Luigi empezó a recuperar la conciencia poco a poco. Oía un burbujeo constante y pasos pesados resonando a su alrededor. Sentía un dolor punzante, aunque aún no lograba identificar con claridad de dónde provenía.
Al abrir lentamente los ojos, un agudo latigazo de dolor lo obligó a llevar una mano de forma automática a su rostro. Cubrió su ojo izquierdo: no podía ver con claridad desde ahí, apenas distinguía puntos oscuros y manchas flotantes que entorpecían su visión. Así de fuerte era la herida.
Con esfuerzo, apoyándose en su otra mano, logró incorporarse hasta quedar sentado. Fue entonces cuando, a través de su ojo sano, comprendió dónde estaba: dentro de una jaula suspendida sobre lava burbujeante. Eso era lo que había estado escuchando: el chispear del magma ardiente bajo sus pies.
—Finalmente despertaste —dijo una voz chillona.
Frente a él apareció Kamek, flotando en su escoba de madera, observándolo con atención, como quien estudia un experimento inestable.
Luigi seguía aturdido. Podía sentir la sangre seca adherida a su mejilla, resultado de la herida que aún le quemaba. Quiso responder, pero apenas tenía fuerzas. Las palabras solo existían en su mente, en un murmullo interno.
«¿Dónde estoy? ¿Qué fue lo que pasó...?»
—El rey te está esperando —continuó Kamek, con un tono que no admitía réplica.
Pero Luigi apretó los labios, con el poco valor que aún le quedaba.
—No... No voy a presentarme ante él... no antes de que alguien... atienda mi herida —dijo con voz baja, temblorosa, pero firme.
Kamek frunció el ceño y comenzó a protestar. Si el rey daba una orden, se cumplía. No se le discutía. Y sin embargo, Luigi lo acababa de hacer.
Pero Luigi apenas lo escuchaba. El dolor lo absorbía todo. Sentía como si tuviera piedras bajo el párpado, como si algo extraño se hubiera incrustado en la carne viva de su ojo.
Apretó los dientes, bajó la cabeza y susurró apenas:
—Yo... no pensé llegar tan lejos...
No tenía idea de lo que diría Bowser. No tenía idea de lo que él mismo sentiría al verlo. Todo había comenzado como un juego torpe, un intento de espiar, de engañar. Pero se le había ido de las manos. Y ahora, atrapado, herido, solo... tenía miedo. Miedo de verlo. Miedo de sí mismo.
Kamek lo observó por unos segundos, en silencio, y luego chasqueó la lengua con molestia.
—Haré venir a alguien. Pero será rápido, ¿entendido? El rey no espera.
Y sin más, se alejó volando.
Luigi soltó el aire que no sabía que había estado conteniendo. El calor de la lava lo hacía sudar, pero era el temor lo que realmente lo empapaba por dentro. Quería irse. Quería desaparecer. Pero ya no había vuelta atrás.
Unos minutos después, una criatura diminuta con aspecto de tortuga, probablemente un sirviente del castillo, flotó hasta la jaula llevando un botiquín improvisado. Luigi no se movió cuando se acercó. No protestó cuando limpió la sangre ni cuando aplicó un ungüento que ardía como fuego líquido sobre su párpado. Solo aguantó.
—El rey vendrá en cualquier momento —murmuró la criatura, evitando su mirada.
Luigi se quedó callado. Temblaba.
Y entonces, lo sintió.
Primero fue un silencio repentino. Luego, el eco de pasos. No como los anteriores... no los de Kamek, ni los del pequeño asistente. Eran pesados. Firmes. Cada paso retumbaba con una gravedad que no tenía que ver solo con el sonido. Era una presencia.
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Indefenso - Jessica Castillo (Lemon)
FanfictionUna idea loca lleva a Luigi a responder cartas de el temeroso Rey de los Koppas;Bowser,sin esperar que las palabras sinceras en aquellas cartas de aquel "monstruo " serían suficientes para cautivar su corazón. ¿Acaso su corazón indefenso y cautivida...
