Capítulo 51

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Denna y Violeta están tumbadas sobre la cama, charlan de temas casuales y la rubia aún no se atreve a sacar el tema principal. Esas 3 últimas semanas donde han pasado tantas cosas.
Violeta parece estar bien, está sonriendo y las carcajadas que suelta podrían hacer nacer hadas pero por desgracia, Denna sabe que en el fondo, no todo es color de rosas. Puede que ahora este en un éxtasis de alegría porque ha arreglado las cosas con Chiara pero Cayetana le ha contado lo suficiente para saber que no todo está perfecto.
Pastillas, pesadillas, bajada de peso...

Almudena se acerca poco a poco al cuerpo de Violeta y cuando quedan ambos hombros rozándose mientras miran al techo y la pelirroja no para de hablar rápidamente, tan rápido que la rubia no entiende la mitad de las cosas que dice. Y decide que es el momento.

—Oye Violeta... ¿qué ha pasado estas últimas semanas? Tu hermana me estuvo llamando muy preocupada. —De pronto la pelirroja deja de hablar, se tensa en la cama y frunce el ceño. No quiere hablar del tema. Se nota.

—Nada en especial. — A la rubia le ofende la respuesta. Le molesta el tono despreocupado que utiliza, le molesta que le mienta a la cara.

¿Cuándo dejarás caer esas barreras Vio? ¿Por qué me lo ocultas?

—Enserio Violeta, ¿qué ha pasado?— Ahora el tonto es firme. Quiere la respuesta.

—Nada importante Denna, de verdad. Un par de baches.

Y Almudena explota. Explota porque necesita saber que le pasa para entender ciertos comportamientos. Y le dice todo claro, sin balbucear.

—¿Baches? Violeta, he estado fuera 3 semanas. Llego y has perdido al menos 10 kilos, tienes la mejilla morada, te estás tomando antidepresivos. Tu hermana ha tenido que llamar de madrugada a Chiara una noche porque estabas borrachísima y con un ataque de pánico. Y por no nombrar que cortaste con ella y te encerraste en esta puta casa sin dejarte ver ni avisar a Cayetana. ¡¿Cómo pretendes que me crea que no ha pasado nada?! ¡Deja caer la maldita barrera Violeta, solo intento ayudarte! — Denna se ha sentado en la cama y le termina de espetar las palabras a su mejor amiga con el ceño fruncido y una lágrima de rabia en la mejilla. Sin embargo, Violeta no dice nada. Solo la mira a los ojos sin saber que decir. —Se acabó, voy a coger cita para un psicólogo Violeta. Esto no puede seguir así. Necesitas hablarlo, aunque ahora te enfades te vendrá bien.

—¡No me entiendes! —Violeta se levanta enfadada de la cama y coge los primeros zapatos que pilla por medio, se los comienza a poner mientras las manos le tiemblan y trata de controlar las respiraciones.

—¡Claro que no! No me dejas entenderte. Llevo tratándote de entender meses Violeta. Pero no me dejas ver más allá de lo obvio. Que tu padre te maltrataba y has tenido que cuidar a tu hermana pequeña. ¡Eso es lo único que sé! No sé de donde viene esto, porque te da tanto miedo dormir con las luces apagadas, ¿por qué te mudaste a Barcelona? ¡Hago el mayor esfuerzo por intentar adivinarlo pero no lo se! Ya no se que hacer, estoy andando por un bosque a oscuras que apenas conozco sin saber cuando voy a pisar una rama que pueda avivar al monstruo. —Termina de decir mirándola a los ojos, pero Violeta no responde nada. Simplemente sale de la habitación y baja las escaleras dando pisotones y luego sale por el umbral de la puerta.

***
Violeta llega a la casa de Chiara con la rabia y la tristeza invadiendo cada parte de su cuerpo, nadie la entiende, ella misma tampoco y eso le hace odiarse.
Toca la puerta con los nudillos.
Chiara, que no espera a nadie, se asoma por la mirilla de la puerta y se sorprende al ver a la pelirroja con los ojos rojos, las mejillas rosadas y el ceño fruncido. No tarda ni medio segundo en abrir la puerta, qué chirría de forma desagradable.

