Hace mucho tiempo que la tribu agua no atravesaba un ataque de tal magnitud. Su líder, el representante de la tribu principal, había estado al borde de la muerte. Pese a esto, se comenzaron a extender rumores a lo largo de toda la tribu. Algunos eran simples especulaciones, otros eran técnicas de propaganda, pero había uno que había surgido de forma suave y progresiva.
"La sanadora Hanta salvó al líder Arnook"
Un simple comentario que se extendió a través de los susurros de las personas, por lo menos hasta que llegó a una pareja de ancianos.
- Fue ese chico. - comentó Yugoda mientras acompañaba a su esposo en un pequeño balcón en el segundo piso de su casa.
Ambos habían esperado a que Hanta saliera a buscar a su compañero y maestro, dejándolos a ambos con los pensamientos del otro.
- Es problemático. - pese a sus palabras, Komo no pudo evitar que una suave sonrisa se elevara en su rostro - Tan único e impredecible que me extraña que no hallan enviado asesinos a encargarse de él.
- Oh, ya enviaron tres, ninguno se reportó.
- ¡¿QUÉ?!
El grito de Komo estaba acompañado de una par de ojos a punto de explotar. Su esposa, por otro lado, se mantuvo en calma mientras una suave risa nacía al notar la expresión de su amado.
- Paso antes de la prueba de Hanta, el concejo envió a tres asesinos a silenciarlo, se presume que murieron. - dijo la sanadora como si del clima se tratase - Todos los demás apoyaron la idea, Pakku se negó mientras declaraba que debía encargarse del chico de forma oficial, yo me abstuve de votar. - de repente, en sus ojos se formó una fina línea de peligro y rencor - ¿Adivinas quién presentó la idea?
La expresión del explorador se tornó solemne mientras frotaba sus sienes, casi como si volviera a sufrir a causa de la maldición.
- Arnook... - su voz, antes calmada y sabia, ahora brotaba veneno en su estado más puro.
- Exacto. Para nuestra suerte, intentaron lo mismo con Hanta y tuvieron el mismo desenlace, por ende, ambos ahora están protegidos por su propio poder, esos idiotas descubrieron que no les pueden hacer nada desde las sombras.
Komo, pese a esto, mantuvo su ceño mientras su mente pensaba en todas las posibilidades.
- Los van a manchar de forma pública. Aratak lo supo, por eso le atribuyó el logro a Hanta, para protegerla. ¿Pero por qué no se protegió él?
Más que una pregunta, las palabras del anciano eran una petición silenciosa. A lo largo de los años habían presenciado la muerte de decenas de personas intentando luchar contra la tradición, la mayoría cayendo contra el status quo, sin embargo, hubo un pequeño y selecto grupo que no solo sobrevivió, sino que se levantó contra el orden en sí mismo y decidieron llevar su propia libertad hasta los límites absolutos.
Si Aratak seguía por este camino, nadie podría decir con certeza su lealtad final.
________________________________________________________________________________
He llegado al punto sin retorno.
Todas mis acciones, movimientos, luchas y esfuerzos hasta el momento culminan en el inicio de este día. Desde que llegué a este mundo, fui bendecido con un don al cual muchos se les negó: el tiempo perfecto.
Soy un año mayor a Azula y un año menor que Zuko, la edad perfecta para interferir en los eventos de este mundo con tranquilidad. Después de este día, Ba Sing Se no será liberada del Dai Li por el equipo Avatar, la Nación del Fuego no será gobernada por Ozai y el Loto Blanco no podrá hacer nada ante mi presencia en este mundo.
ESTÁS LEYENDO
Balance
FanfictionRodeado de nieve roja... Con sus huesos martillando contra la piel de sus enemigos... Expulsando lenguas de destrucción en el cielo... Marcado por la traición... Encontrará la paz...
