Capítulo 30: Historia

19 4 0
                                        

Maldita sea, casi me revienta los tímpanos.

Ante mi se encuentra el cuerpo inconsciente del tipo que nos intentó matar. Sabía que podía controlar animales, pero nunca pensé que sería capaz de afectar a un humano, aún menos de tal forma. Su cuerpo está cubierto por una capa de ceniza, lo que de alguna forma bloqueó mi agua control. Tengo que comenzar a practicar más la sangre control.

Al parecer controlaba a los animales con esa flauta de hueso que tiene en la mano. No parece muy impresionante, excepto por su forma de daga al final. Si hubiera reaccionado un segundo más lento, no hubiera sido capaz de cubrir mi cabeza con hielo.

- Maldición - dijo Junko mientras se levantaba de la nieve agarrándose la cabeza - ¿Cómo es que alguien es capaz de hacer algo así?

- ¿Era una técnica de control? - preguntó Hanta mientras sanaba las cabezas de los demás con algo de nieve - Nunca pensé que pudiera afectarnos.

- No parece ser control. - respondió Khota - No hay elemento capaz de controlar a alguien. Debe haber sido un arte especial, esperemos que él sea el único capaz.

Mientras hablábamos Koi y Kotar se encargaron de amarrar al hombre, por lo que aproveché para tomar su extraña flauta. La tentación de hacerla sonar pasó por mi mente, pero no sé cómo funciona el poder de este titiritero. Puede que sea menos persuasivo que las técnicas de Long Feng, pero tienen mejor efectividad que la sangre control, por lo menos en animales.

- ¿Qué hacemos con la flauta? - inquirió Kotar - ¿También se la daremos a Uhatu?

Afortunadamente alcancé a responder antes que Koi o Khota.

- Se la daremos a Uhatu. Estamos en su territorio, no podemos permitirnos hacer un movimiento en falso. Venden su rostro, alcen su cuerpo al cielo y presionen los amarres, no podemos permitir que se escape.

Pese a habernos desecho de la causa del problema, decidimos caminar un poco más a lo largo de los pasadizos de Risco Serpenteante, manipulando túneles o grietas con agua control, algo fácil cuando vives toda tu vida en una fosa común helada.

No pensé que tardaríamos tanto, pero al final fue Kotar el que logró ver algo a través del cristal, siendo lo que parecía ser una especie de fusión entre una cueva y un iglú. Este lugar me recuerda a esos apartamentos de diez metros cuadrados, perfectamente compacto y funcional. Pese a esto, lo que me llamó la atención fue un telescopio, algo común aquí en el polo Norte.

No llegamos a encontrar nada más interesante que huesos o "desechos". Al poco tiempo estábamos de regreso a la tribu de Uhatu, sin embargo, Khota y Hanta se me acercaron de forma discreta mientras el trío de guerreros caminaba unos metros adelante de nosotros, cargando consigo al idiota.

- ¿Qué ocurre? - les dije al notar lo cuidadosos que estaban siendo.

- No creas que soy un novato, novato. - dijo Khota mientras miraba a los más jóvenes - Puede que ellos no lo hayan notado, pero nadie controlaría animales y los haría atacar una aldea porque si. Tiene que haber alguien más involucrado.

- Tienes más experiencia como mercenario. - comentó Hanta - ¿Conoces algún nombre? Alguien que quisiera provocar problemas.

Par de descarados. Hanta simplemente se acercó a mi porque quería ver de qué hablábamos. Mientras que Khota me busca como si fuera el típico vaquero con traje negro que encuentras en una cantina, preparado para vender información por unas cuantas pepitas de oro.

Afortunadamente está en lo cierto. He escuchado varios nombres a lo largo de mis aventuras en la estepa helada, pero nada más relevante que unos caníbales o simples guerreros exiliados. En la tribu agua no hay lucha por territorios, nadie quiere responsabilizarse de más nieve de la que puede soportar. Si fuera un ataque contra la tribu principal, no hubieran atacado a Uhatu, alguien que siempre ha estado a la defensiva con nosotros.

BalanceDonde viven las historias. Descúbrelo ahora