Capítulo 20: Charla

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Frío, algo a lo que me he acostumbrado desde temprana edad, desafiando el ambiente con mi propia energía vital. Cualquiera pensaría que las celdas del palacio real serían frías, sobretodo por los fragmentos de escarcha que se extienden desde el techo hasta el piso, pero no fue así, al contrario, incluso sin la mayor parte de mi ropa sentía mi chi llenando de poder y calor mi ser.

Siendo honesto, me sentí drogado, casi como cuando Arnook me envenenó al conocernos. Sin embargo, esto era diferente, sentía mi espíritu atravesar mis células como si de una pintura mojada se trataran, tal y como una burbuja que se expande sin presión alguna.

Fue entonces cuando lo noté, sentía otra vez ese chi sobrenatural inundar mi celda, ahora cubierto por una capa de bruma y humedad extrañamente acogedora. Tiene sentido, estoy a unos cincuenta metros de Tui y La, por lo que la conexión que tengo con ellos se debe haber visto intensificada con la cercanía.

¿Qué pasaría si llego al jardín?

¿Qué pasaría si nado con Tui y La?

¿Qué pasaría si toco el agua?

Al instante mi última pregunta fue extinguida en mi mente. No puedo permitir que mi estado nuble mi juicio. Pocos lo saben, pero el oasis espiritual también es una puerta al mundo de los espíritus, similar a la biblioteca de Wan Shi Tong, lo que llegó a provocar que la prometida del avatar Kuruk fuera raptada por Koh debido a un despecho del avatar con los espíritus.

Entrar en contacto con los espíritus es algo que no quiero por el momento, por lo menos no hasta que tenga un ambiente seguro para practicar la técnica de curación espiritual de Unalaq. Eso sin mencionar la capacidad de Tui y La para abrir portales espirituales a voluntad en el agua.

- {¿Cómo sabes tanto?} - dijo una voz a mi derecha.

- [Incluso esos dos no saben de nuestras habilidades] - continuó una voz en mi izquierda.

A mi lado se encontraba lo que pude identificar como nubes de agua y vapor, moviéndose mientras danzaban entre sí y proyectaban una voz espectral en mi mente.

- (Me alegra saber que no se olvidaron de su querido elegido). - dije en mi mente con un tono dramático.

Si, no puedo permitir que me consideren un demente al hablar solo en una celda fría y oscura.

- {Es realmente curioso todo lo que posees en esa mente tuya} - dijo Tui.

- [Pero no podemos ver cuándo la aprendiste. Ni tu mente o tu alma poseen la marca de algún guardián del conocimiento, pero aún así sabes demasiado, más de lo que un mortal debería] - argumentó La.

Maldita sea... Espíritus sin escrúpulos. Sabía que podían leer parte de mi mente, pero no pensé que fueran capaces de mirar mi alma.

- (¿Cómo es que pueden estar aquí? Se supone que tona manifestación espiritual está limitada por sus cuerpos físicos.)

No estoy seguro, pero alcancé a notar una risa burlona de ambos, algo sutil pero obvio.

- [¿En serio crees que somos simples peces? Aún en nuestras formas mortales, somos espíritus primordiales, capaces de afectar el mundo con un solo pensamiento.]

- {No estás del todo equivocado, no podemos abusar de nuestro poder, pero la naturaleza del mundo nos permite tener acercamientos en pequeñas zonas altamente espirituales, aún más con nuestro propio bendecido}

Bendecido, me sigue pareciendo extraño.

- {¿Por qué? Muchos humanos desearían tener tu talento, tu cuerpo e incluso nuestra ayuda, pero tu pareces estar incómodo.}

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