando solo mi camisa, mientras observa el chupetón que le había dejado a noche.

—Vuelve a la cama, aun es muy temprano —

La vi cruzarse de brazos, se notaba que fingía su molestia.

—Mira —dijo, señalando la marca.

No pude evitar sonreír ante ello

Vaya que se ve muy bien en mi mujer. Toda Mía.

—Me gusta verte así. Toda mía.

— ¿De verdad tenías que dejarme esto? Vaya, qué celosa eres, amor...

— No es celos, preciosa. Solo me gusta que recuerdes quién te hizo gritar anoche. —

Sus ojos destellaron con algo que no era molestia. Era deseo.

Intentó resistirse, con su postura firme y su ceño fruncido.

—¿Sabes lo difícil que será cubrir esto hoy?

Me mordí el labio, disfrutando de su intento de quejarse cuando en realidad le encantaba.

Sin decir ninguna palabra, la lleve a la cama ella se quedo de pie esperando mi respuesta mientras yo me coloque borde de la cama y la tomé de la cintura, atrayéndola hacia mí con suavidad, pero con firmeza.

—Podría hacer otro en un sitio donde solo tú puedas verlo.

La sentí estremecerse bajo mis manos. Sonreí contra su piel cuando bajé mis labios hasta su cadera, dejando un rastro de besos húmedos.

—Nelly... —su voz era un susurro tembloroso, su cuerpo ya entregándose.

—¿Sí, amor?

Su respiración se aceleró.

—Eres insortable...

Sonreí contra su piel, deslizando mis manos lentamente por sus muslos.

—Y así me amas y me deseas.

Megan suspiró con un temblor casi imperceptible y, cuando la escuché murmurar "Cállate y sigue, ", la mañana apenas estaba comenzando.

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