La respiración de Luigi titubeó, como si cada inhalación fuera una decisión difícil de tomar. Su cuerpo temblaba, ya no por frío, sino por ese agotamiento profundo que lo estaba apagando poco a poco. Bowser extendió una garra hacia las rejas, sin llegar a tocarlas, como si temiera que un movimiento brusco pudiera terminar de romperlo.
—Luigi... —su voz se quebró de un modo imperceptible, pero real—. Mírame. Quédate conmigo. No te duermas.
Luigi trató de mantener el ojo abierto, pero su párpado tembló una y otra vez.
—Me... duele... —susurró, apenas audible—. Quiero... descansar...
—No —rugió Bowser, demasiado rápido, demasiado fuerte, como si la sola idea lo desgarrara—. No te duermas. Eso no es descanso.
El fontanero respiró hondo, y el sonido fue húmedo, irregular. El rey sintió que el piso bajo él temblaba, aunque no fuera cierto. Era su propio miedo el que lo hacía vibrar. No había dragón, ejército ni corona que lo protegiera de esa sensación: la de estar a punto de perder algo que nunca debió importarle... y que, sin embargo, se había convertido en todo.
—Luigi... —repitió, en un murmullo ronco—. Dime qué sientes. Háblame. No te quedes callado.
—No puedo... —la voz de Luigi era un hilo, casi quebrado—. Todo está... borroso. Me... mareo...
Intentó incorporarse, pero su cuerpo cedió hacia adelante. Bowser extendió la mano por reflejo, como si pudiera alcanzarlo a través del metal.
—¡Cuidado!
Luigi quedó sostenido apenas por las rejas. Su mejilla tocó el acero frío, y un gemido escapó de su garganta. Bowser sintió que su corazón—si es que podía llamarse así—dio un salto brutal en su pecho.
—Luigi —dijo más bajo, como si las palabras fueran un puente que trataba de tender—. Escúchame... te voy a sacar de aquí. Voy a... voy a arreglarlo. Pero no te duermas. No aún.
El fontanero sonrió, una mueca triste que apenas logró trazar.
—¡Luigi! —golpeó las rejas con ambas manos, y el metal vibró con un estruendo que llenó toda la celda—. ¡No te atrevas a desmayarte! ¡Luigi!
El fontanero abrió el ojo sano apenas un instante, solo para perder el enfoque. Su cabeza cayó hacia un lado.
Bowser ya no sintió miedo.
Lo que sintió fue terror. Terror puro.
—¡Luigi! —rugió, una súplica disfrazada de orden mientras sus garras temblaban—. ¡Respóndeme! ¡Luigi!
Un silencio pesado se extendió por un segundo eterno.
Un segundo en el que Bowser, rey de reyes, conquistador del Reino Champiñón, se descubrió temblando... porque un simple humano, un enemigo... un idiota... podía estar apagándose en frente de él. Y si lo perdía ahí, en ese instante, sabría para siempre que no habría sido Mario, ni Peach, ni ningún héroe.
Había sido él.
Y eso... eso era lo único que no podía soportar.
El silencio duró apenas un instante, pero para Bowser fue suficiente para romper algo dentro de él. Luigi no reaccionaba. Su respiración era tan débil que parecía desaparecer entre un parpadeo y el siguiente. El rey sintió que el mundo entero se contraía, como si todo el castillo hubiera dejado de existir excepto esa figura frágil apoyada contra las rejas.
—No... no, no, no —murmuró, retrocediendo solo para tomar impulso—. ¡Levántate, idiota! ¡No te atrevas a—!
Pero Luigi no se movió.
ESTÁS LEYENDO
Indefenso - Jessica Castillo (Lemon)
FanfictionUna idea loca lleva a Luigi a responder cartas de el temeroso Rey de los Koppas;Bowser,sin esperar que las palabras sinceras en aquellas cartas de aquel "monstruo " serían suficientes para cautivar su corazón. ¿Acaso su corazón indefenso y cautivida...
