༄ Tormenta de Sentimientos.

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Los últimos días para Sanemi habían sido un tormento que no comprendía del todo

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Los últimos días para Sanemi habían sido un tormento que no comprendía del todo. Desde que [T/N], el Pilar del Rayo, comenzó a entrenar con Giyū, algo dentro de él cambió. Verlos siempre juntos, sonriendo y compartiendo momentos, lo hacía hervir de rabia. Pero no podía entender por qué.

Por supuesto, Uzui y Rengoku no ayudaban. Cada comentario, cada pequeña broma, lo empujaba más hacia el borde. Sabían que algo se estaba cocinando dentro de Sanemi, aunque él no lo admitiera. Y por eso, los dos Pilares más bromistas habían decidido hacer de esto un juego.

—Tomioka y [T/N] están muy unidos últimamente, ¿no crees, Sanemi? —le había dicho Rengoku el día anterior, una sonrisa maliciosa jugando en sus labios.

Sanemi solo gruñó, pero la imagen de ambos juntos, entrenando bajo el sol, se quedó en su mente. Esa misma tarde, Tengen se acercó para aumentar la presión.

—Te apuesto que Tomioka ya le prestó su capa. Si no, lo hará pronto. Él tiene esa manía de ser protector con las chicas...

Sanemi trató de ignorarlo, pero esas palabras se clavaron en su pecho como kunais.

Hoy, después de otro día insoportable de entrenamiento, Sanemi decidió buscar a [T/N]. Necesitaba hablar con ella, aunque no supiera exactamente qué decir. Sus emociones estaban desordenadas y, aunque nunca había sido alguien que enfrentara sus sentimientos de frente, esto lo estaba desbordando.

Al llegar al campo de entrenamiento, la escena que vio hizo que su corazón se detuviera por un instante. Giyū estaba ahí, junto a [T/N], inclinándose hacia ella, y ella llevaba puesta su capa. [T/N] se veía algo cansada, probablemente después de una intensa sesión de entrenamiento, pero la cercanía entre ellos, el suave gesto de Giyū prestándole su capa, lo hizo perder la cabeza.

—¡Tomioka! —Sanemi gritó, con la voz temblando de furia.

Giyū levantó la mirada con calma, como siempre, pero lo que más le dolió a Sanemi fue la expresión de [T/N], que parecía sorprendida por su grito, pero al mismo tiempo confundida.

—Estaba ayudando a [T/N]. Estaba cansada y le ofrecí mi capa para que no pasara frío —dijo Giyū con su tono habitual, pero Sanemi no lo escuchaba. La imagen de ellos dos juntos, compartiendo algo tan íntimo como la capa de Giyū, lo hizo explotar.

—¡No tienes que estar todo el tiempo con ella! ¿Qué crees que estás haciendo, Tomioka? —Sanemi dio un paso hacia adelante, las emociones contenidas por días, tal vez semanas, finalmente escapando de su control.

Giyū no respondió de inmediato, simplemente observó a Sanemi con sus característicos ojos tranquilos.

—Sanemi, cálmate —interrumpió [T/N], levantándose con suavidad, pero Sanemi apenas la escuchaba.

—¿Cálmate? ¡Cálmate tú! ¿Cómo puedes estar tan tranquila cuando él está... él está...? —Sanemi no encontraba las palabras, atrapado entre la furia y el dolor. La imagen de Giyū cuidando de [T/N] lo quemaba por dentro, no porque creyera que Giyū estuviera haciendo algo inapropiado, sino porque se dio cuenta de que él debería ser el que estuviera ahí, protegiéndola, cuidándola.

𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒 ; 𝐒𝐇𝐈𝐍𝐀𝐙𝐔𝐆𝐀𝐖𝐀 𝐒𝐀𝐍𝐄𝐌𝐈Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora