Capítulo 9: Respuestas

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Estaban sentados en el suelo, alrededor del pequeño fragmento de la Kriptonita blanca. Esa pequeña piedra era todo un misterio para los chicos, no le hacía daño a Jonathan, no lo debilitaba y no estaba retorciendo en el suelo solo por mirarla, nada de eso tenía ningún sentido.

-¿y si te la inyectamos?-Propuso Damián.

Era una buena forma de ver que puede hacer.

-¡Quieres matarme! Yo no me voy a inyectar nada-se cruzó de brazos indignado.

Damián le ofreció la Kriptonita y Jonathan la sostuvo con cautela. Sin avisar le tiro un golpe completamente inesperado en la cara, hizo que Jon cayera de cara contra el suelo.

-¿Por-por qué hiciste eso?-los ojos de Jonathan se pusieron cristalinos.

-¿Te duele?

-¡Claro que me duele yo...¿Por qué me duele mucho?

Jonathan sintió como algo comenzaba a salir de su nariz, se llevó la mano a la cara y se dio cuenta que estaba sangrando.

-¿¡Qu-qué!?

Ambos estaban muy sorprendidos, se supone que Jonathan no debería sangrar, no debería estar llorando por el pequeño golpe delicado que le tiro Damián. Esa kriptonita no genera malestar alguno, si está cerca tú ni te darías cuenta, no tiene síntomas. Ambos se dieron cuenta de que querían matar a Superman sin que el mismo se dé cuenta, sin dolor, sin poderes.

Damián se paró del suelo y fue a buscar un contenedor de Kriptonita, una poco solamente para evitar que su compañero se vuelva loco. Volvió junto a Jonathan y abrió el contenedor, agarro la pequeña piedra y la guardo.

-¿Por qué tienes Kryptonita?-pregunto Jonathan algo inquieto.

-Todos en la batifamilia tienen un poco-dejo el pequeño contenedor en su traje-siempre es necesario una poca.

-Cla-claro.

Ahora que Jonathan sabía que Damian tiene Kriptonita guardada en su súper traje, le daba un poco de miedo que la vaya usar contra él mientras duerme.

¿Podría ser capaz de apuñalarlo así?

-No te voy a atacar mientras duermes, no me mires así-giro sus ojos.

-Te cre-creo-le enseñó una sonrisa nerviosa.

Damian volvió a golpear a Jonathan en la cara sin que este se lo esperaba, está vez no se cayó de cara contra el suelo, solo movió un poco de su cabeza, para después volver a su posición normal.

-¡Ya no me duele!-grito entusiasmado.

-Ahora que comprobamos que el contenedor sirve también para esta Kriptonita, tenemos que llevarlo a un laboratorio.

-¿A un laboratorio?

-Es lo que dije, kent.

Damian se comenzó a cambiar a su súper traje, Jonathan hizo lo mismo y cuando estaban listos, salieron por la ventana al laboratorio.
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Llagaron a una mansión, Jonathan no podía estar más sorprendido, esa casa era gigantesca, siempre ha querido entrar a uno de eso.

-Entremos- Damián comenzó a caminar hacia la entrada.

Lo siguió en silencio. Se acercaron a la puerta de entrada y el muchacho mayor tocó el timbre, esperaron unos segundos hasta que un señor de tercera edad les abrió la puerta.

-Bienvenido amo Damian, creí que estaba en el campamento-se hizo a un lado para dejarlos pasar-normalmente no regresaría hasta que se acaben sus actividades.

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