2 semanas después...
Violeta ha comenzado a caer en la trampa. Pasa casi todo el tiempo posible con Salma, aunque no le apetezca, se queda a su lado. La escucha hablar de sí misma durante horas y cuando va a aportar algo a la conversación la morena simplemente cambia de tema, o le pisotea las palabras o la menosprecia. Como si la pelirroja no tuviera valor alguno.
Pero Violeta cree que así no será una desagradecida ni una maleducada, cree que Salma está ahí para ayudarla.
Su hermana Tana, está totalmente preocupada. Su hermana mayor ha pasado de no salir de casa a llegar a las tantas, con olor a alcohol y cigarrillos impregnado en su ropa.
Cuando le pregunta, la pelirroja normalmente responde que ha estado con su amiga Salma, en algún botellón o alguna fiesta.
Tana teme que se vaya a perder a ella misma, y le preocupa porque sabe que Salma no es una buena influencia para su hermana.
Mientras tanto, Almudena sigue en Andalucía, por más que ha intentado hacer entrar en razón a su mejor amiga no lo consigue, porque tiene la cabeza totalmente comida por Salma.
...
El grupo de chavales está sentado en una plazoleta algo alejada del bullicio de la ciudad. Están en penumbra bajo la luz de las farolas y el ajetreo que forman los adolescentes a Violeta le llega a parecer incluso molesto.
Está sentada al lado de Salma, pegada a ella como si eso le transmitiera algo de tranquilidad.
Ve el humo con olor a tabaco salir de la boca de alguno de los chicos y el olor a alcohol le nubla los pensamientos.
Intenta integrarse en la conversación pero está siendo una tarea imposible, además, cada vez que intenta hablar la morena que está justo a su lado se encarga de interrumpirla o ridiculizarla para hacer la gracia.
—Venga Violeta, no seas rancia, tomate la copa. —Salma le tiende un vaso de tubo, bastante cargado de alcohol para su gusto y ella niega con la cabeza tímidamente, la mirada de la malagueña deja de ser dulce y le da el vaso con fuerza derramando algo de contenido sobre la ropa que la pelirroja se dedicó a elegir cuidadosamente antes de salir de casa desatando la risa del grupo. —Bébetela de una puta vez.
Sin mucho más que decir se bebe la copa, y detrás de esa viene otra, y de esa otra viene otra más, hasta que pierde la noción de cuanto ha bebido.
La mano de Salma se ha colado bajo el jersey de Violeta, quien algo incómoda se revuelve, pero el efecto de todo el alcohol que se ha metido en el cuerpo le hace tener los reflejos casi inexistentes. Así que se deja manosear.
Con la otra mano, la malagueña le da una calada al cigarro y se lo echa a la pelirroja en la cara haciendo que el estómago se le revuelva
—Toma.— Salma le pasa el cigarro y la motrileña niega rotunda. La mano esta dentro del chaleco de Violeta se aprieta contra su piel haciéndole soltar un jadeo de dolor, le sigue apretando hasta que la pelirroja accede a darle la calada. —Te encanta hacerte de rogar ¿No? —El agarre vuelve a ser doloroso.
Violeta sin rechistar le da otra calada, luego la malagueña le agarra la cara con fuerza y la besa.
La granadina, nublada por el efecto de la bebida se deja hacer.
Salma impone ir a la casa de la pelirroja, que no sabe como, pero ha llegado allí, y la morena ya le ha quitado casi toda la ropa y la ha tirado en al cama, se besan y la toquetea pero Violeta a dejado de reaccionar.
—Salma por favor... no me hagas esto por favor... — Balbucea. A pesar de lo ebria que está, sabe que no quiere hacer esto.
La morena se levanta de encima suya y la mira con rabia, no la reconoce. Los primeros días la protegió pero esta noche todo había cambiado.
—Eres una puta de mierda Violeta. —Le escupe a la cara mientras con una mano le sujeta la cara con demasiada fuerza. —¡Calienta bragueta! —Le grita con ira y la pelirroja de hace cada vez más pequeña y débil. No sabe quien está frente a ella.
Quizás su padre ha resucitado y no se ha dado cuenta.
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A Escondidas / Kivi
FanfictionVioleta tiene una familia que nadie querría tener, donde la armadura de chica fuerte siempre ha tenido que estar presente. Violeta se enfrentará ahora más que nunca a sus miedos, que no serán nada fáciles porque es cuando más la van a herir. A un dí...
