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Los preparativos para la llegada de su esposo se estaban llevando a cabo en toda la ciudad, vendría desde el norte acompañado por su legión de Reindlad y muchos caballeros y mercenarios que lo habían acompañado a la guerra, además de una comitiva de nobles glaumos y esa tropa de tres mil guerreros que marchaba bajo el estandarte de su esposo que había despertado tanto temor entre los nobles de Nirde. Como ella por poco lograba moverse de la cama, tuvo que recibir la ayuda de sus primos y de Lord Beomont que delicadamente la habían ayudado a bajar las escaleras de sus nuevas estancias, se quedaría en una de las habitaciones de la planta baja del palacio para que al día siguiente le fuera mas fácil llegar a la sala del trono, además de que tendría a mas fácil alcance a Arturo y sus asistentes que tenían su lugar de trabajo bastante cerca del salón principal y de los patios internos. Observo desde un cómodo sofá como en el patio del baluarte real corrían de un lado al otro los sirvientes y soldados de la guarnición para poder terminar los preparativos para la celebración del regreso de su esposo. La emoción era tanta que María por poco recordaba que estaba embarazada, era como si nada mas le importara que tener todo perfecto para recibir a su esposo.

- Los preparativos están casi listos querida - dijo su madre mientras le ofrecía una taza de te y se sentaba frente a ella, ocho de los caballeros de la guardia real las rodeaban al igual que algunos sirvientes y las doncellas de ambas - solo falta que podamos predecir que hará tu querido esposo cuando llegue.

María no pudo evitar temblar, quería a su esposo en casa lo mas rápido posible, quería abrazarlo y besarlo mas que nada en el mundo. Pero temblaba también por temor a lo que su esposo podría hacer al descubrir la nueva facción de nobles que buscaban desacreditarlo y que posiblemente intentarían atentar contra el mas adelante, si no que lo intentaran ahora que estaba de regreso.

- Lo único que me importa en este momento madre, es que Andros este aquí con nosotras - dijo mientras disfrutaba del olor del te.

- Lo se querida - dijo mientras observaba como un grupo de hombres descargaban leña de una carreta - yo también quiero que vuelva sano y salvo, es como un hijo para mi.

Estaban relajadas, disfrutando del sol y del buen te, rodeadas de sus damas que hablaban entre ellas y de los caballeros que les brindaban privacidad y seguridad, aunque María sabia que nadie atentaría contra ella allí mismo en el centro mismo del baluarte real, pero Lord Beomont había insistido en que siempre estuviera rodeada de los mejores caballeros de su guardia.

En ese momento en que Mariella les estaba sirviendo una segunda taza a ambas vio como un pequeño grupo de jinetes cruzaba el puente levadizo y entraba en el gran patio de armas del baluarte, un grupo de sus soldados se acercaron con las lanzas listas y sus caballeros llevaron sus manos a las espadas, pero al instante se percataron de algo que María logro ver cuando los hombres bajaban de sus caballos y los entregaban a los soldados. Todos ellos llevaban en sus tabardos el emblema de su esposo, el árbol blanco de los Whitewood con los dos lobos dorados bajo sus ramas aullando al cielo. Una emoción enorme la abordo de la nada y intento levantarse, pero su madre rápidamente la detuvo y negó con la cabeza, pero María estaba desesperada observando a los hombres que se acercaban, eran aproximadamente cinco hombres, todos con capas de pieles y cotas de malla, todos eran del norte, se notaba con sus largas melenas y barbas pobladas, pero lo que mas destacaba eran como siempre sus ojos, azules y verdes.

El que parecía ser el líder se acerco los caballeros lo recibieron y tomaron su hacha y cuchillo antes de dejarlo avanzar seguido atentamente por la mirada de todos. Al estar frente a ella se postro de rodillas ante ella.

- Mi reina - dijo mientras inclinaba la cabeza.

María reconocía al hombre, estaba algo mayor, con algunas cicatrices en el rostro, pero era joven, algunos años menor que su esposo.

La Nueva SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora