—¡¿Puedes dejar de llamar ya!? ¡Joder!—La voz de Cayetana es dura. No son ni las siete de la mañana y Chiara había llamado 5 veces seguidas.
—¡Tana! —La voz de Chiara en cambio refleja la esperanza. —¿Cómo está Violeta? —La duda llega a ofender a la menor, ¿Cómo se puede tener la cara tan dura?
—¿Tú que crees? —El silencio al otro lado de línea se hace presente, Chiara entiende la respuesta pero le gustaría escucharla en voz alta. —Deja ya de llamarla, si realmente la quieres; aunque con lo que has hecho, lo dudo. Deja de llamarla.
Y con esto, corta la llamada, y Chiara se derrumba.
***
Violeta se comienza a vestir, su hermana le ha convencido para que vaya al instituto.
Se pone unos vaqueros, que se le han quedado algo grande y una sudadera, baja a desayunar y su hermana ya está en la cocina vestida y desayunado.
—Buenos días. — Pronuncia Violeta tras un bostezo y seguidamente se acerca a abrazar a su hermana.
—Buenos días dormilona.
El desayuno es silencioso, el sueño aún invade el cuerpo de las adolescentes así que simplemente se hacen compañía la una a la otra.
Cuando salen de casa emprenden el camino juntas, charlando de temas poco relevantes.
Sin embargo, Violeta va tensa. Sabe lo que va a encontrar. Y a quien.
Cuando llega la hora de dividir el camino, se abrazan y la mayor le pide a Cayetana que le mande un mensaje cuando llegue al recinto.
***
Violeta llega al instituto. El ambiente es extraño, a pesar de que todo sigue en su sitio, la gente continúa con sus vidas de forma cotidiana y por ahora, ha sido completamente ignorada.
Cuando entra por la puerta, parece que nadie se da cuenta y eso le tranquiliza. Que nadie la mire le hace sentirse segura.
O más bien, irrelevante. Y eso le transmite normalidad.
Hasta que la ve. Ella sí se fija. Sí la nota.
Amaga con acercarse, pero no lo hace.
Chiara con solo verla de refilón sabe que lo ha pasado mal, su rostro la delata.
Pero también sabe que no tiene el derecho de acercarse y preguntar. Porque ha sido su culpa.
La morena tiene sus ojos clavados en ella. En la forma en ma que juguetea con la mochila, en sus ojos apagados y las ojeras que los decoran e incluso en la notoria bajada de peso que ha tenido.
Violeta, que siempre va impecable, hoy simplemente parece no tener ganas ni de levantar el pie del suelo.
Si algo había mejorado en el último día estando con su hermana, ver de nuevo esos ojos verdes le había destrozado.
Chiara la ve desaparecer al entrar a la clase, a pesar de que aún quedan al rededor de 15 minutos para que comience, ella ya ha entrado.
La pelirroja se ha sentado al fondo de nuevo, se ha apoyado en la pared y está esperando en silencio, no le presta atención a su al rededor, al igual que cree que nadie le hace caso a ella.
Aunque hay gente que está mirándola u otras riéndose. Al igual que el último día que fue a clase.
Pero ella simplemente está apagada.
Ya no es una broma pesada, ahora es una persona de 17 años al borde del colapso.
Una joven que ya ha sufrido suficiente en tan poco tiempo y que no puede más.
Juguetea con el bolígrafo que tiene entre los dedos, totalmente absorta de su alrededor. Cuando una bola de papel impacta sobre su brazo, ella simplemente la mira caer al suelo y luego devuelve la mirada a su bolígrafo. El chico que ha tirado la bola frunce el ceño al ver la reacción y luego ríe con sus amigos.
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A Escondidas / Kivi
FanfictionVioleta tiene una familia que nadie querría tener, donde la armadura de chica fuerte siempre ha tenido que estar presente. Violeta se enfrentará ahora más que nunca a sus miedos, que no serán nada fáciles porque es cuando más la van a herir. A un dí...
