Capítulo 33: Soledad

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La dinámica entre Jonathan y Damian había experimentado un cambio notorio, y Jonathan no podía evitar sentir la pesadez en el ambiente. La aparente indiferencia y apatía de Damian lo tenían preocupado, y aunque las interacciones físicas eran diferentes, sabía que algo estaba profundamente mal.

Observaba cómo el ceño fruncido de Damian, que solía ser una constante, ahora llevaba consigo una carga adicional de desánimo. La mirada vacía de su compañero le hacía preguntarse qué estaba sucediendo en la mente de Damian, y aunque intentaba acercarse, el distanciamiento emocional era palpable.

Las interacciones físicas entre ellos, aunque inusuales, eran un consuelo para Jonathan. Aunque Damian no respondía de la misma manera que antes, permitía que Jonathan lo abrazara y apoyara su cabeza en su hombro. Era como si buscaran consuelo mutuo en medio de la tormenta emocional que los rodeaba.

-Jon.

-¿Qué?

Jason había interrumpió en la habitación de Damian, por suerte el chico no estaba aquí porque hubiera hecho un escándalo y lo habria sacado a patadas.

- Nada, solo estaba aburrido-respondió mientras se tiraba a la cama- el pequeño Demonio no está, Tim tampoco está, Dick está jugando a ser profesor y Alfred me hace la ley del hielo por ofender al bebé de la casa.

-¿El bebé de la casa es Damian? - pregunto divertido. Ese apodo era algo que su mejor amigo no permitiría.

-El engreído de Pennyworth, sí.

-Creí que el preferido era Dick...

-Si lo es, pero no quita que Damian sea su bebé.

Eso tenía sentido para él.

-¿Por qué no estas con él? - se estaba mirando a los ojos. Los ojos se Jason eran intimidantes, pero no podía apartar la cara sin más, eso era algo irrespetuoso.

-No quiso que lo acompañará-explicó con molestia- últimamente sale sin avisarme.

No debería sorprenderle, antes en el hotel también lo hacía, pero ahora que habían estado tanto tiempo juntos, se sentía apartado.

"Damian no debe estar haciéndolo apropósito"

Sus sentimientos eran molestos, sabía que el chico necesitaba tiempo a solas para pensar o estar tranquilo, todas las personas necesitan estar solas un momento... Pero su pecho le dolía.

-Qué raro, me sorprende más verlos separados que juntos. Ya me había acostumbrado a que estén como uña y mugre.

-Supongo.

No era su decisión al final, e intentaba respetarla lo mejor que podía.

Jason recibió un mensaje que lo hizo dejarlo solo en la habitación. quiso preguntarle si podría ir con él, pero su boca nunca llegó a abrirse y el chico ya había dejado la habitación.

La soledad se cernía sobre Jonathan mientras esperaba en la habitación, sintiéndose atrapado en un espacio que parecía más grande debido al silencio y la ausencia de compañía. La partida repentina de Jason había dejado un vacío en la habitación, y aunque intentó concentrarse en otras cosas, la soledad lo envolvía como una sombra persistente.

Las horas pasaron lentamente, y aunque salió un par de veces para comer, el peso de la soledad no disminuyó. La casa parecía más grande de lo que recordaba, cada pasillo una extensión desierta que solo enfatizaba su propia compañía. La ausencia de Jason, con quien compartía risas y conversaciones, dejó un vacío palpable.

Jonathan ansiaba la presencia de alguien más en ese espacio vacío. Habría deseado que Jason regresara para romper la monotonía de su soledad, pero las horas seguían pasando sin ninguna señal de su regreso. La incertidumbre sobre el motivo de su partida y la sensación de estar abandonado se combinaron para hacer de esa habitación un lugar solitario y opresivo.

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