Capitulo 68: Humano

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Jon se sumergió en la oscuridad, pero no pasó mucho tiempo antes de que comenzara a percibir una luz brillante que lo envolvía. Abrió los ojos lentamente, parpadeando contra la cegadora blancura que lo rodeaba. Miró a su alrededor, desconcertado. No había nada más que una vastedad inmaculada, un vacío blanco que parecía extenderse infinitamente en todas direcciones.

-¿Dónde estoy?- se preguntó en voz alta, su voz resonando sin eco en aquel lugar irreal.

De repente, una figura comenzó a formarse frente a él, emergiendo de la blancura como una sombra que se materializaba poco a poco. Jon entrecerró los ojos, tratando de enfocar mejor. Su corazón dio un vuelco al reconocer a la persona que estaba frente a él.

-¿Conner?- murmuró, su voz apenas un susurro cargado de asombro y confusión.

Conner Kent, su hermano, estaba ahí, después de tantos años sin verlo. La última vez que Jon había tenido noticias de él, Conner lo había dejado tirado, como si fuera basura, cuando Jon apenas tenía unos pocos años de edad. La traición y el dolor de ese abandono aún resonaban en su memoria.

Instintivamente, dio un paso atrás, alejándose inconscientemente de Conner. Su mirada se endureció, llenándose de desprecio. Los recuerdos de su infancia, de la soledad y la confusión que había sentido, volvieron a él con fuerza, avivando una ira latente que nunca había desaparecido del todo.

Conner dio un paso adelante, extendiendo una mano hacia Jon, como si intentara acercarse y ofrecer alguna explicación. Pero Jon no quería escuchar. Sus ojos se clavaron en los de Conner, fríos y llenos de resentimiento.

-¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó Jon, su voz temblando de rabia contenida. -Después de todo este tiempo, después de todo lo que me hiciste pasar, ¿ahora decides aparecer?

Conner bajó la mano, su expresión mostrando una mezcla de dolor y arrepentimiento. Pero Jon no estaba dispuesto a aceptar ninguna disculpa. La herida que Conner había dejado en su corazón seguía abierta, y no se cerraría fácilmente.

-Te abandonaste a mí cuando más te necesitaba- continuó Jon, dando otro paso atrás, como si quisiera poner toda la distancia posible entre ellos. -¿Qué te hace pensar que quiero verte ahora?

Conner levantó la mano, indicando a Jon que se detuviera. -Jon, escucha. No estoy realmente aquí. De alguna manera, nuestras mentes se han conectado... es inexplicable. Pero lo que importa es que sé lo que está pasando.

Jon frunció el ceño, la incredulidad y la ira aún palpables en su rostro. -Eso no tiene sentido. He estado al borde de la muerte muchas veces antes. ¿Por qué esto sería diferente?

Conner dio un paso adelante, la preocupación clara en su expresión. - esta vez es diferente. Has estado en situaciones peligrosas antes, pero siempre tuviste compañeros que podían salvarte. Ahora, tu poder y tu vitalidad están colgando de un hilo.

Jon sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. -¿Qué estás diciendo?

Conner lo miró con seriedad. -Tu cuerpo no puede soportar tanto veneno, Jon. La kriptonita blanca que has recibido... es letal. Tu cuerpo está al borde del colapso.

Jon retrocedió un paso más, su mente girando con la información. -Pero... ¿por qué ahora? ¿Por qué tú?

-Porque, a pesar de todo lo que pasó, sigo siendo tu hermano- dijo Conner con voz suave pero firme. -No podía quedarme de brazos cruzados sabiendo que podrías morir.

Jon apretó los puños, luchando contra la mezcla de emociones que lo inundaban. -¿Y qué se supone que haga? Estoy atrapado en esta mente conectada contigo mientras mi cuerpo está muriendo.

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