H O Y T A M B I É N L L U E V E
Soñé que el momento llegaría. Contadas veces me encontraba ansiosa por esperar la llegada. Distinta forma de agonizar, porque vivir en ensoñaciones destructivas me sofocó de maneras atroces.
No fue hasta que debí frenarlo.
Me planteé sin contemplaciones y abandonándome el aire mismo, viví mucho más feliz. Deseché la incertidumbre llegada, dejándolo en la lejanía de lo que no es bienvenido.
Al separarme pude verme con claridad.
Imaginé variedad de escenarios.
Por breves ocasiones, los pintaba para embellecer el recuerdo que, siendo yo por aquel entonces pesimista, me empeñaba en memorizar.
No hubiese llegado a la conclusión, ni por un segundo, que este sería el resultado.
Enmudecieron.
No hay razón para recaudar la suficiente intrepidez y pedir una aclaración de semejante descripción, con tintes horrorosos, dentro de lo que han oído.
Después del torbellino de párrafos que he lanzado, entre pausas y paréntesis debido al inconveniente de oírme a mí misma desesperada e, intentando neutralizar parte del proceso que debía narrar.
Tenía miedo de decirlo y se reflejaba en mi respiración. Como quién trata de no perecer en medio de un episodio consecutivo al original.
Hubieron segundos en los que las lágrimas dejaron de brotar.
Era mía la dicha de sentirlo.
No de ellos. Aunque se hayan quedado.
Les advertí que llovería. El cielo anunció la clase de precipitación torrencial que ahora engaña lo que el sentido auditivo percibe.
¿Es llanto?
De alguna manera, la sensación de bonanza se hiló todo este tiempo elaborando con amor la cuerda de la cual, al halar, la libertad se izó; lo he contado sin ocultar, tratando además , de no olvidar detalles. Estuvieron atentos; a lo que yo por tramos me esforcé para no detenerme.
Por nuestras venas corren materiales de originalidad exacta a la de las estrellas. Nuestro creador es el mismo. Aunque mi privilegio es de mayor peso. Al recordarme así, el torrente de bendiciones que desciende, incluso por fuera, me ayuda a que el sentimiento no envejezca. Pese al tiempo que pasó. Es momento ya de dejar de verlo como un miedo.
Pensé que me derrumbaría.
Que dolería cada respiro.
En cambio, exhalar es ligero.
No me gusta la negatividad, dialogar con es ella es perder el tiempo.
No verá más allá, es incapaz de hacerlo.
Tiende a fijarse solo en la fatalidad del presente y busca soluciones pasajeras.
No se escuchan más que quejas y, no me enorgullece tener ya leído el tema, pero levanto el rostro al comprender que es mejor no ir por el lado de la ignorancia.
A mí me han enseñado ya a, ir más allá.
La realidad no se ha despedazado.
Las chicas a mis costados tienen los ojos enrojecidos, conteniendo atemorizantes plañidos. Cuando se me dificultó desconectar la mente, pues cerraba los ojos y, tristemente lo veía de nuevo, Luv y Brisa, no me dejaban sumergirme en esa pocilga. Faltaría explicarlo, pero Brayson y Nicolás impidieron, a toda costa, que me desplomara.
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RUTA 27 | ✓
No FicciónPude contar la estrellas en el infinito. La melancolía de dejarte, se desvaneció. El majestuoso atardecer abriría una ruta para recordarte que "fuimos uno". Él fue la lluvia que se esparció sobre la sequedad de nuestros corazones; jamás te dejará, e...
