Capítulo Final

25.8K 839 743
                                        

Hola, mis adictos hermosos.

Hoy es el día más esperado por todos: el fin de una hermosa historia de amor. No sabéis cuánto he llorado escribiendo este capítulo. A lo largo de la historia, iré dejando enlaces a músicas que creo que DEBÉIS poner para disfrutar de este último capítulo.

Os amo mucho. ¡Disfrutad!





01 - JUNIO - 2024 (MADRID)

—¡BUENOS DÍAS! —gritó Camila, despertándome de mi profundo sueño.

—¿Camila? —abrí los ojos poco a poco, viéndola con una cámara en la mano—. ¿Me estás grabando? —me cubrí el rostro avergonzada.

—¡Siii! ¡Antonella, levanta, que es hoy, es hoy! —se subió en mi cama de un salto, comenzando a saltar como una loca.

—¡HOLAAAA! —vi entrar a Catalina junto a Matías, también eufóricos.

—Oh, por Dios, ¿qué es esto...? —comencé a reír viendo a los tres saltar en mi cama.

El día más esperado había llegado, hoy era mi boda con Mikey. Habíamos viajado a España una semana atrás para comprobar que la iglesia, las decoraciones y todo estuviera en orden. Me reencontré con mis mejores amigos, a quienes había extrañado un montón. Se sorprendieron al verme embarazada, al igual que mi familia. Todos lloraron, incluso mi hermano. Mi madre se volvió loca e inmediatamente comenzó a comprar cosas para su nieto; mi padre le construyó una casita, y Miguel le regaló cosas que tenía desde que era pequeño.

La noche anterior a la boda tuve una mini fiesta con mis amigos, una despedida de solteros sin hombres, porque no durarían mucho vivos según la advertencia de Mikey. Mikey también tuvo la suya, pero fue menos llamativa que la mía; él era muy reservado y serio.

Todos, absolutamente todos, quedaron un poco sorprendidos y confundidos con mi nueva boda, y era evidente. Me había ido del país sin decir nada y ahora venía de nuevo para casarme con otra persona. Tuve que inventar a medias que Natt había enloquecido y no era la persona que pensé que era. Nos divorciamos y él se fue para siempre. Eso le dije a la gente no tan cercana, pero a mis mejores amigos... bueno, ellos ya sabían.

—Dios mío... déjenme dormir un poco más, ¿qué hora es? —dije, buscando el reloj con la mirada. Había venido a dormir a la casa de mis padres; Mikey se había quedado en un hotel. Era la primera vez que dormíamos separados después de tanto tiempo. Lo extrañaba tanto.

—Es hora de levantarse, que ya vino la maquillista —dijo mi madre, entrando con una cesta de frutas enorme y flores en las manos.

—¡Oh, Dios mío! —dijo Catalina mirando la cesta—. ¡Eso fue Mikey!

—Exacto, fue Mikey —dijo mi madre, riendo un poco por la euforia de estos tres—. Buenos días, mi niña hermosa —besó mi frente, sentándose a mi costado en la cama. Me incorporé, viéndola feliz.

—Buenos días, mamá —la abracé feliz. Necesitaba tanto los abrazos de mi madre—. ¿De verdad es de Mikey? —dije con entusiasmo, mirando el ramo de lirios rosa claro y la gran cesta de fruta. Últimamente había tenido mucho antojo de fruta, y Mikey lo tuvo en cuenta.

—¡Qué bonito el amor! —dijo Camila, grabando todo aún con la cámara.

—¿Te vas a dedicar a reportar todo hoy? —me reí, abriendo la cesta para coger unas fresas.

—¡CLARAMENTE! —se rio.

—Tch, quieta —dijo mi madre, quitándome las fresas de las manos—. Primero te las voy a limpiar. Tú ahora, a ducharse, lavarte la cara, cepillarte y bajar para que te maquillen y peinen. Recuerda que tienes sesión de fotos.

Adicto Deseo [#2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora