Pude contar la estrellas en el infinito. La melancolía de dejarte, se desvaneció. El majestuoso atardecer abriría una ruta para recordarte que "fuimos uno". Él fue la lluvia que se esparció sobre la sequedad de nuestros corazones; jamás te dejará, e...
“Déjame hacer todo el bien que pueda, a todas las personas que pueda, tan a menudo como pueda, porque no volveré a pasar por este camino”.
Jhon Wesley.
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D E S I E R T O
La bóveda celeste.
Júpiter.
Girasoles.
Tres objetos observables que poseen vida y esgrimen diferentes colores, como si albergaran infinidad de días soleados.
A decir verdad, los prefiero. Hoy por la mañana mi padre comenzó una discusión sobre el porqué han existido "hombres" que piensan cosas cursis. El desayuno ameno se convirtió en una odisea al tratar de defender ciertos ideales.
A mí por ejemplo, me fascina analizar teorías y modelos sobre el universo. Las creíbles.
Es cómico, si así se le puede llamar, que la ciencia lo niegue y ella misma sea quién nos acerque con pruebas en mano.
Mi padre piensa que tales pensamientos se deben quedar en los libros de cuentos. Pero él mismo contradice el refrán. «Esos dos liberan de manera bella y artística una historia de amor». Comentó, rascándose la barbilla. Sus iris con el brío ferviente común de las almas apasionadas. Es reservado y cuidadoso; creció con la idea sembrada de que los hombres deben comportarse como tal.
Estoy seguro que mi bonita madre le desbarató, no solo esas ideas, si no también sus ideales reservados.
Todavía creo en el romance ligero y resistente. Lo que se siente despacio pero te avalancha sin previo aviso. Es solo que a veces pensarlo y decirlo es una batalla que se debe enfrentar al ser tan distintos.
Eventos breves que se desintegran y dejan secuelas.
El hombre que logra pensar ideas asombrosas de amor y poder decirlas, es eso precisamente. Puede ser tan romántico y tan arrollador como así lo prefiera. Puede ir lento y asegurase de invitar a un profundo giro inesperado pero, necesariamente auténtico. Guardar silencio y ocuparse de vivir, sin olvidar con justo juicio de disfrutarlo. Pausar su mundo rotativo por una recompensa habitando dentro de un par de ojos donde se puede observar una lluvia de acuáridas inundando todo ese espacio oscuro.
Creo que existen. Pero...
Todo tiene su tiempo.
No siempre ando pensándolo. Me distraigo en estudiar. Limpiar mi habitación. Asear el futuro dormitorio de la mascota. Tareas cotidianas sin el menor plazo posible de interés. Por eso disfruto esos pensamientos. Me deleitó en ello.