Corrieron a través de los pasillos oscuros y silenciosos del hospital, guiados por la tenue luz de emergencia que parpadeaba intermitentemente. El sonido de sus pasos resonaba en el vacío mientras se dirigían hacia donde recordaba haber visto un teléfono funcional anteriormente.
Finalmente, llegaron a una zona donde una luz titilante iluminaba un teléfono en la pared. Jon se apresuró hacia él, sintiendo el alivio al ver que aún estaba operativo. Con dedos temblorosos, marcó el número de su madre, mientras Damián permanecía alerta a su lado, vigilando los alrededores con cautela.
El teléfono sonó varias veces antes de que la voz preocupada de la madre de Jon respondiera al otro lado. Jon explicó rápidamente la situación con un tono apresurado y urgente, tratando de transmitir toda la información crucial antes de que una nueva falla eléctrica interrumpiera la comunicación.
Jon apretó con fuerza el teléfono en sus manos temblorosas, marcando el número de Tim con urgencia mientras Damián se mantenía alerta a su lado. El sonido de tonos digitales resonaba en sus oídos, pero nadie respondía al otro lado.
-¡Vamos, Tim, por favor! -murmuró Jon, sintiendo cómo la ansiedad se apoderaba de él.
Damián frunció el ceño, observando la expresión preocupada de Jon mientras continuaba marcando repetidamente. Finalmente, Jon dejó caer el teléfono con frustración. Sabía que algo estaba mal, pero no podía detenerse ahora.
-¡Llama a alguien más, Jon! ¡Rápido! -instó Damián, leyendo la preocupación en los ojos de su amigo.
Con manos temblorosas, Jon marcó el número de su madre, sintiendo el corazón latir con fuerza en su pecho. La llamada se conectó rápidamente, y Jon habló con voz apresurada.-¡Mamá, escúchame! Estamos en problemas
-¿Jon? ¿Qué está pasando? -la voz de su madre sonaba preocupada al otro lado de la línea, pero Jon apenas podía escucharla sobre el ruido en el hospital.
-¡Mamá, por favor, necesitamos ayuda! Estamos atrapados, no podemos salir... -Jon intentó explicar nuevamente, pero la línea se volvió estática y luego se cortó abruptamente.
Jon intentó explicar rápidamente la situación, pero fue interrumpido por un repentino corte de electricidad que dejó el hospital sumido en la oscuridad. Intercambiaron miradas preocupadas, escuchando el susurro inconfundible de Deathstroke resonando en la oscuridad. La piel de Jon se erizó al instante, recordando las historias de su padre sobre el peligroso mercenario.
Jon miró con frustración el teléfono ahora inútil en su mano, su corazón latiendo desbocado. Damián se adelantó, colocando una mano reconfortante en el hombro de Jon.-Tranquilo, encontraremos una manera de salir de aquí. -dijo Damián con determinación, pero Jon podía ver la preocupación en sus ojos.
En la oscuridad, el silbido de Deathstroke resonó una vez más, enviando escalofríos por la espalda de Jon. Damián chasqueó la lengua con disgusto.
-¡Maldito sea! -murmuró Damián entre dientes. -Nunca entendí por qué mi madre... nunca importó, como detesto a ese idiota.
Jon miró a Damián, captando la mezcla de resentimiento y dolor en su voz. Sabía que había mucho más detrás de esas palabras, pero ahora no era momento de indagar.
-¿Cómo salimos de aquí, Damián? -preguntó Jon, mirando a su amigo con determinación.
Damián apretó los puños, enfocándose en la tarea inmediata.-Vamos a encontrar una salida. Y luego... vamos a resolver esto. Juntos. -respondió Damián, su voz firme y decidida en la oscuridad del hospital.
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No te voy a abandonar
Fiksi PenggemarJonathan finalmente cumple la edad para unirse al campamento de héroes, su sueño desde que su padre se lo mencionó. Al llegar, lo asignan a una misión con el chico que siempre lo trató mal. ¿Podrán superar sus diferencias y convertirse en amigos, o...
