La enfermería estaba tranquila, pero no en paz; era ese tipo de silencio que no calma, sino que pesa. Luigi estaba recostado, débil, pero con los ojos bien abiertos. Bowser estaba a su lado, sentado en una silla demasiado pequeña para él, con las manos juntas y la mirada clavada en el suelo. Habían pasado horas sin hablar; horas en las que ambos pensaban en lo mismo, pero ninguno se atrevía a decirlo.
Hasta que Luigi rompió el silencio:
—Bowser... necesitamos hablar.
El rey levantó apenas la mirada. No rugió, no gruñó. Solo asintió, lento.
—Está bien —respondió, su voz grave pero contenida—. Dime lo que tengas que decirme.
Luigi respiró hondo porque sabía que lo que venía iba a doler, a ambos.
—Tenía miedo de que llegara este día —empezó, con sinceridad absoluta—. Sabía que llegaría. Y aun así... lo evité todo lo que pude.
Bowser frunció el ceño, confundido, atento.
—¿Qué día? —preguntó.
Luigi tragó saliva y entonces lo dijo:
—El día en que tendría que te enteraras de que... yo no soy Peach. Que me hice pasar por ella en las cartas. Y que... cuando vine al castillo, seguí mintiéndote. Dios... —se cubrió la cara un momento— solo metí la pata una y otra vez. Y lo siento. Lo siento de verdad.
Bowser se quedó completamente quieto, como si el mundo se le hubiera apagado alrededor. Luigi no se echó atrás.
—No quiero excusarme. No quiero que pienses que lo digo para que me perdones. Pero... tienes derecho a saber la verdad completa.
Bowser inhaló profundamente, sus hombros subiendo como si cargara cien kilos encima.
—Habla —pidió.
Y Luigi habló.
—Yo no lo hice para divertirme. Ni para jugar contigo. Ni para burlarme. Lo hice porque... —miró a Bowser con un brillo roto en los ojos— tú estabas mal. Muy mal. Y no sabías con quién descargar todo eso sin destruir algo. Yo pensé que si te hablaba como Peach... te sentirías seguro. Te calmarías. No explotarías.
Bowser bajó un poco la cabeza; ese golpe le estaba entrando lento y profundo.
Luigi siguió, aunque le temblaba la voz:
—Y pensé que era algo pequeño. Algo momentáneo. Algo que dejaría de hacer cuando pasara la crisis... pero no fue así. Se me fue de las manos. Y seguí mintiendo. Y cada día me costaba más decir la verdad. No porque quisiera engañarte... sino porque sabía que iba a destruirte. Y me dio miedo. Mucho miedo.
El rey apretó las garras, pero no habló. Ese silencio era atento, dolido, contenido.
Luigi respiró hondo de nuevo.
—Tenía terror de este momento porque sabía que... lo que más te lastima es que te engañen. Que no te hablen con la verdad. Que sientas que se están riendo de ti. Y yo... —se mordió el labio, frustrado consigo mismo— yo terminé haciendo exactamente eso. Lo que más te hiere.
Bowser levantó la mirada despacio. Sus ojos estaban llenos de dolor; un dolor silencioso, hondo, espeso. Aun así preguntó:
—¿Por qué no me hablaste como tú? ¿Por qué no viniste como Luigi?
Luigi bajó la mirada, culpable.
—Porque... ¿Me notabas antes de hablarte como Peach?
Un silencio cayó entre ambos. Ese tipo de silencio que no es vacío; es verdad.
ESTÁS LEYENDO
Indefenso - Jessica Castillo (Lemon)
FanfictionUna idea loca lleva a Luigi a responder cartas de el temeroso Rey de los Koppas;Bowser,sin esperar que las palabras sinceras en aquellas cartas de aquel "monstruo " serían suficientes para cautivar su corazón. ¿Acaso su corazón indefenso y cautivida...
