POV VOLDEMORT
He estado aguardando el momento preciso para actuar, recolectando toda la información necesaria, moviendo mis piezas con sumo cuidado y manteniéndome bajo el radar para no llamar la atención antes de tiempo. Sin embargo, después de dos meses de inactividad, finalmente ha llegado el momento de actuar.
La sala estaba oscura, iluminada solo por unas velas distribuidas alrededor de la mesa. Me dirigí a la cabecera y, en medio del silencio, me quedé esperando. Sabía que no tardaría en llegar. Grindelwald no era de los que ignoraban una invitación, mucho menos la mía, sin al menos investigar su propósito.
La puerta se abrió, y una figura alta y delgada entró con paso firme. Su cabello estaba más gris que la última vez, y mucho más desordenado de lo que recordaba. Sin embargo, Grindelwald no había perdido ese aire de superioridad que siempre lo caracterizaba.
—Riddle —saludó con una sonrisa ladeada, incapaz de disimular su odio hacia mí—. O debería llamarte Lord Voldemort.
—Llámame como prefieras, Grindelwald. ¿Aceptas el vino o prefieres ir directo al grano?
—Directo al grano —respondió mientras se sentaba frente a mí, al otro lado de la mesa—. No soy conocido por mi paciencia.
Asentí, acomodándome en mi asiento, y lo observé con cuidado.
—Ambos sabemos que nuestros intereses, aunque diferentes en apariencia, tienen un objetivo común —dije, con tono calculado—. Poder absoluto. ¿No te parece irónico que, a pesar de nuestras diferencias, nuestros caminos vuelvan a alinearse?
Grindelwald soltó una carcajada seca.
—¿Dices que nuestros caminos se alinean porque compartimos a la misma mujer? —No pude ocultar mi molestia.
Odiaba que me recordara eso cada vez que coincidíamos.
—¿Crees que no veo tu juego, Riddle? —regresó al tema con voz cortante—. Intentas engatusarme con palabras elegantes, esperando que me convierta en uno de tus sirvientes, como tantos otros. Pero, ¿acaso olvidas que yo también sé jugar este juego?
Me incliné hacia adelante, dejando que la tensión entre nosotros creciera.
—No busco un sirviente, Grindelwald, y si lo hiciera, está claro que no recurriría a ti para ello —chasqueó la lengua con desdén—. Busco un aliado. Alguien que entienda que la grandeza no se alcanza en soledad. Juntos, podríamos conseguir lo que ambos deseamos —vi cómo mi argumento comenzaba a captar su atención, así que continué—. Para ti, el regreso de tu poder y tu visión de un mundo mágico dominando al no mágico. Para mí, el control absoluto sobre la magia y aquellos que son indignos de ella.
Grindelwald alzó una ceja, como si mis palabras fueran una ofensa menor.
—¿Y por qué necesitaría tu ayuda? —preguntó, su sonrisa transformándose en un gesto peligroso—. Soy perfectamente capaz de alcanzar mis metas por mi cuenta.
Permití que un breve silencio se instalara antes de responder, con un toque de burla que sabía que lo enfurecería.
—¿De verdad lo crees? Porque, hasta donde sé, has estado escondido desde tu caída. Solo. Olvidado. Mientras tanto, yo he reunido seguidores, he transformado el mundo mágico y estoy a punto de culminar mi obra maestra. Pero, claro, si prefieres seguir viviendo como una sombra de lo que fuiste...
Grindelwald apretó los puños. Pude ver la furia acumulada en sus ojos, pero no era un hombre fácil de quebrar. En lugar de explotar, su sonrisa regresó, más afilada que nunca.
—Eres bueno, Riddle, pero no tan bueno como crees. Quizá sea yo quien te use a ti para cumplir mis objetivos. Dime, ¿qué tan seguro estás de tus seguidores? ¿Cuántos de ellos te seguirían si supieran que no eres invencible? —Vacilé, y él lo notó, porque prosiguió—. He estado investigando, así que no intentes negarlo —apreté los labios en una fina línea—. ¿Qué harían si supieran que les has mentido todos estos meses? Que no eres inmortal, como tus más cercanos rumorean.
—¿Es una amenaza? —pregunté, dejando que el aire de la sala se enfriara con mi magia.
—Es un recordatorio. Ambos estamos jugando un juego peligroso, Riddle. Y ninguno puede darse el lujo de subestimar al otro.
Un silencio cargado de tensión se instaló entre nosotros. Finalmente, me recosté en mi silla y sonreí.
—Entonces, ¿es un acuerdo?
Grindelwald me observó detenidamente antes de inclinar ligeramente la cabeza.
—Por ahora. Pero no confíes en mí, y yo no confiaré en ti. Es la única manera de que esto funcione.
—Perfecto —respondí, levantándome y extendiendo mi mano—. Como muestra de buena fe, tengo una tarea para ti.
Grindelwald también se levantó, pero no aceptó mi mano. Sus movimientos eran calculados, como si cada gesto fuera parte de un ajedrez mental.
—Habla.
—En Gringotts hay una daga. Dumbledore la escondió allí. Es poderosa, una herramienta clave para nuestros planes. Quiero que la recuperes.
—¿Qué tiene de especial esa daga?
—Te ayudará a recuperar el control de Matheo. —Grindelwald se tensó—. Yo también he estado investigando. Sé que Matheo te desafió cuando descubrió que solo lo manipulabas. Y, conociéndolo como lo conozco, seguro se alejó de ti, ¿verdad? —Su silencio me confirmó mis sospechas—. Con la daga podrás manipularlo a tu antojo, sin que pueda resistirse.
Grindelwald entrecerró los ojos, claramente intrigado y convencido por mis palabras.
—De acuerdo. Iré esta noche, cuando la mayoría de los duendes estén dormidos.
—Ten en cuenta que no cederán fácilmente. Habrá protecciones adicionales.
Grindelwald cruzó los brazos, mirándome con una mezcla de curiosidad y desdén.
—No me subestimes, Riddle. Si la daga está ahí, la traeré.
—Por supuesto. Sería decepcionante que no lo hicieras.
Sin decir nada más, Grindelwald se dio la vuelta y salió de la sala.
Lo observé desaparecer en la oscuridad, sabiendo que este era solo el comienzo de un juego de poder donde ninguno podía confiar en el otro. Por ahora, nuestros objetivos estaban alineados, y eso era suficiente.
Grindelwald era un maestro manipulador, pero yo también lo era. Sabía que intentaría torcer la situación a su favor en cada oportunidad. Sin embargo, estaba preparado. Al final, no importaba cuán astuto fuera: siempre hay un punto débil. Y cuando llegara el momento, no dudaría en usar a Matheo para destruirlo.
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La venganza de los Riddle
FanficContinuación del plan Riddle #2. Unas horas después del duelo, se corrió la gran noticia "Voldemort había muerto" Pero desafortunadamente de los 8 chicos que iniciaron, solamente se encontraron 5 cuerpos inconscientes. ¿Qué sucederá cuando esos ch...
