Capítulo 46

1.1K 60 8
                                        

—¿Tana?

– Vio, ¿Dónde estás? He venido a casa de Almu para quedarme contigo y no hay nadie. —La voz telefónica de su hermana se hace presente al otro lado de la línea y se acuerda que nunca llegó a avisar a su hermana de donde estaba.

—Se me olvidó avisarte, estoy en casa. Llevo aquí una semana y pico... —La voz cansada de la pelirroja hace preocuparse a la rubia de 14 años que ya se huele que pasa algo. A pesar de ser una adolescente, es bastante madura y sabe que su hermana, le está ocultando algo.

—¿Qué haces allí? ¿Estás bien? ¿Y Chiara? — La masacre de preguntas de su hermana la agobia y la bloquea así que no responde, solo suspira —Voy para allá.

Violeta bloquea la pantalla del móvil tras cortar la llamada con su hermana y con poca fuerza se levanta del sofá.
En apenas una semana el bajonazo anímico y físico se estaba haciendo notar. La falta de sueño, de comida o simplemente, de no convivir ni hablar con alguien no le estaba haciendo bien.

Camina hacia el baño a lavarse la cara, a intentar borrar cualquier rastro de tristeza, dolor o angustia que quede en su rostro. Pero sabe que su hermana más pronto que tarde le va a preguntar que si está bien, cuando claramente no lo está. Está más sola que nunca y triste que nunca.
Como es posible que una persona te pueda arrebatar el brillo en un abrir y cerrar de ojos, y más, siendo ella quien te lo devolvió.

Violeta mete la mano en el bolsillo y saca una caja de pastillas antidepresivas, hacía tiempo que no se las tomaba, prácticamente porque su antidepresivo era Chiara.
Saca la pastilla del plástico y se la lleva directamente a la boca, entre lágrimas se la traga. Siente que su vida no tiene sentido y llena de agonía, grita. Grita hasta quedarse a gusto, o más bien, hasta que le duele la garganta.
Golpea el lavamanos y luego se sienta en el suelo ahogada en lágrimas. Entre jadeos, sollozos e hipidos suena el timbre, sin fuerzas, se levanta del suelo y se seca las lágrimas.
Intenta que se note lo menos posible lo despreciable que se siente y cuando consigue que su apariencia sea medio correcta, pero con tan solo abrir la puerta se vuelve a derrumbar, su hermana, de 14 años con los brazos abiertos, esperando a que su hermana mayor se apoye en ella, que llore lo que tenga que llorar. Porque sabe que lo necesita.

Violeta se abalanza a ella mientras que su hermana pequeña la abarca entre sus brazos. Por cómico que parezca, su hermana pequeña era notablemente más alta que ella.
Cayentana cierra la puerta y se adentra al salón aún envolviendo a su hermana.
Se sienta en el sofá y por ende, Violeta también.

—¿Qué ha pasado Violeta? —Pero no responde, simplemente se acomoda cada vez más hasta quedar prácticamente tumbada sobre ella y sigue llorando —Vio... — Tana comienza a fijarse más detalladamente en su hermana, las ojeras y los ojos hinchados, se nota el cansancio a kilómetros.
A pesar del chandal negro y holgado, se notan los kilos que la pelirroja ha perdido en tan poco tiempo. —¿Estás comiendo bien? — La rápida negación sorprende a la rubia pues pensaba que sería más difícil. — ¿ Dónde está Kiki?

Y Cayetana intuye que ha tocado el eslabón suelto cuando el llanto aumenta decibelios y la pelirroja se abraza a ella aún más. Cuando la chica de cristal se termina de partir en pedazos.
Suspira agotada y en vez de seguir atosigando a preguntas a su hermana se dedica a acariciar su espalda, cuando la pelirroja esté más relajada sabe que hablará, pero ahora no podía hacer nada más que consolarla.

***

—¡Chiara! ¡Más te vale haber hecho lo que te dije!—Esa voz... Chiara no la soporta, no soparte ese estúpido tonito de burla y de superioridad, asi que simplemente lo ignora y sigue caminando hacia su taquilla.

Otro día más busca a Violeta con la mirada pero no está por ninguna parte, es como si hubiera desaparecido por completo de la faz de la tierra y no tiene ni idea de donde puede encontrarla.
1 semana y media y no ha pisado el instituto, ni le ha respondido las llamadas, tampoco se ha paseado cerca del edificio de Denna. Nada, es como un fantasma.
Está tan ensimismada que no se da cuenta que ha llegado a su taquilla, y junto a ella, está Ruslana.

A Escondidas / KiviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora