Capítulo 45

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2 horas

2 horas lleva Violeta sentada en aquel sofá lleno de polvo, acurrucada en si misma y con la mirada perdida.
Ya no puede llorar más pero el vacío que siente en el pecho es peor que el llanto del principio. No se puede creer que alguien que supuestamente la quería tanto —Porque al menos eso parecía — Le hubiera hecho tanto daño. Que hubiera menospreciado de tal forma sus sentimientos, sus inseguridades y que además, hubiera jugado con las peores cartas. Cartas con las que Violeta no puede contraatacar; voces demasiado altas, empujones, frases de desprecio...

0 llamadas

0 llamadas son las que ha recibido por parte de Chiara. Dandole a entender que las lágrimas que soltó pidiéndole perdón antes de irse no eran más que lágrimas de cocodrilo.
Lo más doloroso de todo, es que los únicos brazos que quiere que le consuelen en ese momento son los de la inglesa.
Irónico ¿verdad?

Una persona que te ha hecho daño y tu lo único que quieres es estar entre los brazos de ella.

Violeta se levanta del sofá en total silencio, como si hubiera aprendido a merodear por esa casa como un felino silencioso.
Sube a su habitación, no cena, no se cambia. No hace más que tumbarse en su cama y abrazarse a la almohada buscando un poco de calor y cariño que sabe que ahí no va a encontrar.
Porque abrazarte a la almohada solo te servirá un rato para aliviarte, pero no te acariciará la espalda y te dará besos diciendo que todo estará bien.

Cierra los ojos con esperanza de que se le pase el dolor en el pecho que la acompaña desde que discutió con Chiara pero es en vano.
No pasa, sigue ahí.
Tampoco llora, no tiene fuerza para eso, ella solo siente un vacío inmenso.

Las horas siguen pasando y Violeta  por fin se queda dormida. En aquella casa, sola. Como siempre pensó que estaría condenada a estar.

***

En otra casa, bastante conocida también para Violeta, la ahora ex novia está sentada en el sofá con la mirada perdida. Lo ha hecho. Le ha hecho daño. Pero es lo que debía hacer ¿No?

O quizá solo se ha dejado llevar por los demás y ahora se está arrepentido. Pero ahora es tarde.
Ahora que siente el vacío a su lado, que no tiene a nadie con quién dormir abrazada, o que le acaricie el pelo o simplemente charlar.
Ahora es cuando sabe que ha metido pata hasta el fondo.

Las lágrimas descienden por su rostro de forma sutil. Luego se pierden el el cuello. Está sentada en el sofá, con las piernas en su pecho y la mirada perdida.

Y cuando siente que esta agotada, se va a la cama y se tumba allí. Intentando quedarse dormida y deseando despertar y que todo volviera a la normalidad.

***

Al día siguiente, Chiara se levanta, se asea, desayuna y camina rumbo al instituto. Con la esperanza de al menos, poder ver a su Violeta, ya no tan suya. Aunque sea de lejos, simplemente apreciarla.
Pero ella no esta allí, no hay ni rastro de la melena pelirroja, ni de su oyuelo, ni de sus ojos marrones.  Nada.

Se planta delante de la taquilla de Violeta, llena de papeles adhesivos y calmadamente los quita uno por uno, coge uno, lo lee, lo rompe y lo tira a la papelera y esos son los únicos movimientos que hace hasta que la taquilla queda vacía.

—¡Ey! ¡Kiki! — La voz le hace sobresaltarse, se da la vuelta y se encuentra a Ruslana, con esa sonrisa característica y su marcado acento canario.

—Hola Rus.

—¿Qué estás haciendo? —Pregunta intrigada al ver a la pelinegra delante de (aparentemente) un taquilla aburrida e inofensiva.

—Nada importante, solo buscaba una cosa. —Responde tranquila, como quien no quiere la cosa.—Ahora te veo en clase, voy al baño. —Y de esa forma discreta, le dice a Ruslana que quiere estar sola. La amiga asiente y se va.

Chiara camina hacia el baño con las manos en los bolsillos, mira a todos lados en busca de Violeta, pero no aparece. Es ahí, después de horas cuando decide llamarla.
Porque sabe que ella no está bien, y no sabe las ideas que se le pueden pasar por la cabeza.

***

El teléfono vibra sobre la mesilla, Violeta abre un ojo, aún medio dormida y con los ojos hinchados y decorados con un tono morado bajo ellos.
Se levanta parcialmente sacando la cabeza de la almohada para ver quien se atreve a llamar a esas horas y al ver el nombre que brilla en la pantalla, se vuelve a tumbar.
El teléfono suena 2 veces más, hasta que la pelirroja decide apagar el dispositivo.

No tiene pensado levantarse, se queda tumbada esperando que el tiempo pase, como si eso fuese a arreglar algo.
Se apunta mentalmente llamar a su hermana para avisarle de donde es su paradero, por si necesitara algo.

Y la rutina durante la semana se repite, Violeta no asiste a clase, apenas come, y se pasa las horas leyendo.
Chiara la llama, le escribe todos los días pero nada.

El teléfono está apagado o fuera de cobertura, por favor, inténtalo en otro momento .

Es la voz que se reproduce continuamente.
La ha buscado incluso en casa de Denna pero allí no hay un alma. Y ya no sabe donde encontrarla, pero está realmente preocupada.

Necesita abrazarla y decirle que lo siente, que ella no quería hacer eso. Pero ya no sirve.

***
Violeta esta sentada, delante de un sándwich de pavo. Parece enorme, no tiene fuerzas para comerselo. Un nudo en el estómago se lo impide.
Sin darse cuenta, vuelve a tener el estrés que tenía con 14 años que no le dejaba comer o la hacía vómitar.

Nunca se había sentido tan sola. El techo de la casa se le echa encima, el silencio constante le atormenta incluso más que cuando estaba su padre fumando por allí.
Así que deja el sándwich entero sobre la mesa y con las pintas que lleva sale al porche de la casa
Y se sienta a hacer lo mejor se le da desde siempre.

Observar.

Ser una persona solitaria la convirtió en observadora, a saber leer entre líneas y saber como es una persona incluso antes de conocerla pero solo se equivocó con una persona. Chiara.
Pero lo peor es que ahora mismo, es cuando más la necesita.

🌸🌸🌸

Hello chicaaas, espero q os guste. La trama aun no se si va a ser lenta o larga pero merecerá la pena.
Os quiero

Kisses from L 💋

A Escondidas / KiviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora