El pequeño, sin responder a la duda de Luigi, se lanzó a abrazarlo con todas sus fuerzas.
—Te extrañamos...
—¿Extrañarme...? —preguntó Luigi, sintiendo un pequeñísimo nudo formarse en su garganta.
No entendía qué estaba pasando. Respiró hondo, intentando mantener la calma. Se agachó hasta quedar a la altura del pequeño y le sonrió con suavidad.
—Oye...,explícame qué está pasando.
Pero el niño negó con la cabeza con insistencia.
—No hay tiempo. Tienes que venir conmigo.
Luigi frunció el ceño.
—No puedo ir así como así,Junior.
Luigi soltó un suspiro. Miró a su alrededor una vez más, buscando alguna explicación lógica que calmara el torbellino de preguntas que llenaba su cabeza.
Finalmente abrió un poco más la puerta.
—Está bien... pasa un momento y hablamos.
Sin embargo, el niño retrocedió un paso.
—No.
—¿No?
—No puedo entrar.
Aquella respuesta hizo que Luigi levantara una ceja.
—¿Y por qué no?
El pequeño bajó la mirada unos segundos antes de responder.
—Porque si entro... ya no podremos llegar a tiempo.
El silencio volvió a caer entre ambos.
Luigi observó el rostro del niño. No parecía estar bromeando.
Entonces el pequeño volvió a extenderle la mano.
—Por favor... acompáñame.
Antes de que Luigi pudiera responder, una voz conocida habló a su espalda.
—Vino hasta aquí por ti. Creo que sería grosero decirle que no.
Luigi giró la cabeza.
—¿Mario?
Su hermano estaba apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, como si toda aquella situación fuera perfectamente normal.
Luigi volvió a mirar al pequeño.
—Nos demoraremos mucho en llegar. El reino queda muy lejos, Junior. Tu padre me dio una orden... y no debo volver.
Junior ni siquiera pareció escuchar la negativa.
—Traje mi nave.
Con una determinación sorprendente para alguien de su tamaño, tomó a Luigi de la muñeca y comenzó a tirar de él.
—¡Oye, espera! ¡Junior!
El niño siguió avanzando, ignorando por completo las protestas, hasta llevarlo frente a una pequeña nave de aspecto inconfundiblemente koopa.
Abrió la compuerta de un golpe.
—Sube.
—Junior, escucha...
Pero el pequeño volvió a empujarlo con todas sus fuerzas. Luigi apenas alcanzó a mantener el equilibrio antes de terminar dentro de la cabina.
—Muchas veces papá me regaña por no hacerle caso —dijo mientras cerraba la compuerta—. Si tiene que hacerlo otra vez... está bien.
ESTÁS LEYENDO
Indefenso - Jessica Castillo (Lemon)
Fiksi PenggemarUna idea loca lleva a Luigi a responder cartas de el temeroso Rey de los Koppas;Bowser,sin esperar que las palabras sinceras en aquellas cartas de aquel "monstruo " serían suficientes para cautivar su corazón. ¿Acaso su corazón indefenso y cautivida...
