Capítulo 40

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Chiara despierta antes que Violeta, siguen en la misma postura aunque ha decir verdad, la inglesa ha dormido poco. Ella ya sabía que Violeta podía recaer de forma brusca en cualquier instante o desconfiar de ella o de cualquier persona que se le cruce en su camino, de todas formas, no elimina el dolor que sintió cuando Violeta le gritó en la cara que le quería hacer daño porque en Chiara la opción de dañar a Violeta estaba muy descartada. 

Se queda mirándola fijamente, duerme plácidamente y su boca está entre abierta. En su frente se puede apreciar la casi imperceptible cicatriz que dejó aquel nefasto accidente y eso la hace pensar que es imposible culpar a la pelirroja en situaciones de pánico como la de anoche, sabe que nada de lo que dice es real porque sus acciones del día a día le demuestra que no le teme a ella, todo lo contrario, le ha demostrado que se refugia en ella.

Se resiste a dejar un beso en la marca que tiene su rostro para no despertarla pues aún es demasiado temprano y anoche llegaron tarde a casa. A pesar de no dejar un beso en su frente no puede resistirse a acariciarle el pelo con delicadeza, como si de seda se tratase.

Sus pensamientos divagan, divagan a lo más bonito que ha podido pensar en toda la vida. Ellas dos juntas con una pequeña niña entre sus brazos, una niña que tenga los rizos que Violeta ya no conserva pero que le parecen preciosos y unos ojos afilados y verdosos. En resumen, un futuro a su lado. Ver a su hija correr por todo el patio de su casita con jardín mientras están sentadas en la terraza. 

Abre los ojos y mira a Violeta, es su alma gemela, su media naranja, no hay duda. Solo puede rezar porque aquello deje de ser solo un deseo y se convierta en una realidad. La realidad más perfecta a ojos de la morena. 

Esta vez no lo puede evitar y se le aguan los ojos, pero no son lágrimas de tristeza, más bien de alegría, porque por fin Chiara esta olvidando su pasado, esta olvidando sus años en Inglaterra que no fueron del todo buenos y esta viviendo el presente ayudando a su novia a superarse cada día. La está ayudando como le hubiera gustado ayudar a Martina en el pasado. También se le aguan los ojos porque por primera vez en su vida siente que ama a alguien que no le pide el doble a cambio, todo lo contrario, se conforma con lo mínimo que le da. Pero Violeta no sabe que la isleña le daría su corazón entero y más, incluso lo que no esté a su alcance.

Se acerca al pálido rostro de la pelirroja y deja besos en sus mejillas mientras algunas lágrimas siguen cayendo sin permiso de sus ojos y por ende humedecen la piel de la motrileña, las lágrimas brillan creando pequeños destellos en las mejillas de ambas por el sol mañanero en entra por la ventana. 

La granaína comienza a despertar y al principio sonríe, aún con los ojos cerrados por sentir los mimos de su chica. Sin embargo, al abrir los ojos y verla con los ojos humedecidos frunce el ceño y se aleja para poder limpiarle las gotas que se deslizan por su cara

—Ey, ¿Estás bien? —Susurra cuando su novia se acurruca en su cuello y Violeta no duda en acariciarla a pesar de estar algo confusa.

La pelinegra asiente, asiente mientras sonríe—Estoy muy contenta de estar a tu lado, lloro porque te quiero muchísimo.

La de ojos marrones eleva la comisura de sus labios y abraza con más fuerza a la inglesa. —Yo a ti más, no te imaginas cuánto. Y cuando me estás ayudando Kiki.

Y es verdad, Chiara no lo sabe pero Violeta está tan infinitamente agradecida que es prácticamente imposible imaginarlo.

—¿Te apetece ir hoy a algún sitio?— Susurra la morena sobre sus labios,  tan bajito que podría ser casi inaudible. La pelirroja solo niega y se acerca a sus labios y los besa muy delicadamente, la mano de Chiara se dirige a la nuca de Violeta y acaricia con se dedo pulgar el cuello de su chica. La manos de la andaluza en las mejillas de la inglesa, intenta intensificar el beso apretando la nunca de la morena.

Y cuando se separan, sonríen, y esconden sus cabezas en el cuello de la contraria dándose un abrazo. Uno de los más reconfortantes que se han podido dar hasta la fecha.

— Lo de anoche fue precioso Kiki...

La inglesa sonríe en el cuello de la pelirroja y suspira haciéndole cosquillas en él.
Para Chiara también fue precioso pues vio a Violeta disfrutar realmente de alguien por primera vez.

—Lo se amor... — Respondió sacando su cabeza del escondite y mirándola a los ojos. — Eres preciosa.

Las mejillas de la pelirroja se encendieron al instante y soltó una risa nerviosa desviando la mirada.

La isleña llevo su mano al pelo de la pelirroja y lo empezó a acariciar con delicadeza. —Deberías de créetelo.

—Tú también, y no te lo sueles creer muy a menudo. — Contraatacó la motrileña y la inglesa rió. —Deberías verte con los ojos que yo te veo.

Otro beso, está vez Chiara tomó la iniciativa. —Te quiero. —Susurró la morena y la pelirroja no necesita responder porque el brillo de su mirada lo hace por ella.—¿Te apetece que echemos hoy el día juntas en casa? Con mis padres y eso, me apetece estar con ellos.

La pelirroja asiente rápidamente y se vuelve a acurrucar a su novia sin querer romper esa burbuja que han formado, no quiere que esté momento acabe. —¿Qué hora es? —Musita mientras que uno de sus dedos hace círculos en el abdomen de la  morena.

Chiara estira un poco el cuello sin dejar de abrazar a  la muchacha mientras acaricia su espalda.—Las siete y media. Podemos quedarnos un ratito mas en la cama si quieres. —No hacen más palabras para que Violeta vuelva a acomodarse en el cuerpo de la chica y cierre los ojos, además, suspira. Supiera dejando que todo el peso que la lleva acompañando tantos años se esfume un poco.

Así que se quedan ahí en la cama, entrelazadas como si fueran una entre besos y caricias haciéndose saber que están ahí mutuamente.

Chiara supiera también y sigue acariciando la espalda de su chica hasta que unos besos en el cuello le interrumpen y se aleja un poco de su chica extrañada. Mantiene un rostro inocente antes de volver a atacar los labios de la morena y dejar un beso largo y cariñoso aunque también cargado de pasión.

No saben en qué momento han acabado sin ropa, no saben en qué momento han dejado de ser dos muchachas dándose besos a ser una sola alma que estalla de amor.

Chiara besa todo el cuerpo de la menor, quién se deja hacer sin problema.
Las manos frías de la morena recorren cada zona del cuerpo de la pelirroja, quien acalla sus gemidos y jadeos con su mano en la boca pero con una sonrisa en ella.

Ya no es solo Chiara la que se siente orgullosa de ella si no que, la propia Violeta se siente orgullosa de sí misma, porque pensó que nunca podría entregarse a nadie sin acabar llorando o temblando.

Terminan aún envueltas bajo las sábanas, completamente desnudas y abrazadas y vuelven a caer rendidas al sueño pero está vez juntas.

❤️❤️❤️

Un capítulo algo ñoño de mi parte pero me parece precioso. Por cierto, no os he abandonado, he tenido un dedo roto y no podía escribir y cuando porfin lo tuve más o menos bien he tenido un examen de biología que casi acaba conmigo. Sin embargo, he vuelto jejeje

KISSES FROM L. 💋

A Escondidas / KiviDonde viven las historias. Descúbrelo ahora