Capitulo 43: huida

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La Mansión Wayne estaba envuelta en un silencio inquietante cuando la puerta se abrió de golpe. La figura oscura y imponente de Batman se recortó contra la luz que se filtraba desde el pasillo. Su capa ondeaba en el aire, creando sombras amenazadoras en las paredes de la lujosa mansión.

Damian Wayne, que estaba en la sala principal, se tensó al instante. Sus ojos se encontraron con los de su padre, cuya mirada intensa y fría dejaba claro que algo grave había sucedido. La atmósfera en la habitación cambió, y la presencia de Batman llenó cada rincón con un aire de urgencia y seriedad.

-¿Qué está pasando aquí? - resonó la voz profunda de Batman, llena de autoridad- Recibí una llamada de Alfred. ¿Alguien puede explicarme qué está sucediendo?

La mente de Damian se aceleró mientras buscaba las palabras adecuadas. Sabía que no podía ocultar la verdad por mucho tiempo, pero también comprendía las consecuencias de revelar secretos que su padre no estaba destinado a conocer.

-Padre, yo...- comenzó Damian, pero Batman levantó una mano en un gesto firme, silenciándolo.

-No hay tiempo para rodeos, Damian. Habla- ordenó Batman, su mirada implacable fija en su hijo.

Antes de que pudiera continuar su explicación, una carcajada resonó desde la penumbra de la sala. Todos los presentes se giraron hacia la figura de Jason, que se encontraba en una esquina, observando la escena con una sonrisa sarcástica.

-¡Vaya, vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí?- dijo Todd con una risa burlona.-Batman en su versión "detective de la familia", y Damian, ¿estás revelando lo que ha hecho?- la tensión en la habitación se intensificó con la entrada de Jason, cuya presencia siempre llevaba consigo una mezcla de desafío y rebeldía.

Damian apretó los dientes, visiblemente molesto por la interrupción inoportuna de su hermano adoptivo.

Batman, sin embargo, mantuvo su compostura, aunque sus ojos se estrecharon en dirección a Jason. -Esto no es momento para bromas. Necesitamos resolver esta situación- advirtió con seriedad.

Jason, lejos de amilanarse, se cruzó de brazos y se acercó con paso relajado. -Oh, pero creo que es el momento perfecto para un poco de drama familiar, ¿no crees? Damian está a punto de abrir su corazón y contar todos esos oscuros secretos. ¡Espero que tengas palomitas, Bruce!-Damian, frustrado, lanzó una mirada fulminante a Jason, pero optó por permanecer en silencio, sabiendo que cada palabra podría complicar aún más las cosas.

Alfred Pennyworth, salió de la sombra de la Baticueva. Su presencia era calmada y serena, pero su mirada reflejaba preocupación.

Sabía que había sido Alfred quien había llamado a Batman, alertándolo sobre la situación que ahora se desenvolvía en la mansión. Sus ojos, antes llenos de determinación, ahora reflejaban la herida de la traición. Miró al mayordomo con una expresión de incredulidad y decepción.

-¿Cómo pudiste, Pennyworth?- murmuro, su voz llena de una mezcla de tristeza y enojo.

Alfred se acercó con paso firme, pero su rostro mostraba una compasión profunda. -Lamento la necesidad de mi llamada, joven Wayne. Pero había asuntos que requerían la atención urgente de su padre. No había otra opción.

-¡Lo iba a resolver yo!

-¿Como? ¿Exponiendose usted? perdon joven amo, pero no puedo permitir que esto se siga saliendo de las manos.

Damian apretó los dientes, sintiendo la intensidad del conflicto interno. Se sentía atrapado entre el deseo de demostrar su valía y la realidad de que su intento de solucionar las cosas por sí mismo podría haber tenido consecuencias desastrosas.

No te voy a abandonarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora