Roier
— ¿Pe-pero cómo, quién hizo esto? —dije mientras mi mirada volvía a la carpeta repleta de fotos con cada una de nuestras citas. Una vez revisé todas, o la mayoría, miré a mi alrededor y pude sentir las miradas acusadoras de todos excepto de Cellbit y Mariana, ambos mantenían la cabeza baja.
— Eso no es relevante, licenciado Alt —dijo Cucurucho con una voz fría y mecánica—. Estamos aquí porque ustedes dos han estado trabajando de manera inapropiada, esto va en contra de las normas de la Federación. Se ha dicho que la Federación es perfección, y esto es todo lo contrario.
Luego de eso pude sentir un gran nudo en el estómago y en la garganta, no solo por mí o mi trabajo; estaba traicionando a un amigo y, peor aún, estaba llevando conmigo a Cellbit. Estaba poniendo en juego nuestra relación, pero es que ninguno jamás pensó llegar a ser descubiertos y menos tan pronto.
— Eso puede ser violación a la privacidad, ¿no? —dijo ahora mi amigo Mariana desde su lugar. Lo miré enternecido, sabía que en el fondo se sentía tan mal como yo.
— Eso es irrelevante, Mariana, ellos firmaron las reglas y normas. Ambos son conscientes de las consecuencias que esto puede tener —dijo Elena, pues ella ya nos había dado una advertencia.
El silencio reinó por toda la sala, quería que el piso se abriera y me tragara si fuera posible. Mientras estaba perdido en mis pensamientos, la voz de Cellbit se escuchó.
— Realmente no hicimos nada, Slime, realmente te quiero proteger —dijo viendo a su cliente que limpiaba su cara con más papeles.
Slime levantó la vista mostrando sus ojos rojos y cansados—. ¿Protegerme? ¿Protegerme de quién, de Roier? ¿El equipo contrario? ¡This is stupid! —dijo lo último en un tono más alto debido a que su voz se quebró. La sala volvió a quedar en silencio.
— Yo sabía de su relación —soltó Mariana de nuevo, esta vez sorprendiéndonos a todos—. Y sé que ninguno ha cooperado ni operado en contra de la Federación, ni con sus deberes.
— Mariana, tú no... —me interrumpió.
— Pero, si lo que quieren es castigarlos por simplemente tener una relación, es estúpido. No han hecho nada malo realmente.
Slime miró a su expareja de manera rara y golpeó la mesa—. Cucurucho, ¿que haya tres mentirosos no es suficiente para que los retiren del caso?
— No —intervino Mariana—. No quiero que me quiten a Roier, en mi caso no podría conseguir otro —dijo esto último en un susurro.
— Slime, ¿quieres retirar a Cellbit de tu defensa? —dijo Bimbo, pero antes de que él respondiera, Elena intervino.
— Inadmisible, el caso se hará la semana que viene. Jaiden no podrá estar como su defensa ya que presentó altos niveles de estrés en el examen psicológico —con razón ella no estaba aquí.
— Bien, aunque se tienen las pruebas suficientes, necesitamos escuchar una explicación de los involucrados aquí —dijo Cucurucho—. Roier, Cellbit, ambos tienen que cooperar con nosotros, así evitaremos consecuencias severas. Delante de sus clientes, mencionen por qué se han reunido en secreto y qué es lo que planeaban exactamente.
Mi mirada se posó en la de Cellbit; en ella solo había arrepentimiento y temor puro. Sabía que estaba con la espalda contra la pared, y cualquier palabra que saliera de nuestra boca no solo afectaría nuestro trabajo, sino también lo que nos había costado tanto tiempo formar.
— Nada, en contra de la Federación nada —hablé yo primero—. Sí, nos vimos en secreto, pero nada en contra de teorías conspirativas, solo... —sentí un gran nudo en la garganta tratando de buscar las palabras correctas—. Solamente pasó, nos enamoramos, y queríamos mantener nuestra relación personal fuera del trabajo, incluso volví a trabajar a casa ya que sabíamos de sobra que esto podría llegar a ser malinterpretado. Jamás quisimos lastimar a nadie, menos a nuestros clientes —dije esto último mientras veía a Mariana.
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Lawyers - Guapoduo
RomanceRoier un recién graduado de las mejores universidades de derecho decidido en emprender un viaje a una isla con el fin de iniciar una nueva vida. Cellbit uno de los mejores abogados en el buffet llamado "La Federación" se va a vivir a la Isla que le...
