Capítulo 18

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Sin munición, sin provisiones, solo su cuchillo, el bate con clavos, su rifle y un cartucho. Las balas son contadas, por lo tanto debe usarlas con inteligencia. Las últimas doce horas no se había tomado el tiempo necesario para reponer fuerzas. Aunque su resistencia física fuera de otro mundo, no le faltaba mucho para sobrepasar su límite.

Fue acorralado por una multitud de infectados en un callejón sin salida, no tuvo otra opción que trepar el muro de alambrado, y al caer del otro lado se quedó sentado en el suelo viendo a los caminantes que se empujaban y luchaban con tumbar la cerca.

Jungkook estaba algo agitado, se puso de pie y siguió caminando para salir del callejón. Pensó que buscar atajos para no toparse con grupos enormes sería la mejor idea, y en parte lo es, pero también puede quedarse atrapado, acorralado y ser devorado.

La ciudad es enorme, su chico podría estar en cualquier rincón, y tan solo esperaba que estuviera a salvo.

Las tripas le rugían, su cuerpo pedía a gritos un trago de agua y una cama en la cual pudiera cerrar ambos ojos sin ninguna maldita preocupación. Se sentía mal por dejar a los niños solos, con un desconocido que fácilmente podría salirse con la suya. Pero su confianza en Cherry era mucho más grande que su temor.

Entrar en cada maldita casa, revisar cada maldito rincón, y no encontrar nada mas que puros cadáveres putrefactos, junto con los vivientes que quieren arrancarle la piel a mordidas. Tratar de evitarlos era mejor que gastar sus fuerzas en eliminarlos.

Por la falta de luz era difícil atravesar los callejones, luego a la distancia escuchó voces de al menos cinco personas. No eran voces conocidas, y tampoco podía seguir. Las voces sonaban un paso más cerca. Esas personas se estaban acercando.

Jungkook abre la puerta de una de las casas, la cerró despacio sin hacer ruido, pero al notar el alumbrado de una vela rápidamente sacó una pistola y apuntó en cuanto se giró.

—¿Quién eres tú? —una chica rubia estaba sentada en el piso frente a la vela con una manta encima y un cuchillo en mano.

—Cállate. —sopló la vela y se puso detrás de ella para cubrirle la boca —. Hay personas afuera. Mantén la boca cerrada. —le quitó el cuchillo —. Me quedaré con esto.

—Vete a la mierda. Ellos son de mi grupo, si me haces algo van a matarte.

—¿Van a matarme? Eso ya lo veremos.

—Vete a la mierda, otra vez.

—Más respeto a un hombre armado. —la boca de la pistola rosaba la cien de la mujer —. Es sentido común.

—No lo harías. Estás solo y nosotros somos un grupo completo.

—Solo soy un hombre buscando a su chico y a los otros de mi grupo. El que se interponga en mi camino saldrá perdiendo.

—Te daré comida si me dejas en paz y te vas. Confía en mí.

—Hace mucho dejé de confiar en las personas. —dirigió la mirada hacia abajo, vio un movimiento extraño por debajo de la manta. La mano de la mujer estaba sacando algo de su bolsillo.

—Yo confiaré en ti.

Jungkook la sujetó bruscamente del cabello para tirar de él hacia atrás. Le piso el brazo con el cuál intentaba sacar ese objeto. Una navaja resbaló cuando su mano se tensó por el dolor.

—La confianza puede ser frágil, pero una vez rota, es difícil de reparar. ¿Confiarás en mí? No deberías. No me conoces, y tampoco te gustaría conocerme. ¿Ibas a matarme con eso? Como puedes ver, perdí una mano y sigo en pie. ¿Crees que con una navaja vas a terminar conmigo?

Apocalyptic Nightmare | KookvDonde viven las historias. Descúbrelo ahora