Dos semanas después...
La navidad había pasado, y con ello, la vacaciones y la estancia de las chicas en Menorca.
Aquellas vacaciones habían reforzado al completo la relación de la pareja. Violeta, ya mucho mejor tras el accidente había vuelto a ser capaz de ponerse de pie, a pesar de tener que andar con muletas, ya todo había mejorado.
Violeta se encontraba viviendo en el piso de Denna, Tana pasaba casi todos los días con ellas aunque de vez en cuando se iba con Noemí, aquella mujer que fue tan hospitalaria con la niña y su hermana mayor.
Chiara seguía viviendo en aquel piso, algo más sola (por no decir al completo) porque ambas compañeras los habían abandonado para desplegar sus alas e irse a cualquier otro lugar y salir de aquella ciudad. A la morena no le molestó en absoluto, ahora podía tocar instrumentos sin molestar a nadie o llevar a Violeta a su casa cada vez que le apetecía.
Quedaban 2 días para la vuelta a clases, Violeta no podía estar más desesperada. Se tendría que plantar en un lugar lleno de gente, con unas muletas porque aún su capacidad de movimiento estaba reducida y con algunas (por no decir muchas) heridas que no habían sanado del todo.
Sobre todo una, la del recuerdo.
Esa que le atormenta día sí, día también.
Tras dos citas de terapia con una de las mejores psicóloga de Menorca, las abandonó, entrar a la sala y comenzar a hablar de todo su pasado le atormentaba y le hacía echarse a temblar.
Lloraba como una loca y un nudo en la garganta le impedía hablarle a la psicóloga.
Su novia, Chiara, decidió que aún no estaba preparada del todo para enfrentarse, así que dejó que Violeta abandonara la terapia para retomarla dentro de un tiempo, cuando hubiera conseguido relajarse y ordenar sus pensamientos.
A pesar de esto, la pelirroja encontró el apoyo en la menorquina. Intentó desahogarse y contarle con mayores detalles algunas de las espeluznantes situaciones que había tenido que vivir.
Las peores, aquellas que le arrebataban el aire por la noche, o las que le hacían ducharse con tanta intensidad que se llegaba a hacer heridas ni las tocaba. No tenía pensado hablar de ello porque eso le dejaba mucho más vulnerable de lo que ya era.
***
—¡Hola Violeta! —Saludó Denna entrando por la puerta de su piso, la pelirroja, quien se encontraba sentada en el sofá viendo una peli con la pierna aún algo malograda en alto le dedicó una gran sonrisa que mostró ese hoyuelo, aquel que hace poco tiempo nunca salía a la luz.
Ese que se escondía tras un sufrimiento indescriptible ahora brillaba como el sol después de un día de lluvia.
La rubia se acercó después de soltar el bolso, las llaves y quitarse el abrigo para darle un abrazo a su mejor amiga.
—¿Cómo te ha ido con Alex? —Se interesó la motrileña por la cita que habían tenido la rubia y su novio.
— ¡Super bien!— Respondió la rubia eufórica.
Y sí, la relación de los dos andaluces iba de lujo, se querían muchísimo y se notaba de lejos lo mucho que apreciaban.
Alex había presentado además un gran interés por la salud de Violeta, quien al principio se mostró algo reacia y desconfiada pero le cogió un cariño increíble.
Ambas amigas se sentaron en el sofá y se pusieron a ver la película en silencio.
Rondarían las 23:50 de la noche y el sueño comenzaba a apoderarse de ambas muchachas, la primera en levantarse para irse a la cama fue Violeta y al coger la muletas Denna se levantó a ayudarla y así ambas se fuera dormir.
Ya dentro de la cama, la motrileña no tardó nada en quedarse dormida, eso sí, con la luz de la mesita de noche encendida.
Al día siguiente había quedado con Chiara para echar el día juntas, probablemente acabarían en el apartamento de la inglesa porque a pesar de estar mejor que al principio, Violeta seguía con dolores insoportables que ya le habían dicho que eran normales y que lo que necesitaba era descansar.
La rubia se asomó al cuarto de su mejore amiga para ver si estaba bien y sonrió al verla tan relajada durmiendo. En aquella cama de 1x50 m estaba acurrucada, tapada y abrazada a la almohada y no tenia duda de que estaba imaginando a Chiara.
***
La noche pasó y Violeta ya se encontraba vestida para salir de casa.
La casa de Chiara no quedaba muy lejos, unos 15 minutos andando. En el estado que estaba Violeta, unos 20, la menorquina se había ofrecido a recogerla pero su novia se puso ceporra y no dejó que nadie la llevara.
Según ella, necesitaba volver a ser independiente.
Cuando llegó a casa de la morena toco el timbre y la isleña le abrazó efusivamente, 3 días sin verse y había parecido un tiempo inmenso.
Violeta sé dejó abrazar sin problema apoyando su cabeza de lado en el pecho de Chiara gracias a la diferencia de altura.
Tras pasar dentro de la vivienda, la morena cerró la puerta y la pelirroja soltó las muletas sentándose exhausta en el sofá. Esos 20 minutos habían sido infernales pero era ver a su novia y saber que valían la pena.
La morena, quien aún estaba en pijama y con el desayuno sobre la mesa se sentó al lado de la pelirroja agarrando su mano y con la otra mano libre comerse su tostada mientras conversaban de como les había ido en los últimos días.
Ambas de un momento a otro acabaron acurrucadas en el sofá en silencio.
Violeta jugueteaba con la tela del pijama de la morena y Chiara mantenía su barbilla sobre la cabeza de la pelirroja acariciando su pelo y su espalda.
Y a veces, eso era lo único que les hacía falta, una mañana en silencio pero juntas, una mañana llena de caricias, besos y abrazos.
Una mañana para estar juntas en su burbuja.
Pero pronto, demasiado pronto, esa burbuja iba a estallar. Porque cuando las cosas parecen ser perfectas, siempre tiene que haber un giro dramático ¿No?
🩷🩷🩷
Helloooo, he vuelto para no irme (esta vez enserio).
Gracias a todas la que estéis esperando y sigáis leyéndome, os quiero. Aunque no lo parezca, escribir me da la vida. Lo hago continuamente, no aquí, si no que en mi diario o incluso componiendo o escribiendo poemas algo malos.
Por algo había que empezar ¿Verdad?
Kisses from Lucía 🦋
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A Escondidas / Kivi
FanfictionVioleta tiene una familia que nadie querría tener, donde la armadura de chica fuerte siempre ha tenido que estar presente. Violeta se enfrentará ahora más que nunca a sus miedos, que no serán nada fáciles porque es cuando más la van a herir. A un dí...