—Vio, ¿Qué haces aquí? — No le da tiempo a terminar la frase porque la pelirroja se ha abalanzado a su cuerpo y se aferra a ella como si fuera la última coca-cola en el desierto. — ¿Qué pasó Vivi? —Dice mientras separa uno de los brazos del cuerpo de la pelirroja y cierra la puerta, luego, la dirige al sofá y se arrodilla frente a ella, coloca las manos en las rodillas de Violeta, quién esconde las lágrimas y el llanto tras sus manos.

Chiara trata de quitarle las manos de la cara, el llanto no es un llanto desconsolado, si no más bien un pequeño, al igual que ella ahora.

Chiara's pov

No queda rastro de la Violeta ardiente de por la mañana, ahora vuelve a ser la Violeta frágil, pequeña, y me hace recordar a quien tengo sentada en frente.
Le tiemblan las bocanadas de aire que toma, le tiemblan las manos y a mi se me tambalea el mundo entero al verla tan desnuda, tan vulnerable.

—No me entienden...— Balbucea, es apenas un susurro pero yo lo escucho. Yo la entiendo. — No me entiendo. —Vuelve a balbucear entre sollozos.

—¿Qué ha pasado Vio? —Preguntó, porque no tengo ni la más mínima idea de lo que ha podido ocurrir. Pero ni siquiera responde, solo se dedica a llorar mientras de tapa la cara, y yo me limito a sentarme a su lado y rodearla con los brazos. Dejo que se tome el tiempo que necesite.

Nos quedamos en silencio, solo se oyen los sollozos de ella, y de pronto, comienza a hablar.

—Denna está enfadada conmigo. Y con razón. —Susurra mientras que con la manga de jersey trata de borrar el rastro húmedo de lágrimas. Yo me quedo callada esperando a que ella sea la que hable.—Quiere que vaya a un psicólogo. — Y por primera vez de que ha entrado por la puerta de mi casa, se digna a mirarme a los ojos. Demuestran rabio pero además dolor. Dolor, incertidumbre, miedo... se siente incomprendida, lo sé. No lo dice pero yo lo sé. Pero en este caso, Almudena tiene razón, Violeta necesita una ayuda que nosotras no le podemos brindar, y lo único que puedo hacer es hacerle entender que es buena idea, que es necesario que vaya.

—Vivi... —Musito mientras acaricio su pelo. —Se que ahora esto te parece un mundo, pero te vendrá bien. Denna tiene razón.— Y se termina de romper, su cuerpo se sacude en el llanto, sé que para ella, ir a psicólogo supone más de lo normal.

—No me hagáis eso Kiki... por favor. —Lo suplica, como si le estuviéramos haciendo algo terrible. Pero lo peor es que para ella sí lo es, porque su Padre le hizo creerlo, porque ese hombre se ha cargado cada parte del cuerpo de Violeta tanto físicamente como mentalmente.

—Si quieres, iré contigo a las sesiones, yo, Denna, tu hermana... quién quieras. Así no estarás sola. Pero Vio, no es que estés loca, cariño. Es que ese hombre te ha destrozado, y ahora necesitas un impulso para reconstruirte. —Ella se abraza a mi cuerpo y se abalanza, llorando como si no hubiera un mañana. Pero algo me dice que ha entrado en razón, porque a los 30 minutos la escucho hablar por teléfono con Almudena disculpándose tantas veces que perdí la cuenta.

Vaya mañana tan intensa de emociones.

🩷🩷🩷

Un capítulo cortito solo para avisar de que sigo viva, (por ahora). Las ciencias acabaran conmigo tarde o temprano.

A esta historia cada vez le va quedando menos... Por un lado me da muchísima pena porque esto se ha convertido en un lugar seguro para mi. Pero por otro lado me hace tanta ilusión ver esto terminado.
En fin, os quiero.

Kisses from L. 🩷

A Escondidas / KiviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora