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Hyunwoo se encontraba exhausto después de un largo día, y apenas había terminado de conversar con su madre, sintió cómo el cansancio lo invadía por completo. Se dirigió a su habitación, donde dejó caer su cuerpo en la cama sin siquiera cambiarse de ropa. Apenas su cabeza tocó la almohada, cayó en un sueño profundo.

Su madre, por su parte, se dio cuenta de lo agotado que estaba su hijo mayor y decidió no molestarlo. Después de un rato, miró el reloj y notó que era hora de recoger a Jihoon de la escuela. Se levantó con cuidado, intentando no hacer ruido, y se dirigió hacia la puerta, asegurándose de cerrar suavemente para no despertar a Hyunwoo.

El camino a la escuela fue rápido, y pronto la madre llegó justo a tiempo para ver a Jihoon salir del edificio con su mochila colgando de un hombro. Al verla, el rostro de Jihoon se iluminó con una gran sonrisa, corrió hacia ella y la abrazó con fuerza.

-¡Mamá! -exclamó Jihoon, feliz de verla.

-Hola, cariño -respondió su madre, acariciándole el cabello-. Vamos a casa, pero tenemos que ser silenciosos, ¿de acuerdo?

Jihoon la miró curioso.

-¿Por qué, mamá?

-Hyunwoo está dormido. Llegó muy cansado del trabajo y necesita descansar un poco. Así que cuando lleguemos, intenta no hacer mucho ruido, ¿está bien?

Jihoon asintió, comprendiendo.

-Lo prometo, mamá. Seré muy silencioso.

Con esa promesa en mente, la madre y Jihoon caminaron de regreso a casa. Al llegar, la madre abrió la puerta con cuidado y ambos entraron en silencio, quitándose los zapatos en la entrada para no hacer ruido.

-Recuerda, Jihoon -le susurró la madre-, tenemos que dejar que Hyunwoo descanse. Puedes hacer tus tareas en la sala o jugar, pero sin hacer ruido, ¿sí?

Jihoon asintió con una expresión seria, como si estuviera en una misión importante.

Mientras tanto, Hyunwoo continuaba profundamente dormido en su habitación, ajeno al mundo exterior, recargando energías para enfrentar un nuevo día. La casa se sumió en un silencio respetuoso, donde la madre y Jihoon se movían con cuidado, asegurándose de que Hyunwoo tuviera el descanso que tanto necesitaba.

El sol ya había caído, y la noche comenzaba a cubrir la ciudad cuando Hyunwoo abrió los ojos, sintiéndose un poco desorientado. Miró el reloj en la pared y vio que ya eran las 7 pm. Se incorporó lentamente, estirando sus músculos adoloridos por la posición incómoda en la que había dormido. Su cuello y espalda protestaban, recordándole que quizás debería haber elegido una mejor postura para su siesta.

Con un suspiro, se levantó de la cama y salió de su habitación, caminando con pasos pesados hacia la sala. Allí encontró a Jihoon sentado en la mesa del comedor, con el ceño fruncido y una expresión de frustración en el rostro mientras intentaba resolver un problema de matemáticas. Los libros y cuadernos estaban esparcidos por la mesa, y la calculadora parecía no haber sido de mucha ayuda.

-¿Qué estás haciendo, Jihoon? -preguntó Hyunwoo, acercándose a su hermano menor.

Jihoon levantó la mirada, aliviado de ver a Hyunwoo despierto.

-Hyung, estoy tratando de hacer mi tarea de matemáticas, pero no entiendo nada -respondió Jihoon, su voz cargada de frustración-. He estado intentando resolver esto por horas.

Hyunwoo sonrió, aunque su mente estaba aún un poco nublada por el sueño.

-Déjame darte una mano, aunque... -dijo, frotándose la nuca- No prometo mucho, hace años que no hago tareas como estas.

Jihoon asintió, pasando el cuaderno hacia Hyunwoo. Los números y las ecuaciones llenaban las páginas, y Hyunwoo sintió una pequeña oleada de nerviosismo. No es que hubiera olvidado completamente sus años escolares, pero la vida había tomado un rumbo muy distinto desde entonces.

Mientras hojeaba el cuaderno, escuchó a su madre en la cocina, ocupada preparando la cena. Los aromas de la comida casera empezaban a llenar la casa, y Hyunwoo sintió cómo su estómago rugía en respuesta.

-Está bien, vamos a ver qué podemos hacer -dijo, tomando un lápiz y concentrándose en la tarea de Jihoon.

Aunque los primeros minutos fueron un poco torpes, Hyunwoo logró recordar algunas de las cosas que había aprendido en la escuela. Trabajaron juntos, Jihoon explicándole lo que no entendía y Hyunwoo tratando de guiarlo lo mejor que podía. Aunque no todo fue perfecto, entre los dos lograron avanzar en la tarea.

-¡Lo conseguimos, hyung! -exclamó Jihoon, con una sonrisa de satisfacción cuando finalmente resolvieron el último problema.

Hyunwoo le revolvió el cabello con cariño.

-Sabía que lo lograrías, solo necesitabas un pequeño empujón.

-Gracias, hyung -dijo Jihoon, abrazándolo rápidamente antes de recoger sus cosas.

Justo en ese momento, su madre apareció en la puerta de la cocina, secándose las manos en un paño.

-La cena está lista -anunció, sonriendo al ver a sus dos hijos trabajando juntos.

Hyunwoo y Jihoon se levantaron de la mesa, listos para disfrutar de una cena en familia después de un largo día. Mientras se dirigían a la cocina, Hyunwoo sintió una ola de tranquilidad. A pesar de todo el estrés y las dificultades, estos momentos con su familia eran los que realmente importaban.

entre sombras y deseos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora