Estoy en problemas. Acaba de llegar una carta al campamento, tiene la misma codificación de Iroh, en ella se explica que el ejército principal llegará con un retraso de medio mes. No puedo saber si esto es una artimaña de Ozai o una prueba de Iroh y Lu Ten, pero no puedo comenzar a explicar lo que siento.
- ¿Estás bien? - dijo el Dai Li a mi espalda.
Ok, debo calmarme si incluso él notó mi estado de ánimo.
. *ahh* No, no estoy bien, pero nada que no pueda solucionar. Acompáñame.
Ambos salimos de mi carpa con ropa de exploración del ejército, la misma que usamos mientras nos acercábamos a Ba Sing Se. No puedo evitar preocuparme por las necesidades de mis hombres, por lo que es hora de retomar viejas costumbres, por suerte tengo a las estrellas para ocuparse durante mi ausencia.
Comenzamos a caminar en dirección contraria a Ba Sing Se. Rápidamente noté algo curioso; normalmente la piel de los habitantes del Reino Tierra tienen una piel oscura, ligeramente más oscuros que las Tribu Agua, pero Mu Won tiene el tono más claro que la mayoría, bastante cerca a los tres nobles bajo mi cargo.
- ¿No te preocupa alejarte de tu batallón? Ba Sing Se podría enviar un contraataque.
La preocupación disimulada en su voz me logra sacar una sonrisa.
- No, confío en todos aquellos bajo mi cargo, por lo que sé que actuarán precavidos sin mi presencia. Además, ahora eres equivalente a un teniente para mí, por lo que llegó el momento de tu entrenamiento.
Una mueca de incredulidad y duda se formó en su rostro.
- Sin ofender, pero he entrenado a lo largo de toda mi vida, puliendo cada una de mis capacidades hasta mis límites. ¿Qué me queda por aprender? ¿Qué me podrías enseñar?
No le contesté al instante, sino que continué avanzando hasta que nos adentramos más al desierto. Podía ver las murallas en la distancia, pero no eran más grandes que una silueta en el horizonte.
- Quítate los zapatos. - ordené mientras sacaba una venda de mi bolsillo - Toma esta venda y cubre tus ojos.
Él me miró con cautela unos segundos antes de obedecer, hundiendo ligeramente los pies en la arena mientras movía unos pocos granos.
- ¿Cuál es el objetivo de esto? - preguntó el Dai Li mientras yo tomaba mi alabarda y le apuntaba con el pomo.
- A lo largo de toda tu vida has refinado tu control para reprimir, combatir con pocos objetivos y ser lo más letal posible. Tienes buenos sentidos, pero te falta algo importante: instinto. Tu tarea es sentir la tierra a tu alrededor, ubicando a todo ser vivo para obtener la mayor cantidad de presas.
El maestro tierra asintió con firmeza mientras se concentraba, objetivo que no pudo alcanzar cuando la parte sin filo de mi arma azotó su cabeza con un sonoro ruido. A partir de esto surgió un gruñido de dolor mientras se quitaba la venta, mirándome con recelo y desconfianza.
- ¿Y eso por qué? - preguntó con evidente ira.
- ¿No te lo dije? - respondí con una sonrisa divertida - No solo tienes que sentir a los animales, sino también mi presencia. Entrega tus sentidos a la tierra, enfócate en las vibraciones a través del piso, siente hasta el más mínimo cambio y responde con poder y decisión.
El hombre volvió a ponerse la venda con resignación, esta vez le di más tiempo para acostumbrarse, por lo menos hasta que lancé un golpe, acción la cual fue esquivada por poco, solo alcanzando a rozar la ropa.
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Balance
FanficRodeado de nieve roja... Con sus huesos martillando contra la piel de sus enemigos... Expulsando lenguas de destrucción en el cielo... Marcado por la traición... Encontrará la paz...
