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Después de un almuerzo tranquilo en familia, Hyunwoo se retiró a su habitación, sintiéndose inquieto. Los recuerdos de la noche anterior seguían frescos en su mente, como una herida que no terminaba de cerrar. Aunque trataba de concentrarse en su hermano y en la paz de estar en casa, la necesidad de hablar con alguien sobre lo ocurrido lo atormentaba.

Sabía que solo había una persona en la que podía confiar lo suficiente como para compartir sus emociones sin sentirse juzgado: su madre. Decidido a desahogarse, Hyunwoo salió de su habitación y fue a buscarla.

La encontró en la cocina, guardando los platos limpios y organizando los restos del almuerzo. Al verla tan concentrada en su tarea, Hyunwoo dudó por un momento, pero luego respiró hondo y decidió seguir adelante.

—Mamá, ¿podemos hablar? —preguntó con un tono más serio de lo habitual.

Ella levantó la mirada, notando de inmediato la preocupación en el rostro de su hijo. Sin decir nada, asintió y dejó lo que estaba haciendo, dirigiéndose a la pequeña mesa en la cocina.

—Por supuesto, Hyunwoo. Siéntate —le indicó, tomando asiento también.

Hyunwoo se sentó frente a su madre, sintiendo un nudo en el estómago. Sabía que una vez que empezara a hablar, no habría vuelta atrás.

—Es algo que pasó anoche... —comenzó, sin saber muy bien cómo seguir—. Fue algo que… no esperaba que sucediera.

Su madre lo observó con atención, esperando pacientemente a que continuara.

—Mamá, yo... anoche estuve con alguien —admitió, desviando la mirada hacia la mesa—. No era algo que planeé, simplemente... pasó. Pero ahora no sé cómo sentirme al respecto.

La madre de Hyunwoo frunció ligeramente el ceño, preocupada, pero su tono se mantuvo suave y comprensivo.

—Hyunwoo, cariño, sé que estas cosas pueden ser confusas. ¿Te sientes mal por lo que ocurrió?

Hyunwoo asintió lentamente, luchando por encontrar las palabras adecuadas.

—Sí, pero no de la manera en que pensarías. No sé cómo explicarlo, pero... fue algo muy intenso, algo que nunca había experimentado antes. Y aunque en el momento... me dejé llevar, ahora no puedo dejar de pensar en lo que significa. No fue... No fue como yo pensaba que sería mi primera vez.

Su madre lo miró con comprensión, sabiendo que había más detrás de esas palabras.

—No tienes que contarme todos los detalles si no quieres, Hyunwoo, pero quiero que sepas que estoy aquí para escucharte. Lo importante es que estés bien, y que entiendas lo que sientes.

Hyunwoo tomó aire profundamente, sintiendo una mezcla de alivio y temor.

—Fue con alguien... diferente. Alguien que no esperaba que me hiciera sentir de esa manera —confesó, sin mencionar que se trataba de Minho, el hombre que estaba bajo su cuidado—. Fue agresivo al principio, pero luego... todo se volvió más... no sé cómo describirlo.

Su madre lo observó en silencio, percibiendo la tormenta de emociones en su hijo.

—Hyunwoo, lo que viviste es parte de crecer, de entender tus propios deseos y límites. No siempre será fácil, pero es importante que te cuides a ti mismo, que te respetes.

Hyunwoo sintió una punzada de culpa al escuchar esas palabras. Sabía que lo que había pasado con Minho no había sido del todo consensuado, al menos no en la forma en que él lo habría deseado. Y aunque no quería preocupar a su madre más de lo necesario, no podía evitar sentirse atrapado en sus propios sentimientos.

—Lo sé, mamá. Y lo intento, de verdad. Pero... es complicado. A veces siento que no sé lo que realmente quiero —admitió, bajando la cabeza.

Su madre extendió la mano y tomó la de Hyunwoo, apretándola suavemente.

—No tienes que tener todas las respuestas ahora, Hyunwoo. Tómate tu tiempo para entender lo que sientes, y recuerda que siempre puedes hablar conmigo o con alguien en quien confíes. Lo que importa es que aprendas de cada experiencia, y que te des cuenta de lo que es mejor para ti.

Hyunwoo asintió, sintiendo un poco de consuelo en las palabras de su madre. Sabía que no podía contarle toda la verdad, pero al menos había sido capaz de liberar una parte del peso que cargaba en su pecho.

—Gracias, mamá —dijo con una pequeña sonrisa, aunque aún había una nube de incertidumbre en su interior.

—Siempre, hijo. Siempre estaré aquí para ti.

Ambos permanecieron en silencio por un momento, con Hyunwoo tratando de organizar sus pensamientos. Aunque sabía que aún había mucho que procesar, al menos ya no se sentía tan solo en su lucha interna. Hablar con su madre le había dado un respiro, un momento de claridad en medio del caos.

Pero mientras Hyunwoo se levantaba para irse, sabía que su historia con Minho estaba lejos de terminar. Y aunque no estaba seguro de lo que vendría después, sabía que tendría que enfrentarlo, de una forma u otra. Por ahora, lo único que podía hacer era dar un paso a la vez, y seguir adelante con la esperanza de que eventualmente encontraría su camino.

entre sombras y deseos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora