Capítulo 42

1.4K 84 21
                                        


Un molesto ruido le taladra los oídos e interrumpe su plácido sueño. Abre los ojos con molestia, aún es muy temprano y ni siquiera ha comenzado a amanecer.
Hoy era la vuelta a clases, realmente fue ayer pero para Violeta sería hoy. Se sintió tan abrumada que no se presentó .
Su novia si cumplió la jornada, cuando le preguntó cómo había ido el día, Chiara fue algo tajante. Le dijo que fue bien, todo sigue como siempre. Eso la relaja.

No le da importancia alguna a la contestación de Chiara, al fin y al cabo todos tenemos días malos.
Cuando estuvo algo más espabilada, miró su teléfono.

1 mensaje.

Chiara le avisa que no podrá asistir a clases, pues ha despertado con un cuadro de migraña, sin embargo, le desea un buen día y le manda un audio diciendo que la quiere un montón.
A Violeta se le calienta el corazón y eso le da la fuerza de levantarse.
Se levanta sin ayuda de las muletas y anda por la habitación lento y cojeando un poco, de su armario saca ropa ancha y cubierta, cuanto menos se note el desgaste de su cuerpo tras el accidente mejor.

Tras estar vestida, ahora sí, agarra ambas muletas para andar con mas facilidad.
Se encuentra una nota de Almudena sobre la encimera y sonríe al leerla.

"Pase la noche con Alex, espero que hayas dormido bien. Ten un bonito día
-Te quiere, Denna"

Cuando por fin termina de desayunar y asearse, se cuelga la mochila (con algo de dificultad) y sale por la puerta.
Parece que hoy será un buen día, a pesar de que no estará con su Kiki por la mañana, por la tarde irá con ella y eso la reconforta.

***

Tras media hora andando para llegar al instituto, se para justo en la calle donde aún nadie la ve y suspira.
Al adentrarse al establecimiento, se lleva varias miradas curiosas, cuchicheos y risas.
Siente el peso de numerosas miradas sobre ella, se siente atrapada.
Intenta no mirar mucho a su alrededor no quiere ver gente señalándola "discretamente" mientras ríe. No entienden porque lo hacen. ¿Acaso se le ha olvidado esparcirse la crema que se echó en la cara?

Intenta hacer caso omiso al mundo externo y se concentra en llegar a su taquilla, cuando la divisa, el alma se le cae a los pies.
Ve post-it pegados en ella, la mayoría tiene comentarios similares. Pero uno se le clava en el alma.

" A Violeta le encanta follarse a su padre"

"¿Quién diría que la lesbiana comía rabo?

"Se hacía la misteriosa pero se ve que le gustaba"

Y muchos más, pero el último es el peor:

"¿Cómo Chiara puede estar con una puta cómo ella?"

Violeta siente como sus ojos se empañan, como el aire no le llega a los pulmones, como el sonido de su alrededor se aleja pero a la vez le abruma. Todo es confuso.
Oye carcajadas y mira a su alrededor, hay un coro de gente que la rodea, la mayoría se ríe y otros la miran con pena pero ninguno actúa.

Siente como quiere derrumbarse pero no puede hacerlo ahí, enfrente de todo el mundo. Nunca lo ha hecho y no será ahora el momento.
Con la cara pálida y sin expresión alguna sale como puede de aquel semicírculo que hay formado, de todos esos ojos que la están juzgando como si no fuera humana.

Avanza lo más rápido que su cuerpo le permite, con un nudo en la garganta y en el estómago, con el pecho agitado y unas ganas de llorar enormes.
Llega al baño ignorando al par de chavalas que hablan enfrente de los lavabos y se encierra en uno de los cúbicos.
Le da igual quien la escuche, tira las muletas con rabia y se sienta en la tapa del váter, la ansiedad la está controlado y quiere salir de ahí. Solo se permite llorar mientras pellizca su piel y de vez en cuando grita.
Desearía haber cogido un Valium, algo que la calmase. Pero ella no había previsto esta situación, ¿Cómo coño se habían podido enterar?

El llanto se hace más intenso y se restriega la cara con fuerza. Siente que va a morir ahí, ahogada.
Comienza a intentar controlar sus respiraciones, tal y como Chiara le ha enseñado tantas veces.
No es una tarea fácil, los temblores son cada vez peores y su cabeza no es capaz de estar concentrada en respirar. Opta por sentarse en el suelo y hacerse una bolita, sus rodillas acunan su rostro y sus brazos las rodean y tras un rastro que parece larguísimo, la muchacha se relaja.

Aún llorando y con su labio inferior temblando levanta la cabeza. Siente que el aire comienza a entrar a sus pulmones con más facilidad, que el nudo en el estómago no le hace tener ganas de vomitar.
Entre sollozos se seca las lágrimas y se acaricia la piel ella sola, tratando de pensar en que alguien la está consolando.

Después de un último y gran suspiro, Violeta se levanta, agarra las muletas y sale del cubículo, ya no hay nadie pues las clases habrán empezado.
Se acerca al lavamanos y se frota la cara tratando de borrar cualquier rastro de lagrimas o símbolo de sufrimiento de su cara. Cuando se da por satisfecha, sale del baño y se esconde en el gran patio del recinto, detrás del árbol más grande que había. Se pone sus cascos y comienza a escuchar música tratando de ignorar aquella tormenta que sentía en su interior.
Abre su mochila y ve el paquete de tabaco, aquel que su padre dejó ahí alguna vez. Lo mira fijamente, no quiere hacerlo, dicen que relaja pero ella no quiere ser como él.
Le da varias vueltas y lee y relee una y otra vez lo que pone en el empaque.

Finalmente se decanta por guardar de nuevo el tabaco en la mochila y decide sacar un paquete de chicles de menta. Se lleva dos a la boca y comienza a mascarlo, con los ojos cerrados mientras disfruta de la música y de lo poco que le queda para la próxima clase.

Siente la brisa fresca acariciarle la cara, como di le estuviera intentando consolar de sus crueles pensamientos.
Observa, lo que más hace aún si darse cuenta.
Observa como los pájaros revolotean entorno a los árboles, observa la verde hierva que cubre el suelo de donde esta sentada.
Observa todo, porque ese es uno de sus mayores fuertes y sus mayores defectos.
Porque a veces se fija tanto en pequeños movimientos de personas y las lee tan bien que sabe casi todo de ellos antes de mantener  una mísera conversación con ellos.

***

Cuando el tiempo se acaba, Violeta vuelve a la clase, como si no hubiera pasado nada. Vuelve a a sentirse brutalmente observada y juzgada pero esta vez ignora la sensación que le produce y se sienta al fondo de la clase, sola. Como al principio, saca su pequeño cuaderno y se pone a dibujar como hace muchísimo tiempo que no hacía.
Sin darse cuanta Violeta esta dando pasos hacía atrás y se está volviendo a perder.

La clase comienza y Violeta no escucha, no sabe ni siquiera en que asignatura está y sinceramente, no le importa. Solo quiere salir de allí.
Está tan ensimismada que no se da cuenta que una pelota de papel acaba de rebotar contra su mesa, aunque más bien, fue un intento de darle a ella.
Con miedo, abre el papel y lee la frase.

"Pedazo puta eres, cuando quieras te echo un polvo que estás buenísima"

La pelirroja levanta la mirada y busca al progenitor o progenitora del maldito papel sin éxito alguno. ¿Acaso tenían 12 años para estar lanzando estúpidas bolitas de papel?
Cuando siente que otra bola de papel impacta contra ella no lo soporta más, de malas formas, cierra el cuaderno y el estuche y los mete en la mochila.
También ambas bolas de papel para que no quede prueba de lo que ha sucedido y ningún profesor la pueda encontrar.

Sale de la clase siendo perseguida por 28 alumnos y un profesor y así abandona el centro y se va rumbo a aquella cala que tantas veces le ha dado un pequeño respiro.

🧚🏼‍♂️🧚🏼‍♂️🧚🏼‍♂️

Buenoooo, lo prometido es deuda,
aquí el capítulo. He estado hasta el culo de exámenes y todavía me queda otro pero no os preocupéis, tengo tantas ganas de escribir como vosotras de leer (o eso espero)
Escribir sinceramente me da un respiro últimamente.
Gracias a las sue seguís apoyándome a pesar de lo lenta que soy actualizando.
Os quiero 🩷

Kisses from Lucía.L🦋

A Escondidas / KiviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora