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Tal y como había ordenado Lord Andros Whitewood habían encarcelado a todas las lobas que se habían quedado con los clanes de la montañas, Gael se sentía como un autentico estúpido por haber creído en sus mentiras y creer que eran mujeres que buscaban su libertad cuando en realidad seguían bajo las ordenes de Dagnar el Criador de Lobas. A todas las habían encerrado en una de las torres de Fuerte Moon y puesto a mas de un centenar de hombres para vigilar la torre y así impedir que cualquiera de ellas pudiera escapar. Gael por su parte ahora era el capitán de los arqueros de Fuerte Moon, tenia a mas de trecientos hombres bajo su mando una tercera parte de la guarnición permanente del fuerte. Su tío Magnus se había convertido en el jefe de los clanes de las montañas y su padre Tulio era ahora el comandante general de los clanes, que se encargaba de organizar las defensas conjuntas de todos los clanes.

De la guerra habían regresado cargados de botín, con muchos hombres, mujeres y niños que habían sido liberados por los esclavistas glaumos luego de que Andros Whitewood liberara a todos los esclavos y prohibiera el comercio de esclavos en todo el territorio. También muchos otros esclavos resentidos con los glaumos y con su tierra decidieron abandonar esa tierra, marchaban atravesando las montañas y se dirigían a Las Diez Forjas, pues Lord Oscar había prometido dar asilo a todo aquel que estuviera deseoso de jurar lealtad a la casa Whitewood, los bosques del sur de las montañas comenzaban a ser rehabitados luego de años de guerras constantes. En tan solo unas pocas semanas Gael había ido dos veces a Las Diez Forjas para aprovisionarse de arcos de fabricación Whitewood y puntas de flecha que los herreros de la fortaleza fabricaban por centenares en grandes moldes de roca que parecían ser del tamaño de una habitación y que con grúas conseguían mover en sus grandes talleres subterráneos. Desde que las montañas eran aliadas de los bosques, piedra, madera, metales, pieles y alimentos se movían con facilidad, desde el sur y el principado llegaban personas en busca de tierras para cultivar, eran pocas por lo que Gael podía ver, pero con el tiempo a los alrededores de la fortaleza de la casa Whitewood comenzaba a crecer un poblado enorme, muchas tiendas de campaña que con el tiempo creía serian reemplazadas por cabañas y casas mas permanentes.

- Vaya - dijo una voz detrás de el - pero si es el pequeño arquero de los clanes.

Al girar para ver de quien se trataba, encontró ante el a Lord Oscar Whitewood que se cruzaba de brazos. Gael dejo el montón de arcos sin cuerda en la carreta y hizo una señal a los hombres para que siguieran sin el.

- Lord Oscar - dijo acercándose y llevando una mano al pecho para inclinarse ante el - es un placer verlo.

El gran señor de los Whitewood era intimidante, incluso para Gael que se había criado rodeado de los mas grandes y peligrosos guerreros de los clanes de las montañas, el señor de la casa Whitewood era un titan. Alto y de hombros anchos, tenia la cabeza afeitada y la barba le llegaba hasta el pecho en una trenza, portaba ropas de cuero y pieles sobre los hombros, una espada colgando de su cinturón, pero lo que mas intimidaba era su rostro, era un rostro alargado y duro, de ojos de un azul oscuro y espesas cejas, pero al verlo sonrió mostrando sus dientes.

- Ven a almorzar con nosotros - dijo mientras le ponía una mano en el hombro - aun es temprano para que partas de regreso al fuerte de las montañas.

- Gracias, pero...

- No era una propuesta - dijo afianzando el agarre sobre su hombro - era un orden muchacho.

- De acuerdo - dijo con algo de miedo al sentir la fuerza de ese hombre en su hombro.

Lord Oscar lo guio hacia el salón principal, donde tres grandes mesas ocupaban gran parte del recinto allí vio a varios de los habitantes del castillo comiendo, se dio cuenta de que comían mucha carne y pescado, pero cuando recordó que un rio pasaba a menos de un kilometro del castillo entendió porque comían tanto, además de que cazaban en los bosques.

La Nueva SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora