Capítulo 31: Respeto

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Tengo un mal presentimiento...

Estamos preparándonos para salir, Aratak, la sanadora y el señor Khota parecen haberse encargado de todo con el líder Uhatu. Pese a esto, no puedo dejar de pensar que hay algo más, no sé qué se me escapa. Tal vez debería decirles, pero no quiero arriesgarme a que piensen que soy paranoico.

Se lo podría decir a Junko, pero es demasiado rígido como para considerarlo. Muy probablemente me diría que me centrara en volver para reportar la misión. Solo me queda ir con Koi.

Lo conozco desde la academia, me ayudó a pasar la prueba del espíritu del hielo. Sin él no estaría en la posición de explorador, sino que estaría relegado a un simple vigía en las murallas. Viendo al pasado, pasamos por unos pocos equipos hasta conocer a Junko, todo para terminar siendo liderados por el señor Khota.

- ¿Estás bien? - me pregunta Koi - Desde que nos levantamos has estado mirando a todos los lados de forma extraña, ¿pasa algo?

Perspicaz como siempre, tal vez fue lo mejor comentarle.

- Lo que pasa es que hay algo que me preocupa. - dije en voz baja mientras observaba a lo lejos al resto del equipo - Puede que sea solo mi impresión, pero es raro que alguien ataque solo porque sí, aún menos a una aldea como la del líder Uhatu. Creo que esto es parte de algo más grande.

Contrario al escepticismo esperado, Koi simplemente sonrió mientras posaba una mano sobre mi hombro.

- Eres muy listo. Es probable que sea un grupo de bandidos grande, normalmente buscan confundir a las aldeas para provocar caos. No permitas que sus planes te afecten la cabeza, siempre son lo que parecen ser, simples ataques para molestar y lastimar.

Su tono tranquilizador se extendió a mi, sentí como si mi preocupación fuera expulsada mientras mi mente se aclaraba. Tiene sentido lo que dice, normalmente los bandidos solo quieren dañar y saquear.

- Gracias Koi, otra vez me salvaste. - él sonrió.

- Tranquilo, es normal cuando pasan cosas así.

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Un par de pasos resonaron a lo largo de un túnel de piedra mientras dos maestros caminaban lado a lado, claramente en estado de alerta por la voz que había aparecido hace unos segundos. La conversación anterior fue ahogada ante el saber de la vigilancia constante, asechando como un lobo-zorro a un conejo-nutria.

No pasó mucho hasta que el camino se expandió, tomando la forma de una cúpula de piedra rodeada de cristales y pequeños riachuelos entre las grietas en las paredes. En el centro había un símbolo del reino tierra, el cual proyectaba líneas y caminos a lo largo de la cúpula, formando a la distancia túneles de diferentes tamaños.

Sin embargo, los dos militares caminaron hasta el centro de la formación de roca, momento en el que aparecieron poco a poco los agentes Dai Li, deslizándose entre las paredes y el suelo mientras usaban el control para restringir los caminos.

Nadie dijo nada, nadie realizó el más mínimo movimiento, todos quedaron atrapados en esos instantes de suspenso, momentos los cuales Aratak aprovechó para presentarse.

- Mi nombre es Aratak. - comenzó mientras daba un paso adelante - Soy un capitán de las tropas expedicionarias de la nación del fuego. He venido aquí con el objetivo de detener esta guerra, busco la salvación de Ba Sing Se.

Sus palabras, pese a ser convincentes, no pudieron calar en los agentes cuando una figura elegante apareció desde las sombras, provocando que todas las figuras, incluyendo al Dai Li guía, mostraran una profunda reverencia ante su maestro.

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