- Conoces más a Arnook que yo. - le dije a Komo mientras caminábamos hacia el palacio - ¿Cuál es la probabilidad de que acepte?
- Baja. - respondió - Arnook respeta y teme a los espíritus, la luna misma salvó a su hija. La maldición solo se activará si salen de la tribu, por lo que no creo que sea capaz de ir en contra de un espíritu.
- Espera un momento, ¿no se supone que es Arnook el que ordenó la muerte de la tribu?
Una mirada cansada se formó en el rostro del hombre.
- Política. Arnook acababa de convertirse en líder, la tribu había sido atacada por la nación del fuego y el concejo quería controlar las estepas. Como una medida para salvar la estabilidad de la tribu, cedió ante los consejeros y decidió purgar a la tribu bajo la nieve. Así que no fue el que más voluntad tenía en la operación.
¿Por qué siento la necesidad de matar a esos ancianos? Ya no importa.
Al caminar hacia el palacio noté dos cambios en las personas. Primero, los más ancianos parecían mirar con reverencia a Komo, lo que a su vez suavizó sus miradas cuando notaban que estaba a su lado. Segundo, los más jóvenes, sobretodo las mujeres, parecían mirarme con cierta gratitud.
Tal vez solo necesite cuatro años.
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Las noches en el desierto son frías, duras como un halcón-avispa, pero curiosamente relajantes. A lo largo de mi antigua vida, escuché relatos de cómo los soldados en las guerras llegaban a desarrollar estrés postraumático debido al constante sonido de los disparos, pero de alguna forma siento como me traen calma.
- Amón. - dijo mi Dai Li mientras surgía a mis espaldas - ¿A qué se debe esta reunión?
Ya he plantado la semilla y regado la planta, es hora recolectar el primer fruto.
- ¿Sabes por qué te dije que nos reuniéramos aquí?
El hombre pareció girar hacia el terreno durante unos segundos, por lo menos hasta que volvió a mi.
- Es solo una duna algo grande, alejada de Ba Sing Se pero cerca del campamento, las tropas no tienen visibilidad y la noche permite que los otros no sospechen de mis acciones.
Una respuesta perfectamente lógica, condicionada por las probabilidades y la eficacia, directo y atento, como todo maestro tierra.
- Es hora de que conozcas un secreto.
Al acabar mi mano tomó mi máscara de Amón, retirando la protección mientras revelaba mi rostro y mi cabello fluía con el viento.
- Mi nombre es Aratak. Mucho gusto Jin Mu Won.
Su primera reacción fue un sonoro jadeo, seguido de unos pasos hacia atrás mientras sus pies se comenzaban a hundir. Estaba a punto de controlar su sangre cuando habló.
- ¿Qué me sucede? - dijo mientras notaba las acciones de su cuerpo - Así que era cierto... El Dai Li está siendo controlado.
Mis preocupaciones se desvanecieron mientras su cuerpo se relajaba, por lo que nos acerqué a una roca en la cual nos sentamos, mirando a la distante ciudad impenetrable.
- Long Feng debió poner una clausula en sus mentes en caso de encontrar información valiosa, el control sobre tu mente es solo otra de tus destacadas cualidades, pocos podrían lograrlo.
No respondió nada al alago, sino que se concentró aún más en mi mientras me miraba.
- Eres joven, tal vez diez años. Eres capitán, debes estar relacionado con algún alto mando. Tu cabello no es tradicional, debes haber nacido de alguna de las zonas conquistadas por la nación del fuego.
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Balance
FanfictionRodeado de nieve roja... Con sus huesos martillando contra la piel de sus enemigos... Expulsando lenguas de destrucción en el cielo... Marcado por la traición... Encontrará la paz...
