Capítulo 14: Amigos

630 89 23
                                        

Ambos chicos no tenían mucho que hacer, eran las 10 de la mañana y estaban aburridos en su hotel. De ser por Damian, estarían buscando al hombre de la kriptonita blanca, pero para su mala suerte, la información de saber quién es estaba en manos de Tim Drake.

Jonathan tenía muchos sentimientos encontrados, por todo lo que la información que tuvo que procesar su cerebro en tan poco tiempo.

Nunca había estado en un lugar de prostitución, así que fue una nueva experiencia, una experiencia que no quería volver a sentir. En ese lugar parecía ser un pequeño conejo que era rodeado por lobos que intentaban comérselo. Lo bueno es que no van a volver, o eso es lo que espera.

Damian wayne también lo ayudó mucho, enserio estaba apuntó de rendirse pero su compañero le dio esperanza; ahora mismo él tenía una opinión diferente de Damian, ya no creía que fuera un idiota, impulsivo y gruñón, ahora pensaba que era un idiota, impulsivo, gruñón y amable... cuando quiere.

El conocer al mejor amigo de su hermano fue una experiencia agradable, no entendía porque su hermano nunca lo presentó, se notaba que Tim Drake era alguien súper genial. Por más raro que parezca, resulta que el genial de Drake era hermano del gruñón de Damian, era algo difícil de creer, ambos eran completamente diferentes, Damian era tan... Damian, y Tim era un tipo amable... Sin duda muy diferentes.

La misión de encontrar al señor que quiere matar a su padre, quería saber quién era, pero una parte de él decía que sería mejor si se lo dejara a los adultos, no cree que un chico de 16 años y otro de 13 <<casi 14>> puedan luchar con ese tipo. Pensó en decírselo a su acompañante, pero por alguna razón tenía el presentimiento de que le iba a decir que igual lo haría con él o sin él, además tiene mucha curiosidad y no quiere que Damian lo regrese al campamento.

-Oye, Dami.

-¿Qué quieres, kent?

-¿No quieres hacer algo?-su mirada se dirigió hacia Damian, quien estaba en la cama de al lado.

-Quiero que te calles, estoy intentando relajarme-sus brazos fueron detrás de sus cabeza.

En ese momento, un pensamiento fugas pasó por la mente del menor.

-Damian... ¿Tú nunca te has divertido?

La cara del mayor era todo un poema, era una combinación de enojo y sorpresa.

-Claro que si me he divertido-gruñó¿Por qué rayos crees que no?

-Pues...-comendo a recordar--desde que estábamos en el campamento siempre te vi entrenar y entrenar, eres muy serio cuando hablas con las personas, y creo que nunca te he visto sonreír.

-¿Eso significa que no me se divertir?-pregunto incrédulo--tu lógica es completamente errónea.

-¿Qué te parece ir a una playa? Podemos divertirnos-propuso.

-No.

-¿¡Por qué!?

-Odio los lugares llenos de gente, es demasiado estresante escuchar risas y conversaciones. Si quiere ir, ve solo.

El oji-azul tenía el presentimiento de que respondería eso, pero no se iba a rendir tan fácilmente.

-No sabía que Damian Wayne le tenía miedo a la gente-se paró de su cama--espere más del hijo de Batman.

Un batarang rozó su mejilla para después clavarse en la pared.

-Vete a al infierno Jonathan. No voy a caer en tu maldito juego de mierda.

Jonathan no tenía ni idea de que se pudiera insultar tanto en una sola oración. No se iba a rendir, ahora que tenía la atención de Damian, era el momento de sacar su última carta.

No te voy a abandonarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora