Capítulo 16

432 56 15
                                        

Luigi

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Luigi

Habían pasado dos meses desde que Bowser y la 'Princesa' hablaron cara a cara. Luigi miraba las últimas cartas que Bowser le había respondido. Una noche en la que Mario había salido de casa, releía tantas veces las cartas que sentía que aquellas palabras eran solo una falacia. Con los miles de papeles sobre la mesa, Luigi miró a la chimenea y, sin ser consciente de sus acciones, tomó las cartas y las arrojó al fuego.

De repente, se dio cuenta de lo que había hecho y con el atizador buscó sacar el papel, pero este se convirtió en su mayor parte en ceniza y humo. En su desespero, tomó un pedazo de papel que aún no se había quemado.

-¡Ah! -Luigi se quejó al sentir cómo el papel caliente quemó su mano-. Primera quemadura...

Luigi comenzó a llorar mientras sujetaba su mano, viendo la palma y dedos quemados debido al papel ardiendo. ¿Por qué lloraba? ¿Por el dolor? ¿Por... Bowser? Ni él lo sabía, solo quería llorar y llorar.

-Te odio...te odio por hacerme sentir... sentir...-Luigi siquiera sabía cómo completas sus palabras


Bowser

-¡Fuera! -gritó Bowser a sus subordinados.

Bowser arrojaba libros y lo primero que encontraba a la mano. Tenía rabia, se sabía a sí mismo, de haber arruinado su momento de hablar con la princesa. La princesa tenía razón, ¿por qué recriminarla? Tenía razón. Pero aunque estaba enojado consigo mismo, también lo estaba con la princesa. Esa manera de responderle y de ponerlo entre la espada y la pared le había hecho enojar y le molestaba.

-¡Yo soy el rey! -gritó para todos, acto seguido se dejó caer en su trono...- Y ¿de qué me sirve serlo... si estoy solo?

Cerró sus ojos por un momento y recordó aquel momento en el que los preciosos ojos azules de la princesa se encontraron con los suyos. Era como si hubiera visto el mismísimo cielo en sus ojos. Nunca se había detallado tanto en ellos, pero ya que la princesa traía un cubrebocas y eso era lo único que pudo ver, no tenía opción. El apreciarlos en aquel momento fue... único. Verla enojada solo hizo que le gustara más su carácter. Claro que ella tenía razones para responderle así, pero él también. Habían pasado muchos años sin que ella respondiera a una miserable carta, y aún seguía inseguro de por qué ahora sí quería hacerlo. Ella dijo que había sido interés, pero ¿por qué de repente ese interés después de tantos años?

Recordó las cartas acumuladas que ella había escrito con su preciosa letra, con esos detalles pequeños que le gustaban, como que en la "i" el punto fuera un corazón y que al inicio de cada carta... escribiera su nombre... amaba eso... lo amaba tanto. Se sintió frustrado, mirando al techo en busca de respuestas, cubrió su rostro con el antebrazo... nadie debía ver a su rey llorar por..."una princesa".

Indefenso - Jessica  Castillo  (Lemon)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora